Con la mirada puesta en nuevas formas de narrar, Peryferyka Studio emerge como un soplo de frescura en el terreno audiovisual, que tiene al frente a los hermanos Dani y Ariana Nespereira de Arrasate, y Zihara Etxeberria, de Aramaio. Este joven equipo articula historias desde la curiosidad, la experimentación y la libertad artística. Sus cortometrajes y proyectos multidisciplinares construyen lenguajes propios en los que cada imagen, cada plano y cada decisión creativa reflejan un universo de posibilidades.
Peryferyka lleva varios años de trayectoria. ¿Cuáles fueron los objetivos que se marcaron al inicio de esta aventura y cómo han evolucionado desde los primeros proyectos?
–Peryferyka nació a raíz de nuestros primeros trabajos, los cortometrajes 'Erbestean' y 'Post Mortem', que no estaban firmados por ninguna productora ni colectivo. Pronto nos dimos cuenta de que necesitábamos un sello que nos respaldase; así surgió Peryferyka, un espacio para canalizar nuestras inquietudes artísticas. Los objetivos han ido evolucionando con nosotros y con nuestra juventud. En un principio, queríamos comunicar nuestros mensajes únicamente a través del audiovisual, pero con el tiempo hemos ido descubriendo nuevas formas y fórmulas para hacerlo. El proyecto ha cambiado al mismo ritmo que nosotros: es una idea que se adapta y dialoga con nuestra situación en cada momento. Creemos que el hecho de que haya surgido de manera orgánica nos ha permitido crear sin la presión de cumplir metas rígidas, brindándonos, de este modo, una mayor libertad a la hora de crear.
¿Cuál ha sido vuestro proyecto más significativo hasta ahora?
–'Larramendi' marcó un gran salto al trabajar con actores y técnicos profesionales, estrenarse en la gran pantalla y recibir un galardón en la Euskal Zine Bilera. Sin embargo, el proyecto con Gehitu en la última edición del Zinemaldia ha abierto un cambio de paradigma para Peryferyka, llevándonos a replantear nuestra identidad como productora, estudio o colectivo.
Formáis un equipo joven que actúa, escribe, graba y monta. ¿Cómo experimentáis esa multitarea creativa en un sector tan jerarquizado?
–Aunque a veces resulta difícil trabajar de manera horizontal, tenemos en cuenta las habilidades y los intereses de cada uno. A partir de ahí, nos repartimos el trabajo y asumimos responsabilidades dentro de cada área; una fórmula que creemos que funciona mejor con nosotros y que, hasta ahora, ha sido clave para que nuestros proyectos salgan adelante.
“Procuramos que todos nuestros proyectos tengan un universo propio, construidos desde la imagen y la plástica”
¿Cómo definiríais el sello propio que distingue a Peryferyka?
–Creemos que lo que más nos distingue es nuestra manera de trabajar, o al menos eso es lo que nos han comentado. Aún persiste un gran estigma sobre la juventud y la profesionalidad, especialmente en un sector como este, por lo que mucha gente adulta se sorprende al colaborar con nosotros. Más allá de lo que sucede tras las cámaras, consideramos que en el plano estético logramos un sello propio, una pequeña distinción en la que ponemos mucho cuidado. Procuramos que todos nuestros proyectos tengan un universo reconocible, construido desde la imagen y la plástica.
¿Qué historias os interesa contar?
–No tenemos un interés concreto por ciertas historias, pero sí por cómo se abordan. Aunque trabajamos con tramas y temas diversos, siempre tratamos de hacerlo desde la misma mirada: la de la juventud frente a todo tipo de situaciones, desde un abandono, la vida laboral, hasta las relaciones intergeneracionales dentro del núcleo familiar. Estas historias reflejan nuestra forma de pensar, a veces inocente, otras genuina o madura. Todo ello está atravesado por la intención de equilibrar lo que queremos hacer con la manera en que lo contamos.
Un público abierto
¿Con qué público os sentís identificados?
–Nos sentimos identificados con un público abierto, dispuesto a ver de todo, que reflexione sobre lo visto y descubra nuestros referentes e ideas, ya que nosotros somos así también. Curiosamente, este público suele estar compuesto, por excelencia, por mujeres de la tercera edad, quienes llenan las salas de cine semana tras semana y, a la vez, cuentan con la mayor disponibilidad para disfrutar de la cultura audiovisual y escénica. Son ellas quienes, con un solo gesto, saben transmitir su opinión sobre lo que han visto, y eso es maravilloso.
“Peryferyka se adapta y dialoga con nuestra situación en cada momento, y eso nos da una mayor libertad a la hora de crear”
Vuestro quinto corto, ‘Hiri Honen Doinua’, ya ha visto la luz. ¿Cuál es su historia y dónde podrá verse?
–'Hiri Honen Doinua' está rodado íntegramente en diferentes exteriores de Donostia. Las protagonistas, Ariana Nespereira y Zihara Etxeberria, recorren la ciudad acompañadas de una grabadora, que captura esos momentos para el espectador. A lo largo del trayecto se cruzan con diversos personajes que la habitan de manera muy distinta. Estos papeles son interpretados por jóvenes actores como Luken Urruzmendi ('Goazen!', 'Odol Ilargia'), Alex Etxegibel ('tiktoker'), Lier Álava ('Los Domingos' en Movistar y 'Odol Ilargia') y Minerva Nurko ('Binahi'). El argumento puede resumirse así: un día al final del verano. Una ciudad que susurra y provoca. Dos almas que la perciben. Olas que llegan, amores que surgen. Sonidos que tocan, silencios que se escuchan. Miles de matices. Una historia. El corto lo hemos presentado en diferentes festivales.
Además, trabajáis en un primer documental.
–Aún está en una fase muy inicial, pero desde el principio está teniendo un proceso diferente, ya que estamos utilizando laboratorios de creación como herramienta para la escritura del guion. Es nuestro proyecto más plural en cuanto a colaboraciones con artistas de distintas disciplinas.
En el Zinemaldia participasteis en el Premio Sebastiane, que concede Gehitu. ¿De qué manera la diversidad sexual, identitaria o de género forma parte de vuestra mirada?
La diversidad sexual, identitaria y de género es algo innato en nosotros y nosotras. Somos jóvenes en una sociedad que se está replanteando qué es el género, la sexualidad y las diferentes manera de habitar el género. Esta mirada atraviesa tanto nuestras historias como nuestra forma de trabajar. Creamos desde la periferia, desde los márgenes, intentando ir más allá. Estamos muy contentos y contentas de haber colaborado con Gehitu. Nos encargamos de la comunicación en redes sociales antes y durante el premio. Aunque era la primera vez que trabajábamos en un proyecto ajeno y ya consolidado, pronto nos sentimos como si fuera propio, y la respuesta positiva nos ha motivado enormemente. Tras ver los buenos resultados y el 'feedback' recibido, nos empezamos a plantear en dar un paso hacia convertirnos en un estudio, en busca de un nombre “paraguas” que abarque todos nuestros proyectos.
Escuchar y observar los nuevos modelos
¿Tenéis alguna fuente de inspiración o modelos a seguir?
–Estamos muy atentos a otros creadores de nuestra generación y a los artistas que, desde el País Vasco, están renovando la escena, como, por ejemplo, la productora Arriguri, la compañía de danza Osa+Mujika, el fotógrafo Iker Gozategi, la artista plástica Sahatsa Jauregi, el grupo de música Mirua o la discográfica Oso Polita, entre otros. Creemos que es importante escuchar y observar estos nuevos modelos de consumo audiovisual que han surgido en los últimos años.
“Los jóvenes estamos abordando nuevas maneras de comunicar; ahora es el turno de que la industria y las instituciones nos apoyen”
¿Cómo percibís el ecosistema audiovisual para jóvenes como vosotros?
–Creemos que la industria audiovisual está pensada para personas con recursos, capaces de financiar sus proyectos de forma autónoma, algo inaccesible para el joven promedio. Existe la idea de que hoy, con un móvil, se puede hacer cualquier cosa, una afirmación que solo es cierta parcialmente, ya que sacar adelante un proyecto requiere también otras disciplinas y conocimientos técnicos. Aún así, la juventud está demostrando su capacidad para explorar nuevos formatos y formas de comunicar. Ahora es el turno de que las instituciones y la industria reconozcan nuestro trabajo y apoyen a colectivos que nos encontramos en un limbo: no somos una empresa, pero tampoco somos amateurs. Gracias a la colaboración con compañeras y pequeñas empresas, conseguimos llevar a cabo proyectos de medio formato.
¿En qué medida Peryferyka ha dejado de ser un 'hobby' para convertirse en una actividad profesional?
–Peryferyka se ha convertido en una mirilla desde la que estamos descubriendo la gran cantidad de oportunidades y trabajos que existen en el sector audiovisual, más allá de la producción tal como la conocemos, lo que hace que cada vez percibamos esta actividad más como una profesión que como un 'hobby'.
¿A dónde os gustaría llegar?
–Nos gustaría que, allá donde lleguemos, nos sorprenda, del mismo modo que lo hace cada proyecto en el que trabajamos. No conocer con exactitud el destino es lo que nos impulsa a seguir explorando y lo que nos motiva a continuar creando.