El LIV mueve sus cimientos
El circuito saudí, en su quinta temporada, introduce novedades en su funcionamiento que afectan a sus señas de identidad, pero persiguen una mayor competitividad con más alicientes deportivos y económicos
El LIV Golf inicia la próxima semana en Riad su quinto año de competición con cambios importantes que traicionan el espíritu rupturista que llevó a su creación y le acercan al golf tradicional, al que persigue por demanda de sus jugadores puntos en el ranking mundial para poder disputar los majors. Por eso, Jon Rahm, campeón de las dos ediciones en las que ha competido en el circuito saudí y principal impulsor de estas modificaciones, buscará el tercero en torneos que tendrán cuatro jornadas y 72 hoyos, por lo que el nombre de LIV (54) quizás ya no tenga sentido, y un elenco de 57 jugadores, divididos en trece equipos de cuatro y cinco invitados. Además, el sistema de puntuación cambia para evitar lo que ocurrió el año pasado y es que el golfista de Barrika se llevara el anillo de campeón individual sin ganar un torneo por delante de Joaquín Niemann, que se impuso en cinco. La victoria tendrá más valor y los rectores del LIV quieren fomentar la competitividad al aumentar hasta once el número de jugadores que pueden perder su sitio y, para ello, habrá puntos para todos en cada uno de los catorce eventos repartidos por todo el mundo.
Una de las señas de identidad de este circuito es el formato por equipos, que también se quiere potenciar con más dinero para los ganadores y los que más contribuyan al éxito colectivo. Los Legion XIII de Rahm fueron los últimos campeones y partirán también como candidatos este año. Scott O’Neill, máximo dirigente del LIV Golf, ha asegurado que con estas novedades se pretende lograr un circuito “más competitivo, más transparente y más emocionante”, pero la mayoría de ellas van acompañadas de un incremento de los premios.
De alguna manera, el LIV tiene que responder al golpe que supone la marcha de dos de los jugadores que en su día incorporó como piezas principales. Los estadounidenses Brooks Koepka y Patrick Reed, dos ganadores de majors y de torneos del LIV, lo abandonan por los mismos motivos que llegaron: buscar lo mejor para sus familias. La marcha de ambos merma la calidad de un circuito que ahora mismo abanderan Jon Rahm, Bryson DeChambeau, que es el golfista más mediático del momento, y Joaquín Niemann como candidatos a ganar casi cada torneo que disputan.
Cambios y fichajes
Ha habido también cambios en algunos equipos, como la salida de Abraham Ancer rumbo a los Torque latinoamericanos y cuyo sitio en los Fireballs de Sergio García lo ocupará el madrileño Luis Masaveu para hacer un cuarteto plenamente español. Se suman al LIV el belga Thomas Detry y el francés Victor Pérez, dos notables jugadores que han rozado la Ryder Cup, pero poco carismáticos; el coreano Byeong Hun-An, antiguo ganador en el PGA Tour que ha visto días mejores; y el australiano Elvis Smylie, considerado una estrella emergente.
Con todo, la gran batalla del LIV Golf sigue siendo la relación con los dos circuitos principales. El PGA Tour ya ha abierto un camino de regreso para Koepka y Reed, pero el DP World Tour se mantiene firme y por ello Jon Rahm sigue en un limbo jurídico en su aspiración de estar el año que viene en la Ryder. El vizcaino no quiere pagar las multas asociadas por no disputar torneos, coincidentes con los del LIV, que nunca han estado en su calendario, pero se arriesga con ello a perder la condición de miembro del circuito europeo, condición indispensable para ser elegible para la Ryder Cup. El paso del tiempo no ha mejorado las cosas y no se atisba que vaya a suceder pronto porque nadie quiere dar su brazo a torcer. De momento, toca el LIV Golf hacia el que Rahm ha mostrado su fidelidad.