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Alma de GTI

13.03.2021 | 00:13
Alma de GTI

El pasado regresa en su mejor versión. Aquellos Golf GTI que nos enamoraron en los años 70 y 80 retornan en formato SUV compacto con las mismas virtudes, pero con la tecnología, seguridad y eficiencia de los tiempos actuales.

Alma de GTI, pero no de los GTI de ahora, que se han vuelto unos coches extremadamente potentes y con unas prestaciones que, para poder explotarlas de verdad, te obligan a asumir unos riesgos que la conducción civilizada y el sentido común desaconsejan. GTI de los de antes, como aquellos Volkswagen Golf de primera y segunda generación en los que podías instalar a la familia o a los amigos cómodamente, moverte por ciudad, carretera o autopista con total naturalidad y fluidez, realizar tus desplazamientos diarios o los viajes de medio y largo alcance que desearas disfrutando de cada kilómetro; pero que además permitían explorar el terreno deportivo con unas prestaciones, comportamiento dinámico, facilidad de conducción y fiabilidad que te convertían en un entusiasta de esos modelos de por vida.

Así es como veo al Volkswagen T-Cross 1.5 TSI de 150 CV y dotado de cambio automático DSG de siete marchas, como un compacto versátil, ideal para cualquier tipo de utilización y conducción, eso sí, en formato SUV, con un carácter y rendimiento más que suficientes para divertirte sintiendo la carretera y sin necesidad de jugarte la piel, y con toda la tecnología, eficiencia, equipamiento, seguridad y placer de conducción de un automóvil de última generación.

Su carrocería más elevada (1,584 metros) que un turismo te aporta ese plus de seguridad que implica poder controlar el tráfico desde un puesto de conducción situado a mayor altura, algo que agradeces sobre todo en ciudad, al tiempo que facilita la entrada y salida sin necesidad de adoptar posturas de contorsionista. Sus formas cuadradas, además de conferirle una habitabilidad líder en su segmento, con un maletero de entre 385 y 455 litros de capacidad que es la envidia de la competencia –también merced a su banqueta posterior desplazable– aseguran que tienes perfectamente controlados los límites del vehículo (4,110 metros de largura y 1,782 de anchura), algo esencial al rodar en tráfico congestionado y en el momento de aparcar.

Saliendo de la urbe comienzas a apreciar que, junto a la exquisita finura de funcionamiento de su motor y cambio automático DSG de doble embrague y siete marchas, este cuatro cilindros de 1,5 litros, 150 CV, 250 Nm, 200 km/h de velocidad punta, solo 8,5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y un consumo medio de 6,0 litros es tan brillante por su entrega suave y progresiva de empuje, como por la exquisita y consistente forma de acelerar y alcanzar velocidades elevadas. Todo transcurre al ritmo que tú marques, ya que el 1.5 TSI se adapta lo mismo a una conducción eficiente –llega incluso a funcionar con dos cilindros para reducir consumos y emisiones hasta a velocidades por encima de 100 km/h– que alegre y deportiva. Tan solo tienes que elegir el modo de utilización (normal eco, sport o individual) y si optas por la vía automática o manual (con toques en la palanca o en las levas del volante).

Entonces será cuando compruebes que todas estas prestaciones y brillante rendimiento –que convence y entusiasma, pero que no desborda– se ven respaldadas por un sólido bastidor, una dirección precisa, progresiva y muy suave; unas suspensiones consistentes y confortables que disfrutan del grado de dureza justo para la filosofía del modelo, capaces de absorber las irregularidades y de controlar al mismo tiempo la mayor tendencia al balanceo de cualquier SUV; unos contundentes y dosificables frenos y unos neumáticos de logrado agarre –el juguete llevaba calzados además unos opcionales 215/45 sobre unas espectaculares llantas de 18 pulgadas de diámetro–.

Al final de la prueba, antes de devolver el T-Cross a sus propietarios, recuerdas con nostalgia aquellos Golf GTI de antaño, tanto por lo que significaron entonces como porque fueron la puerta de entrada a una evolución que nos ha deparado modelos como este T-Cross 1.5 TSI 150 CV DSG7 Sport de la prueba; una unidad que con sus más de 20.000 kilómetros recorridos funciona como el primer día, como un reloj de precisión. Los 26.879 euros que cuesta el acabado Sport (24.738 el Advance), y que se justifican también por un equipamiento de seguridad y conectividad de primera línea y una calidad de realización excelente, están ahí y también en cada kilómetro que realizas a diario, desde la ciudad o autopista a esas curvas que abordas con alegría y disfrutando de cada trazada por carreteras reviradas de montaña. Por algo tiene alma de GTI.

Volkswagen revive el espíritu deportivo y la versatilidad de sus primeros turismos compactos GTI en el SUV T-Cross 1.5 TSI Sport

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