Donostia - En torno una docena de centros escolares estrenarán el próximo día 20 el nuevo traje de cocinero que podrán verse en la Tamborrada Infantil. De este modo, el desfile, que reúne a miles de escolares donostiarras por el centro de la ciudad, no solo tendrá uniformes napoleónicos y de época sino también de cocineros, como sucede con las formaciones de adultos. Los colegios que lleven el nuevo uniforme en sus compañías deberán tener al menos dos filas de cocineros, es decir, doce escolares así vestidos, para que resalten dentro de la variedad de trajes que componen la representación festiva.
La mayoría de los centros escolares que más niños aportan a la Tamborrada Infantil contarán este año con esta nueva figura. Por ejemplo, el colegio de Summa Aldapeta, cuyos barriles serán en exclusiva cocineros y aguadoras, mostrarán el nuevo personaje, al igual que las escuelas de Mundaiz, La Salle, Amara Berri, Santo Tomás Lizeoa, Herri Ametsa u Orixe, entre otras. Por su parte, la sociedad Euskal Billera, que fue la primera compañía del desfile infantil, también llevará cocineros entre sus filas. Además de abrir el desfile de niños del día 20, esta compañía sale también por la Parte Vieja el día 19 y, como muchos centros escolares de la ciudad, toca por el barrio con trajes de cocinero.
La decisión de incluir la indumentaria blanca, con gorro y mandil, en la exhibición de los escolares llevaba siendo estudiada desde hace una decena de años pero no ha sido aceptada hasta el pasado mes de junio. Entonces, los asistentes votaron de modo unánime a favor de la incorporación del nuevo traje. En años precedentes, muchos habían apelado a la tradición y otros, al estilo militar del desfile de escolares, para rechazar el nuevo traje. Los partidarios de incluir esta figura, por el contrario, defendían que la fiesta infantil debería ser un reflejo de la de mayores. Por eso, se muestran ahora contentos con el nuevo uniforme que, desde este año, formará parte de la Tamborrada Infantil.
Responsables de Summa Aldapeta, uno de los centros veteranos de la Tamborrada que ha defendido la novedad en los últimos tiempos, están satisfechos y destacan que “ha costado”, como sucedió en el pasado con la implantación de la figura de la aguadora, que permitió que las niñas no tuvieran que ir obligatoriamente vestidas de soldados. Más lejos queda aún la propia incorporación de las niñas entre las filas de tambores y barriles ya que, en sus inicios en 1961, las pequeñas solo podían tomar parte en la Tamborrada Infantil como cantineras, pero sin poder tocar los tambores.
Para la implantación de los uniformes de cocineros, Donostiako Festak ha abierto una línea de subvenciones, que ayudará a costear los trajes, de cualquier modo más económicos que los de estilo napoleónico.
La primera tamborrada infantil se celebró en 1961 por la unión de varios colegios para desfilar, emulando a los mayores. La abrieron los niños de Euskal Billera, seguidos del general y su ayudante. Tras ellos, iban las compañías de Marianistas, Escuelas Francesas, Sagrado Corazón, la banda militar de música, la Escuelas del Almirante Oquendo y del Asilo Reina Victoria y San Ignacio (Jesuitas).