La nueva cara de la Segunda S

se aprueban la primera y segunda división federación española, los cinco cambios y el protocolo covid-19

14.09.2020 | 23:52

Donostia – La Federación Española de Fútbol (RFEF) aprobó ayer las normas reguladoras y bases de competición de la actual Segunda División B, que cambiará de formato a partir de la próxima temporada con la creación de dos nuevas competiciones, y de Tercera División, con lo que se acaba con gran parte de la incertidumbre que afectaba a los diferentes clubes vascos que militan en el fútbol de bronce. La Segunda B está formada por 102 equipos divididos en cinco grupos y estos se parten a la vez en dos subgrupos cada uno. El grupo II acoge a los representantes de la Comunidad Autónoma Vasca y cántabros en su subgrupo A (Real Sociedad B, Real Unión, Bilbao Athletic, Arenas, Barakaldo, Amorebieta, Leioa, Alavés B, Racing y Laredo) y en el B asoman los clubes navarros, riojanos y aragoneses (Osasuna Promesas, Izarra, Tudelano, Mutilvera, Calahorra, SD Logroñés, Haro, Ebro, Tarazona y Ejea). Cada subgrupo disputa una liga regular, ida y vuelta; y los tres primeros clasificados inician un largo recorrido de eliminatorias en la fase de ascenso a Segunda División. Los que no asciendan se aseguran una plaza para el próximo curso en la nueva Primera División Federación Española, compuesta por 40 equipos a nivel estatal y que contará con un nivel mayor. Del cuarto al octavo, o sea cinco equipos, clasificados del subgrupo A se medirán en una liguilla de ocho partidos a ida y vuelta a los clasificados del cuarto al séptimo del subgrupo B, cuatro equipos, y llegarán a esta fase con los puntos computados entre ellos. De estos nueve conjuntos, dos subirán a a la nueva categoría. El resto ejercerá en la que se denominará Segunda División Federación Española junto a los que eviten el descenso y los que asciendan desde Tercera División, donde militarán los 22 clubes vascos, que se dividen en otros dos subgrupos.

Al margen de los matices de las competiciones, la RFEF dio luz verde a puntos que afectan a la disputa de partidos y a situaciones excepcionales en referencia a la incidencia que pueda tener la pandemia del COVID-19. Respecto al primer aspecto, la Segunda División B y la Tercera División contarán con la misma ampliación de sustituciones a cinco, con un máximo de tres tandas para ejecutarlas, que se aplica en Primera y Segunda División, aunque la convocatoria se queda reducida a un tope de 20 jugadores en lugar de los 23 de las dos máximas categorías. Sobre el protocolo sanitario, si un equipo de Segunda B detecta un positivo de COVID-19 en su plantilla, el jugador infectado quedará en cuarentena y el resto del grupo deberá someterse a un PCR en un periodo menor a cinco días. En caso de que ese positivo se produzca en un equipo de Tercera, este dejará de entrenar y quedará fuera de la competición hasta quedar acreditado que todo el plantel haya dado negativo y nunca antes de siete días desde la notificación del positivo.

suspensión

En función del 50% o menos de la liga

Excepcionalidad. En caso de que las competiciones en formato de liga regular se suspendan a causa del COVID-19, quedarán anuladas sin ascensos ni descensos ni títulos si no se han disputado el 50% de las jornadas establecidas; y si superan ese porcentaje, se decretará la clasificación final tal como queda en el momento de la paralización de la liga, con los títulos, ascensos y descensos previstos.

Fechas de inicio. Todas las categorías de fútbol y fútbol sala que organiza la RFEF, tanto masculinas como femeninas, comenzarán con carácter general el 18 de octubre, a excepción de la Primera Iberdrola femenina y la Primera División masculina de fútbol sala, que arrancarán el fin de semana del 3 y 4 de octubre. Estas dos últimas "son una excepción también en el criterio general de dividir las categorías en subgrupos".