El Bidasoa-Irun cede ante el anfitrión

copa asobal cae eliminado en las semifinales ante el cantabria sinfín y cierra de forma negativa, pero sin espacio para los reproches, una temporada espléndida

06.06.2021 | 00:29
Los jugadores del Bidasoa Cavero y Salinas, ayer en un lance de ataque del conjunto irundarra. Foto: Efe

Cantabria Sinfín33

Bidasoa Irun28

LIBERBAnK CANTABRIA SINFÍN Ernesto Sánchez (1); Diego Muñiz, Alberto Plá (3), Alejandro Barco (6), V. Ostroushko (4), Nicolas Zungri (7), Nacho Valles (6, 2p) –equipo inicial– Elcio Carvalho (ps), Herrero Lon (5), Sergio Rubio, C. Postigo, Carlos Lastra, Luis Plá, Leo Alonso, Basualdo y Javi Castro (1)

BIDASOA IRUN J.M. Sierra; I. Cavero (5,2p), Arián Crowley, Iker Serrano (1), Rodrigo Salinas (5), Sergio de la Salud (2), Jon Azkue (6) –equipo inicial– Xoan Ledo (1), Racotea (2), Zabala (3), Julen Aginagalde (2), T. Tesoriere (1), Nico Bonanno y Matheus da Silva.

Parciales 1-1, 3-1, 7-3, 10-6, 11-8, 13-11 (descanso) 16-12, 19-14, 22-16, 26-19, 29-24, 33-28.

Árbitros Álvarez Mata y Bustamante López. Exclusiones de Zubri y Ostroushko, por el Sinfín: Racotea y Julen Aginagalde, por el Bidasoa.

Incidencias Palacio de los Deportes de Santander. Semifinal de la Copa Asobal, con presencia reducida de espectadores, entre ellos algunos seguidores del conjunto irundarra. Último encuentro defendiendo la camiseta amarilla de Adrián Crowley, Iker Serrano, Sergio de la Salud y Nico Bonanno, aunque pudieran producirse más movimientos de salida.

donostia – El Bidasoa disfruta ya de unas merecidas vacaciones. Perdió el partido de semifinales de la Copa Asobal ante el equipo anfitrión del torneo (33-28) y serán los santanderinos del BM Sinfín quienes jugarán hoy ante el Barcelona (superó anoche al Huesca) el partido decisivo por el título en juego. Los irundarras han llegado hasta aquí después de una temporada espléndida y sólo cabe reconocer el inmenso trabajo de todos. No dan para más. Seguro que quienes disputaron ayer el último partido con la zamarra amarilla no deseaban un final así, pero no hay espacio para los reproches.

Cuando dos equipos se enfrentan en una semifinal que no sirve para nada, que no dispone de premios (ni siquiera de consolación), después de haber disputado la liga al completo, más los partidos de otras competiciones y soportado pandemias y aplazamientos, todo lo que den de sí merecerá aplauso. Liberbank Cantabria y Bidasoa se enfrentaban en una de las semifinales de la Copa Asobal, un torneo que se debería haber jugado en diciembre, pero que las circunstancias obligaron entonces a su suspensión. Lo colocan ahora cuando el resto de equipos goza de vacaciones y los jugadores están con ganas de todo menos de seguir compitiendo. Los técnicos apelaron, en las declaraciones previas, al orgullo, a la imagen, al compromiso y al prestigio. Y también al hecho de agradar a los pocos espectadores que pudieron entrar al pabellón. Con eso, no basta.

Bidasoa afrontó el partido con lo justo, catorce jugadores, ya que no pudo echar mano del filial. Jugadores habituales en las convocatorias de Cuétara, como Gorka Nieto o Tao Gey, participan en la fase de ascenso a Primera Nacional y su concurso es importante para conseguir el objetivo que persiguen en el sector que se disputa en Leganés.

Los dos equipos se comportaron como se esperaba. Los locales dependiendo de la capacidad de conectar con el pivote Herrero Lon y su acierto en el remate, junto a los lanzadores de la primera línea, Nacho Valles y Nicolás Zungri. Prácticamente entre los tres se repartieron los goles de su equipo en el tiempo inicial. Es necesario añadir el nombre del portero Ernesto Sánchez. Se encargó de parar balones inverosímiles. El Bidasoa jugaba bien al balonmano, creaba claras situaciones de remate, pero no acertaba con la portería santanderina. Entre los postes y las acciones del guardameta, los irundarras se fueron desconectando del marcador, jugando a remolque y con la necesidad imperiosa de remontar tanteadores muy adversos (8-3, 11-7, 13-9) si querían aspirar a jugar la final.

Los de Montesinos defendían muy bien por el centro, fuertes y agresivos ante un equipo que repartía la autoría de los goles. Los once tantos del primer tiempo correspondían a ocho jugadores diferentes. Llegar al descanso con dos goles de desventaja no significaba un drama, aunque la posible reacción se quedó en el vestuario. Apareció Ostroushko en ataque, siguió el portero haciendo bien su trabajo (16 paradas) y el tanteador llevaba preocupación (18-12, después de un parcial 7-3 para los locales).

Cuétara cambiaba los porteros (7 paradas entre los dos), los sistemas defensivos, con un avanzado, con dos, con pressing en toda la pista, atacando con siete jugadores, tratando de salir de un atolladero que se parecía más a un laberinto a medida que los minutos avanzaban y los cántabros se sentían muy seguros de lo que hacían ( 22-16, 26-18, 31-25). Pintaba oscuro y terminó por convertirse en negro. Pese a los intentos por revertir la situación, sólo había un equipo con opciones, dominador y convencido de su suerte. Era el cuadro de Montesinos que celebraba la victoria sin disimulo. Hoy, ante su público, disputarán la final y pondrán buena nota a la temporada que han realizado. A falta de diez minutos para el final, con siete tantos de ventaja local, el partido entró en fase de correcalles, con intercambio de goles, con espacio y oportunidades de mejorar las estadísticas, pero sin la menor duda del equipo que se clasificaba. El acierto de su primera línea fue letal, lo mismo que el pivote y la meta. Contra eso, Bidasoa no pudo oponer la resistencia que la situación requería.

Los santanderinos mostraron con su primera línea un acierto letal al que el equipo de Cuétara no pudo oponer suficiente resistencia

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