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“No hay un regreso a la espiritualidad sino a las emociones que se sintieron en otras etapas de la vida”

La juventud busca su felicidad sintiéndose parte del grupo, aunque eso suponga agarrarse a un clavo ardiendo. Y más en estas fechas...

“No hay un regreso a la espiritualidad sino a las emociones que se sintieron en otras etapas de la vida”Oskar Gonzalez

A juicio de psicoanalista vasco Felipe Pesquera, la precariedad laboral y la incertidumbre social están arrastrando a la juventud a enfocarse hacia una espiritualidad –aunque sea postiza y teatral– para tratar de llenar ese vacío existencial. “Pero es puramente emocional, no por temas de doctrina”, puntualiza Felipe Pesquera. Y la Navidad es, desde hace ya muchos años, un cajón de sastre de emociones que trascienden lo puramente religioso. 

Las referencias religiosas en la cultura actual abundan. El tsunami Rosalía, la película de Alauda Ruiz de Azua… ¿Este retorno a lo espiritual es una búsqueda interior o una forma de construir identidad en un contexto de incertidumbre?

–Las navidades se han convertido en un negocio en todos los ámbitos. Me hablas de Rosalía pero es que hay más artistas que están apuntando a una supuesta espiritualidad, pero creo que lo hacen para llegar a más personas, sobre todo en Latinoamérica, donde son más religiosos y esa influencia está calando aquí. Por eso nuestros hijos, que estaban perdiendo esa religiosidad, parecen estar retomándola porque comparten más espacios con personas latinoamericanas. 

Esta religiosidad juvenil, ¿está más enfocada en las emociones que en la doctrina?

–Por supuesto que se enfoca más en las emociones. Tenemos una juventud que ha perdido la fe en todo. No tiene seguridad en lo laboral, ni equilibrio emocional ni social y en la búsqueda de algo que pueda llenar ese vacío que arrastran, para no sentir esas emociones de tristeza y miedo, se acogen al tema religioso. Pero es puramente emocional, no por temas de doctrina. De hecho diría que la gente joven cada vez cree menos... Pero durante estas fechas se acogen a ello porque tienen que agarrarse a algo. Y empiezan a dar rienda suelta a sus emociones acogiéndose a la supuesta espiritualidad.

¿Y por qué estas fechas despiertan una sensibilidad espiritual aunque no exista fe como tal?

–No creo que despierte sensibilidad espiritual. Lo que despiertan es sensibilidad emocional. La gente quiere llevarse por esa marea de personas que dicen que en estas fechas tiene que haber paz, armonía y felicidad. La gente necesita esa paz y se agarra a un clavo ardiendo. No es un regreso a la espiritualidad sino a las emociones que han sentido en otras etapas de su vida, cuando eran pequeños.

En Navidad se incrementan los rituales religiosos incluso entre personas poco o nada practicantes. Menuda contradicción.

–Obviamente, las personas que no creen en la Navidad ni en estas cosas se dejan llevar. Y no es una contradicción. Efectivamente no creen, pero necesitan creer en algo. La juventud está muy agotada y ve un futuro tan oscuro, que muchos ni lo ven, que algunos necesitan escuchar a un grupo cada vez más grande que dice que hay que tener fe en la vida y en Dios… y se dejan llevar porque no tienen otra cosa a la que agarrarse. No tienen nada. Un gran vacío invade a los jóvenes y les lleva a fingir en estas fechas para ver si son admitidos por el resto del grupo y se sienten identificados con algo.

¿Hasta qué punto estas fechas actúan como un bálsamo en las familias?

–Hay una influencia cultural y social tremenda, y la familia se considera algo sagrado. Todo el mundo necesita apoyo emocional. Cuando llegan estas fechas muchas personas, aunque no les guste la Navidad, necesitan volver a estar en familia, juntarse, intentar sonreír, empatizar con todos los miembros de la familia… Lo necesitan para su estabilidad emocional porque si no se romperían. Muchas personas llevan todo el año sufriendo y quieren, o al menos lo intentan, volver a ese refugio que debería ser la familia.

Un mensaje para quienes exteriorizan ese sentimiento religioso y para quienes reniegan del mismo.

–Pediría a todos respeto. Y luego, cada uno que busque su propia felicidad sin hacer daño a nadie. 

¿Y qué me dice de esta corriente ‘woke’ que llega a todas las esferas, incluidas los villancicos? ¿Sería necesario actualizar antiguas tradiciones para no ofender a nadie?

–No creo que haya que hacerlo. Estas fechas, precisamente, tienen sentido realmente si eres creyente. De lo contrario, estas fechas solo van a servir para compras, fiestas, comilonas… Pero si no eres creyente ¿para qué actualizar tradiciones? O crees en lo que significan estas fechas o desde luego las vivirás como una fiesta más, como los Carnavales. O Semana Santa, por ejemplo. Quienes no creen se van de vacaciones o descansan, no utilizan esos días para reforzar su fe… ¿Qué vas a actualizar? La religión es la que es. Los valores son los que son y los tienes porque te los han inculcado o los has perdido y te tomas estas fechas como un tiempo de descanso, de desconexión, para recordar momentos del año, hacer planes…, pero dejando la religiosidad aparte.