alerta sanitaria por el coronavirus

La economía de la zona euro sufre un desplome récord del 3,8%

Bruselas acuerda un fondo de 100.000 millones contra el paro que serviría para financiar los ERTE

16.05.2020 | 00:35

bruselas – El producto interior bruto (PIB) de la eurozona registró en el primer trimestre de 2020 un descenso del 3,8% respecto de los tres meses anteriores, cuando había crecido un 0,1%, lo que representa la mayor contracción trimestral de la actividad de la eurozona en toda la serie histórica debido al impacto de la crisis de la COVID-19. En el conjunto de la UE, la contracción del PIB en el primer trimestre alcanzó también un récord del 3,3%, después de la expansión del 0,2% registrada en el cuarto trimestre de 2019.

"Se trata de las caídas más pronunciadas desde que comenzó la serie en 1995", señaló la oficina estadística comunitaria, subrayando que "en marzo de 2020, el último mes del periodo cubierto, se empezaron a introducir de forma generalizada medidas de contención de la COVID-19 en los países miembros". En comparación con el primer trimestre de 2019, el PIB de la eurozona retrocedió un 3,2% y el de la UE un 2,6%, en ambos casos las mayores contracciones de la actividad desde el tercer trimestre de 2009, cuando el PIB de la zona euro cayó un 4,5% interanual y el de la UE un 4,4%.

Los mayores descensos del PIB en comparación con el trimestre anterior dentro los registraron Francia (-5,8%), Eslovaquia (-5,4%), España (-5,2%), Italia (-4,7%) y Bélgica y Portugal (-3,9%), mientras que la economía alemana se contrajo un 2,2%.

fondos contra el paro Los embajadores de los países de la Unión Europea lograron ayer un acuerdo político sobre un fondo europeo dotado con 100.000 millones de euros que concederá préstamos a los países más afectados por el virus para ayudarles a costear medidas destinadas a evitar los despidos por la pandemia de coronavirus. La iniciativa, bautizada como SURE, será adoptada formalmente por el Consejo (los países de la UE) el 19 de mayo. El nuevo fondo permitirá utilizar la financiación comunitaria para sufragar los sistemas de empleo temporal, por los que las empresas mantienen contratados a los trabajadores aunque caiga o cese su actividad y el Estado interviene con ayudas públicas para pagar los salarios. En España se trataría esencialmente de los ERTE.