"Lucharé por las medallas aunque sea mi debut"
El donostiarra Álvaro Romero participará en sus primeros Juegos Olímpicos de invierno
El snowboarder donostiarra Álvaro Romero está a punto de enfrentarse al mayor reto de su carrera deportiva: sus primeros Juegos Olímpicos. Tras años de trabajo, constancia y evolución en la élite, el rider llega a esta cita histórica en un gran momento de forma, dispuesto a medirse con los mejores del mundo y a representar a su deporte y a su ciudad en el mayor escaparate del deporte internacional.
Campeón del mundo junior en 2023, ahora prepara sus primeros Juegos Olímpicos. ¿Lo esperaba?
Bueno… la realidad es que debería haber disputado los anteriores, en 2022. Hubo un error en el reglamento que hizo que pasasen tres chicos que no estaban clasificados para que hubiese más equipos en el mixto y nos dejaron a tres fuera. Fue un golpe un poco duro, aunque era más joven y no era tan consciente. Tenía ganas de que pasase este ciclo y llegasen estos Juegos. De hecho, se me ha pasado bastante rápido. En 2023 fui campeón del mundo junior, conseguí también mi primer podio en Copa del Mundo y el año pasado, que era la temporada clasificatoria para los Juegos, me rompí el pubis y me perdí la mitad de las carreras. Se me complicó un poco la clasificación, pero sabía que con estas tres carreras que teníamos este año iba a tener que lucharlo hasta el final y así ha sido.
¿Suponen más estos Juegos que los anteriores por todo lo vivido?
Sí, sin duda. Es una recompensa al esfuerzo que he hecho durante estos último años, sobre todo con la lesión, que ha sido muy dura. Llego siendo más mayor y tengo más madurez. Voy a por todas pero lo veo como el premio a estos años difíciles.
"En España prácticamente solo voy a disfrutar con mis amigos. Entrenamos en Austria, Suiza, Italia, Francia, los Alpes… donde haya buenos circuitos. Pasamos mucho tiempo fuera. Este año estuvimos todo septiembre en Argentina, en Ushuaia"
Habla de madurez. ¿Cómo afrontó esa última carrera sabiendo que gastaba su última bala?
Fue un fin de semana muy difícil a nivel mental y de nervios. El primer día me quedé fuera de las finales con una ‘quali’ muy difícil, hacía mucho viento, un día raro. El domingo pensaba que estaba dentro por la marca y dependía más de lo que hiciesen otros. A pesar de eso, hice una carrera buena y conseguí defender mi plaza. Fue un fin de semana bastante duro y ahora me he quitado un peso muy grande de encima.
¿Qué balance hace del resto de la temporada?
Solo hemos tenido estas carreras de China y una más en Italia. Prácticamente acabamos de empezar, así que de momento ha ido bien, no tanto como me gustaría, pero también creo que era por la presión de cerrar la clasificación olímpica. Tenía mucha presión y nervios detrás y al final igual te pides hacerlo todo perfecto. En estas situaciones vas más al objetivo de clasificarte como sea y a veces no se hacen las cosas como estaban pensadas.
¿Le queda alguna secuela de la lesión de pubis que sufrió el año pasado?
No, llevo tiempo ya al 100%. En septiembre, cuando fuimos a Ushuaia (Argentina) sí tenía alguna molestia, pero ahora, si no me lo preguntan, ni me acuerdo.
¿Con qué objetivos va a Livigno?
A luchar por las medallas. Creo que los 32 competidores que estamos ahí, tenemos opciones. Va a ser una carrera con mucho nivel y todo estará muy apretado. Después, también quiero disfrutar de la experiencia, que no todo el mundo puede vivirla, ser consciente de dónde voy y disfrutar de todo.
¿Qué le parece la pista?
Nunca he estado allí, no sé cómo es el sitio ni el terreno ni nada. De momento no tengo ningún dato y tocará a esperar a tener más información para comenzar a analizarla.
Allí le espera Lucas Eguibar, que es su referente y ahora también su rival.
Así es. Desde que entré al equipo, Lucas estaba ahí y siempre me ha ayudado. Cuando tengo alguna duda le pregunto y hablamos bastante sobre las carreras. Ha sido un referente desde el principio. Es campeón del mundo, uno de los mejores corredores del mundo y, además, viene de Donostia y ha tenido una trayectoria parecida a la mía.
Inicios
¿Cómo empezó en el mundo del snowboard?
Mis padres siempre han esquiado y cuando nací ya tenían casa en Villanova (Aragón). Desde muy pequeño me llevaron a la nieve. A los dos años y medio me puse los primeros esquís y desde entonces iba todos los fines de semana. Esquié hasta los 10 años y luego me aburrí y me cambié a la tabla. A los 15 fuimos a probar a la Copa España Movistar en Formigal y desde la primera bajada ya no me he vuelto a salir de un circuito de boardercross. Me llamó la selección y este es ya mi quinto o sexto año.
¿Dónde entrena un rider? ¿Pasa mucho tiempo fuera de Donostia?
Sí, en España prácticamente solo voy a disfrutar con mis amigos. Entrenamos en Austria, Suiza, Italia, Francia, los Alpes… donde haya buenos circuitos. Pasamos mucho tiempo fuera. Este año estuvimos todo septiembre en Argentina, en Usuhaia.
"La realidad es que debería haber disputado los anteriores, en 2022. Hubo un error en el reglamento que hizo que pasasen tres chicos que no estaban clasificados para que hubiese más equipos en el mixto y nos dejaron a tres fuera"
Lo suyo son las tablas. También le apasiona el surf.
Sí, en invierno no surfeo mucho porque estoy fuera y con el frío me apasiona menos (ríe), pero en verano surfeo bastante.
Más allá de estos Juegos Olímpicos, ¿qué sueño le gustaría alcanzar con el snowboard?
Ser campeón del mundo, después de ser campeón olímpico ahora, a poder ser.
¿Cómo valora que vayan a competir tres donostiarras en unos Juegos Olímpicos?
Es ‘heavy’, la verdad. Aunque aquí no haya nieve, hay bastante tradición y cada vez se hacen mejor las cosas. Hay más nivel y creo que es una recompensa a todo el esfuerzo que hacemos.
