donostia - El nuevo puente de Espartxo, en el barrio de Txomin, podrá empezar a construirse en primavera de 2017 y será realidad 18 meses después, es decir, a finales de 2019. El Ayuntamiento de Donostia aprobará el martes los primeros cambios urbanísticos necesarios para permitir la creación de la nueva pasarela, que requiere expropiar un terreno situado en la margen derecha del río. El nuevo puente sustituirá al actual, que supone un gran obstáculo hidrológico y contribuye a las inundaciones, según explicó ayer el concejal de Urbanismo, Enrique Ramos, que compareció con el director de Obras y Proyectos, Alfonso Vázquez, y el de Urbanismo, Juan Carlos Cuevas.
El nuevo puente de Espartxo comenzará su ejecución después del concurso de obras, según el proyecto ganador del concurso ya resuelto por el Consistorio, obra de la empresa Arenas y Asociados, la misma que proyectó el gran viaducto sobre Morlans. El nuevo puente de Espartxo se ejecutará pegado al actual. Una vez terminada la obra se derribará el viejo.
La pasarela diseñada por Arenas y Asociados tendrá la particularidad de contar con una única pila sobre el río. En la actualidad, algunos de los puentes sobre el Urumea no tiene ningún apoyo sobre el lecho del río y se sujetan únicamente en los estribos de ambas márgenes. Otros, sin embargo, tienen dos apoyos o más pero, hasta el momento, no existe ninguno con una sola sujeción, además de los estribos. El nuevo puente costará 2,5 millones de euros, según explicó Ramos, que añadió que la obra será costeada entre el Consistorio y la Agencia Vasca del Agua (Ura).
Por otra parte, el responsable municipal de Urbanismo anunció que la empresa Amenabar firmará hoy el contrato para la construcción del barrio de Txomin, un documento ya suscrito por el Ayuntamiento y que garantiza el próximo arranque de las obras para más de 900 pisos.
viviendas de txomin Ramos anunció que en el mes de febrero el Ayuntamiento mantendrá una reunión con los vecinos de la zona con el fin de darles a conocer los plazos de la obra. “Uno de los compromisos del contrato es que la empresa tiene 27 meses para ejecutar los primeros pisos, que son los que ocuparán las familias que están realojadas en otros lugares para permitir la obra”, señaló el corporativo. En la actualidad, cerca de un centenar de familias residen en Morlans y otras zonas, tras ser derribadas sus viviendas con el fin de permitir la ejecución de las obras.
Ramos explicó también que el futuro barrio contará con un sistema de cogeneración energética para el que será necesario diseñar una estación eléctrica.
Entre las conversaciones que mantendrá el Ayuntamiento con los vecinos de Txomin está previsto tratar el futuro del edificio de Arteleku que, según los planes municipales, está llamado a ser derribado, aunque la asociación de vecinos ha solicitado su mantenimiento. “Queremos llegar a un acuerdo con los vecinos porque, por el momento, el concurso de obras prevé su desaparición ya que, en caso contrario, quedaría a tres metros debajo del nivel del barrio. Los vecinos desean tener un espacio para encuentros y reuniones. Tras hablar con ellos decidiremos”, dijo.