Nunca llueve a gusto de todos. Y tampoco nieva a gusto de todos. Ni mucho menos. A los niños les encanta la nieve, pero las personas mayores la temen por el peligro de caídas. Los ociosos la adoran, pero aquellos que ven alterada su actividad diaria por ella la aborrecen.
El martes, día de Reyes, los pueblos de Urola Garaia amanecieron cubiertos por un manto blanco y por la tarde la nieve alcanzó un espesor de varios centímetros. Unos la disfrutaron y otros la padecieron.
Afortunadamente, era festivo y el día a día de la mayoría no se vio afectado por esa cosa blanca y fría que es muy bonita al principio y se vuelve una porquería cuando empieza a derretirse. Y no digamos nada la que se lía cuando hiela, que es lo que ha pasado esta noche. Los trabajadores municipales no dejan de echar sal en las calles, pero es imposible acabar con el riesgo de patinazos.
El martes los Reyes Magos fueron doblemente generosos con los niños: en casa les dejaron paquetes llenos de regalos y en la calle nieve para jugar con ella. Los niños madrugaron para abrir los paquetes y se llevaron una doble alegría. Enseguida bajaron a la calle para jugar en la nieve.
Las personas mayores también madrugaron: para comprar el pan y el periódico antes de que nevara más y atrincherarse en casa a salvo del frío y de la dichosa nieve.
¿Y los demás? Bastó dar un par de vueltas por Urretxu y Zumarraga para encontrarse de todo. Padres jóvenes que madrugaron para que su niño disfrutara de la primera nevada de su vida. Cartón en los suelos de las panaderías y las cafeterías para que los clientes no se resbalaran. Fumadores en las terrazas de las cafeterías (los autónomos nunca se ponen enfermos y los fumadores nunca tienen frío). Los txistularis de Urretxu, que hicieron el tradicional pasacalle del día de Reyes desafiando al frío y la nieve. Los operarios municipales, que trabajaron para mantener limpias las carreteras y las aceras. El fotógrafo que se patinó y tuvo que ir corriendo a casa a cambiarse hasta los calzoncillos.
Por la tarde la nevada arreció y salió más gente a la calle. Entre ellos, muchos urretxuarras y zumarragarras venidos de lugares más cálidos, que disfrutaron de la nieve: jugaban con ella, sacaban fotos, hacían videoconferencias con los amigos y familiares que viven al otro lado del océano... Ya se hartarán de la nieve, como el argentino que fue a Canadá y nos visita vía Whatsapp cada vez que nieva.
Trineos También había niños y padres jugando con trineos y haciendo muñecos de nieve, gente que se las vio y se las deseó para sacar el coche del garaje, propietarios de todoterrenos dando vueltas por el pueblo...
Qué bonita estampa navideña la de la plaza Euskadi de Zumarraga, con las luces de Navidad y todo cubierto de nieve. Qué bonita la plaza de Urretxu, con la estatua de Iparragirre y los retoños del árbol de Gernika cubiertos de nieve. Qué bonita es la nieve... A ver si suben las temperaturas y se derrite echando leches.