No sé si están acostumbrados a recoger galardones.
Patxi Rodrigo: Siempre es bonito. Pero recibimos ahora un premio de nuestro entorno, de casa. Y esto supone una alegría añadida. Ya hemos tenido reconocimientos en el ámbito internacional, aunque referidos en mayor medida al producto en sí mismo, a la ropa que confeccionamos.
Paco Rodrigo: Cuando fundamos Etxeondo (él y su mujer María Jesús) lo hicimos con un concepto de país, con el ánimo de aportar y expandir país. Este galardón apunta sobre todo a nuestros valores, algo que lo convierte en especial.
Patxi R.: Así es. Vemos premiada nuestra identidad, nuestra forma de ser.
Paco R.: Es que mira cómo empezó todo...
¿Cómo?
Paco R.: Piensa que nacimos en 1976, justo tras la muerte del dictador. Aún así yo tuve claro que el nombre de la empresa sería Etxeondo, como se llama el caserío que nos cedió la familia Ameztoi (Paco procedía de Navarra). Y también aposté por esa meta que todavía conservamos como logo, porque junto al propio caserío había una igual. Aquello desafiaba todas las leyes del marketing (risas).
Patxi R.: El contexto político de la época era el que era. Cualquier estudio de mercado como los actuales habría desaconsejado el nombre de Etxeondo y el logo con la meta. Pero pese a ello hemos llegado a donde hemos llegado y se nos valora como se nos valora. Se trata de un plus para la marca.
Paco R.: Recibí críticas en el momento. “Oye, ¿y por qué no pones un pajarito como logotipo?”. Pero a mí aquello me daba igual, yo sólo pensaba en la calidad del producto: en las costuras, en los materiales, en los colores... Siempre me he alejado un poco de esa idea según la cual las cosas terminan marchando bien o mal por el nombre o por no sé qué dibujito. Creo que tras una empresa hay muchas más cosas, principalmente unos valores y una forma de hacer las cosas. A los equipos no les importaba ni les importa la marca de su ropa, sino ir bien vestidos, en cuanto a estética y en cuanto a comodidad.
“Nacimos en 1976 con nombre y logo vascos, justo después de la muerte del dictador...”
Más allá de nombres y de logotipos... ¿Por qué se fundó Etxeondo?
Paco R.: Yo había trabajado en Subijana y Compañía, una empresa textil. Y cuando luego nos planteamos crear una marca pensamos que debíamos especializarnos en un sector muy concreto. Si no, estábamos abocados al fracaso. Elegimos el ciclismo, porque me gustaba y porque sabía lo poco desarrolladas que estaban las técnicas para confeccionar ropa destinada a este deporte.
Enseguida calaron en el pelotón.
Paco R.: Primero trabajamos con equipos amateur, pero en 1983, siete años después de la fundación, ya vestíamos a dos escuadras profesionales, el Reynolds y el Zor. Dicen que la suerte se trabaja, no sé... Sea como sea, he de reconocer que tuve cierta fortuna al coincidir aquella temporada con las primeras emisiones televisivas en directo de la Vuelta a España y del Tour de Francia. Y claro, si luego encima los resultados acompañan... Ángel Arroyo fue segundo en el Tour. Alberto Fernández, tercero en el Giro y en la Vuelta. A partir de ahí, entablé relación con todo el mundillo. Y esos mismos resultados siguieron llegando: el Tour de Perico (Reynolds), el primero de Indurain (Banesto), las victorias de Sean Kelly (Kas), los triunfos de Tony Rominger (Clas), el crecimiento de la Once... Todo esto lo enganchamos luego con la era dorada del Euskaltel-Euskadi.
¿Cuál es el secreto del éxito? No todo habrá respondido a la suerte...
Paco R.: Nosotros nos hemos involucrado siempre con el corredor, sin mirar a qué rentabilidad vamos a sacarle a nuestra relación con el equipo de turno. Esta es nuestra forma de ser y de estar en el ciclismo. En su día podríamos haber pensado en montar una plantilla profesional propia, con la marca y con el nombre de Etxeondo: habría sido una manera de subirnos al carro a lo grande. Pero nuestra filosofía no es esa. Mira, nosotros jamás hemos pagado a un equipo por vestirle. Jamás. Otras marcas sí lo hacen. Y, pese a todo, Etxeondo sigue estando ahí, recibiendo además propuestas a las que decimos que no.
Ahora mismo ‘sólo’ visten a Cofidis y Kern Pharma.
Paco R.: Cofidis aporta. Si no, no estaríamos con ellos. Y andan locos por seguir vistiendo Etxeondo.
Patxi R.: Porque no nos ven como una marca, sino como una solución para el corredor. Oficialmente trabajamos ahora con estos dos equipos. Pero también hay ciclistas con problemas concretos que acuden a nosotros para que les ayudemos.
Paco R.: Estamos bien así... Si ahora mismo nos viene el mejor equipo del mundo y nos propone que le proveamos la ropa, le decimos que no.
“... La idea no habría sobrevivido a ningún estudio de marketing, pero aquí estamos”
El número de marcas de ropa ciclista se ha multiplicado.
Patxi R.: Sí, el sector en general ha crecido una barbaridad desde que nació nuestra empresa. Se han abierto un montón de nuevas firmas. Pero si me preguntas por empresas que conozcan el know how y controlen todo el canal de fabricación, estamos todavía cuatro y el del tambor. Es ahí donde nos hemos hecho fuertes y donde creo que marcamos la diferencia, de forma acorde, además, a la idea fundacional de Etxeondo sobre la que hablábamos ahora: una compañía que buscaba y busca elaborar un producto más especializado que masificado, y cuyo principal objetivo residía y reside en hacer la mejor ropa posible. Esta filosofía nos ha mantenido siempre en la cabeza del mercado, pese a la numerosa competencia.
¿Qué porcentajes abarcan en el mercado global de Etxeondo el ciclismo competitivo y el ciclismo aficionado?
Patxi R.: En la época de la Once, mis padres ya se dieron cuenta de que el mundillo estaba cambiando. Hasta entonces vivían de vender maillots para equipos profesionales. Pero ahí vieron que el ciclismo también tenía un componente de moda y que generaba en los aficionados unas necesidades distintas a la del corredor de élite. Me refiero a gente que salía y que sale en bici para hacer ejercicio, para pasar un rato con los amigos o directamente para cuidar su salud. Si de inicio el ciclismo profesional implicaba el 100% del mercado de Etxeondo, ahora sólo supondrá en torno a un 30%.
Mantenerse en el pelotón significa publicidad...
Patxi R.: Y debemos seguir en el contexto de la élite. Claro que sí. Pero hay un mundo enorme detrás de él y nosotros, más allá de la notoriedad, hemos luchado siempre por conservar un sello de autenticidad. Somos auténticos en todo: en la fase de producción, en cómo vendemos, en quiénes son nuestros embajadores... Nos hemos rodeado de gente a la que le gusta el ciclismo y cuyo objetivo es hacer las cosas bien, por encima incluso del retorno económico o publicitario que pueda llegarle. El resultado de todo esto reside luego en que aquel que se compra una prenda de Etxeondo sabe que le va a durar porque es buena y cómoda. Así de simple.
Paco R.: Para hacer un culotte bien hecho necesitas manos especializadas. Y esto requiere a su vez una empresa de carácter manufacturero.
Patxi R.: Mira, hilando todo esto con el premio Sabino Arana, creo que lo que acaba de decir Paco es muy nuestro. Aquí nos gusta hacer las cosas bien, con personalidad e identidad.