Septiembre no es un mes especialmente alegre para muchos, ya que a la tristeza de que se acaban las vacaciones se une el hacer cuentas y ser conscientes del dinero gastado durante el verano.

Tras el periodo estival, los gastos extras en ocio, viajes y actividades suelen dejar la economía en una situación delicada. A esto se suman los pagos habituales y, en muchos hogares, la vuelta al colegio de los hijos, lo que incrementa aún más la presión sobre el presupuesto.

Por ello, resulta esencial adoptar hábitos de consumo responsable y estrategias que permitan afrontar la llamada “cuesta de septiembre” sin comprometer la estabilidad económica.

Consumo responsable de suministros

Uno de los ámbitos donde más se puede ahorrar es en los suministros del hogar. Electricidad, gas y agua representan una parte importante del gasto mensual y, muchas veces, se producen consumos innecesarios por simple descuido.

Medidas tan sencillas como apagar las luces al salir de una habitación, desenchufar aparatos eléctricos que no se utilizan, programar el uso de electrodomésticos en horarios de tarifa reducida o instalar bombillas de bajo consumo, pueden marcar la diferencia a final de mes.

En el caso del gas y la calefacción, mantener los equipos en buen estado y aprovechar al máximo la luz natural ayudan a reducir el consumo.

Con respecto al agua, pequeños gestos como cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes o utilizar programas cortos en la lavadora también contribuyen a un ahorro significativo.

El pago en efectivo como aliado

Otra medida eficaz para controlar los gastos es optar por el pago en efectivo en lugar de la tarjeta de crédito.

Pagar con dinero físico ofrece una percepción más realista del dinero que se gasta y evita la tentación de comprar artículos innecesarios.

La tarjeta, en cambio, puede dar una falsa sensación de liquidez que conduce a gastar más de lo que deberíamos. Establecer un límite de efectivo semanal es una estrategia muy útil para mantener bajo control el presupuesto familiar.

Planificación de la cesta de la compra

Ir al supermercado sin una lista de la compra es uno de los errores más comunes y que más dinero nos cuestan.

La planificación previa permite evitar compras impulsivas y ajustarse a las necesidades reales de cada uno.

Elaborar un menú semanal es una buena práctica para organizar las comidas, evitar desperdicios y comprar solo lo necesario.

Además, es recomendable comparar precios entre diferentes establecimientos, ya que las variaciones pueden ser significativas. No siempre lo más barato es lo mejor, pero sí conviene analizar la relación calidad-precio para obtener el máximo beneficio de cada euro invertido.

También es aconsejable acudir a la compra con el estómago lleno. Ir al supermercado con hambre nos puede llevar a realizar compras impulsivas y, además, de alimentos poco saludables.

Mujer seleccionando alimentos del supermercado Freepik

Internet como herramienta de ahorro

Hoy en día, Internet se ha convertido en un gran aliado para el ahorro. Muchas tiendas online ofrecen descuentos, promociones o envíos gratuitos que no se encuentran en las tiendas físicas.

Además, existen comparadores de precios que permiten identificar rápidamente la mejor oferta en un producto concreto. Sin embargo, es importante utilizar estas plataformas con responsabilidad: el exceso de promociones puede incentivar compras innecesarias.

Lo ideal es entrar en la web con una lista definida de lo que realmente se necesita, de modo que las ofertas sirvan para ahorrar y no para gastar de más.

Al alcance de todos

Reducir los consumos innecesarios, pagar en efectivo, planificar la compra y aprovechar las ventajas de Internet son estrategias al alcance de todos. Al aplicar estas recomendaciones, no solo se logra superar este mes, sino que se sientan las bases para una economía doméstica más equilibrada y sostenible durante todo el año.