Corrugados Azpeitia debe superar dos escollos para poder retomar la actividad

Los promotores requieren una nueva autorización ambiental y los hornos están en un ámbito calificado como residencial

10.03.2021 | 00:47
Vista general de las instalaciones de Corrugados Azpeitia con la zona de laminado en primer término.

azpeitia – La clausura de la empresa Corrugados Azpeitia en el año 2013, en plena crisis económica, conllevó la pérdida de unos 300 puestos de trabajo directos y causó una gran conmoción en todo el valle del Urola.

Sin embargo, el pasado verano el grupo empresarial Cristian Lay formalizó la adquisición de la propiedad del Grupo Gallardo Balboa al fondo KKR, que lo había comprado un año antes, abriendo nuevas posibilidades de futuro para las instalaciones de Corrugados Azpeitia, que en los últimos días vuelven a estar de plena actualidad.

No en vano, el anuncio que el grupo municipal del PNV de Azpeitia realizó el pasado viernes asegurando que "un grupo de promotores, que cuenta con el apoyo del Gobierno Vasco y de la Diputación Foral de Gipuzkoa, nos ofrece una oportunidad que no podemos dejar escapar: la de reanudar la actividad de la empresa Corrugados", ha devuelto el protagonismo perdido a la planta azpeitiarra y el optimismo a la comarca de Urola Erdia.

Más aún, después de que el propio Ayuntamiento de Azpeitia haya reconocido públicamente que "aunque todavía es muy pronto para hablar de una hipotética reapertura" el grupo empresarial Cristian Lay le trasladó en una reunión mantenida el pasado día 18 de febrero "que está analizando la posibilidad" de reactivar parcialmente la planta de la villa del Urola para volver a fabricar barras de acero corrugado para el sector de la construcción.

A la espera de conocer las particularidades del proyecto que los propietarios pretenden poner en marcha en las instalaciones de Corrugados Azpeitia (mañana se reunirán en Donostia con el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Consistorio azpeitiarra), las distintas administraciones públicas ya han avanzado su disposición a hacer todo lo posible para que la emblemática planta pueda retomar la actividad y, de esa forma, contribuir a la generación de empleo en la comarca (se prevé la creación de 140 nuevos puestos de trabajo directos y unos 500 indirectos).

De todos modos, la reanudación de la actividad en Corrugados Azpeitia no se antoja sencilla; toda vez que el grupo promotor deberá superar dos escollos legales de importancia para poder llevar a cabo sus planes empresariales. La superación de ambas dificultades es posible, pero para ello será necesario que tanto el grupo empresarial Cristian Lay como las instituciones públicas caminen de la mano y de forma coordinada.

los escollos a superar

Para que la planta de Corrugados Azpeitia pueda volver a funcionar los promotores del proyecto empresarial deben contar con una nueva autorización ambiental integrada, puesto que la autorización con la que funcionó la empresa en los últimos años de su anterior etapa está caducada.

NOTICIAS DE GIPUZKOA ha tenido acceso a la resolución emitida el 30 de abril de 2008 por el entonces Viceconsejero de Medio Ambiente, Ibon Galarraga, por la que "se concede autorización ambiental integrada para la fabricación de acero de horno eléctrico" a Corrugados Azpeitia, SL. Aquella autorización fue concedida pero con la condición de que la empresa acometiera en el plazo de seis meses una serie de medidas correctoras y, en todo caso, para un plazo de vigencia de ocho años; por lo que caducó en 2016.

Así las cosas, para poder reanudar su actividad Corrugados Azpeitia necesita contar con una nueva autorización ambiental del Gobierno Vasco; un trámite exigente y que según la normativa europea actual no será fácil de conseguir si las intenciones de Cristian Lay pasan por volver a poner en marcha los hornos de la zona de acería, situados en el ámbito de Amue, en pleno entramado urbano y en un entorno calificado como "zona inundable de flujo preferente".

Sin embargo, ese requisito será bastante más fácil de solventar si los promotores pretenden retomar la actividad en el área de laminación, situado en el polígono de Landeta.

El segundo escollo que deberá superar el grupo Cristian Lay para poder retomar la actividad en la planta de Corrugados es el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Azpeitia, que está vigente desde que fuera aprobado por la Corporación municipal (por unanimidad) en julio de 2013.

Dicha normativa urbanística establece que el ámbito de Amue (donde se encuentra la zona de acería de Corrugados Azpeitia) deja de ser de uso industrial para pasar a ser de uso residencial y de servicios. Concretamente, el PGOU vigente contempla "la incorporación al área urbana, predominantemente residencial, del entorno, de alrededor de una tercera parte del suelo industrial actualmente ocupado por la empresa Corrugados Azpeitia, precisamente de aquella situada en mayor proximidad con el Casco Histórico".

Además, entre los objetivos que contempla el Plan General de Azpeitia para el ámbito de Amue está "la ordenación de un total de 468 viviendas y de 15.040 metros cuadrados de usos terciarios y de suelos con destino a dotaciones de equipamiento comunitario"; así como el "derribo de las edificaciones existentes incompatibles con el desarrollo propuesto previo traslado de las actividades industriales preexistentes al ámbito de Trukutxo", donde en su día se inició el traslado de las instalaciones de Corrugados.

Así las cosas, la voluntad y el trabajo conjunto entre el grupo empresarial Cristian Lay y las diferentes administraciones públicas se antoja fundamental para que Corrugados Azpeitia pueda retomar la actividad; un objetivo deseable pero que solo se podrá llevar a cabo si el proyecto que presenten los promotores cumple los requisitos que exige la ley para que el Gobierno Vasco le pueda otorgar la necesaria autorización ambiental y si el Ayuntamiento de Azpeitia modifica puntualmente el Plan General de Ordenación Urbana de la localidad.