Solo la inocencia de Kosovo salva a España

mundial 2022 vuelve a exhibir su debilidad defensiva, en un duelo en el que MErino da una asistencia de gol

09.09.2021 | 00:20
Mikel Merino, acude, junto a Koke y Busquets, a felicitar a Ferrán Torres. Foto: Valdrin Xhemaj (Efe)

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KOSOVO Muric; Hadergjonaj, Rrahmani, Fazliji, Vojvoda; Rashani, Loshaj, Dresevic, Bytyqi; Rashica y Muriqi.

ESPAÑA Unai Simón; Marcos Llorente (Mikel Merino, m.85), Iñigo Martínez, Laporte, Reguilón (Raúl Albiol, m.86); Busquets, Koke, Fornals (Adama Traoré, m.58); Carlos Soler (Azpilicueta, m.58), Ferrán Torres y Morata (Sarabia, m.72).

Goles 0-1, m.32: Fornals. 0-2, m.89: Ferrán Torres.

Árbitro Robert Madden (Escocia).

Estadio Fadil Vokrri; unos 1.200 espectadores.

pristina (Kosovo) – España vuelve a depender de sí misma para estar en el Mundial 2022, tras firmar un triunfo con grandes dosis de sufrimiento en Kosovo por graves errores defensivos, pero logrando el objetivo del triunfo con tantos de Pablo Fornals y Ferrán Torres, a quien asistió el txuri-urdin Mikel Merino (saltó al terreno de juego en el minuto 86), para hacer bueno el tropiezo de Suecia, que cayó en Atenas.

Cualquier rival de entidad habría asestado un duro golpe a España. Solo la inocencia ofensiva de Kosovo perdonó los regalos defensivos, errores de gravedad, que en un gran torneo te mandan para casa. La inseguridad mostrada en Pristina por la selección española la tapa un resultado y una nueva realidad. La derrota de Solna queda en el olvido. Las dos últimas jornadas decidirán la plaza directa al Mundial y España ya no depende de otros.

La dificultad de descifrar a Luis Enrique va en aumento por cada encuentro que dirige a la selección. Nunca repite un once, aunque funcione. Y al equipo que se despidió con honores de la Eurocopa, no cesan de incorporarse caras nuevas. Hasta cuatro del equipo titular se perdieron la gran cita hace apenas dos meses. Hasta seis cambios en el once. Demasiados para encontrar continuidad en una idea.

Esa falta de rodaje provoca desajustes en jugadores que nunca han jugado juntos. Ocurrió con los centrales, Laporte e Iñigo Martínez, imprecisos en el inicio, con demasiada distancia entre ambos. Un desastre en el segundo acto. Sumado al empuje de orgullo de Kosovo, generó varias acciones repletas de incertidumbre. Cualquier balón largo encontraba espacio para correr.

El dibujo táctico de Luis Enrique presentaba varias apuestas sorprendentes. El regreso de Marcos Llorente al lateral cuando es unánime la opinión, hasta del propio jugador, de asentarse de interior; la sorpresa de Pablo Fornals en la banda izquierda del tridente ofensivo. Los hechos dieron la razón al asturiano por muy incómodo que estuviese en la demarcación un centrocampista que no encara ni tiene velocidad para el desborde.

En la segunda parte, ninguno de sus cambios modificaron el panorama, menos aún con Adama a pierna cambiada en el extremo izquierdo. Lo corrigió posteriormente el técnico, como la demarcación de Marcos Llorente en búsqueda de la estabilidad atrás con Azpilicueta y Albiol.

Con espacios para correr apareció Ferrán Torres, con un postrero gol, primero anulado por fuera de juego y posteriormente aprobado por el VAR, que dio la tranquilidad en una noche de nerviosismo con el mejor resultado. Grecia puso de su parte y deja todo en manos de España. La visita a Atenas y el duelo ante Suecia serán sus exámenes finales.

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