El deporte puede romperte el corazón. Y también recomponerlo. Bien lo sabe Cecilia Marcos, delantera de la Real Sociedad. Su exitosa carrera no ha estado exenta de dramáticos contratiempos que llegaron en forma de graves lesiones. Sus dos roturas del ligamento cruzado anterior y los posteriores procesos de recuperación supusieron un tortuoso camino del que salió fortalecida, hasta convertirse en una pieza fundamental de su club. De hecho, el mes pasado celebró 100 partidos con la camiseta del primer equipo txuri urdin. Una hazaña que le llena de ilusión y le aporta gasolina para continuar forjando una trayectoria envidiable. Su renovación con el equipo hasta 2027 es una muestra de la confianza existente entre ambas partes.

¿Cuáles son los principales objetivos que se marca el equipo de cara a este año que acaba de comenzar?

Hemos finalizado la primera vuelta de la Liga en la tercera posición de la tabla. Estamos muy satisfechas con el nivel que hemos mostrado hasta ahora, de modo que nos centramos en mantenerlo en el tiempo. Ponemos el foco en el día a día, en ofrecer lo mejor de nosotras mismas jornada tras jornada, lo que posteriormente se traduce en buenos resultados. Por otro lado, estamos muy motivadas para el encuentro de cuartos de final de la Copa de la Reina frente al Badalona. Se disputa la primera semana de febrero, por lo que es uno de nuestros principales desafíos a corto plazo.

Y a nivel personal, ¿qué propósitos se fija?

Afortunadamente, estoy inmersa en una dinámica positiva, alejada de las lesiones. He obtenido continuidad, un aspecto que he echado en falta en años anteriores y que es fundamental para adquirir confianza y creer en tus posibilidades. Mi meta es seguir ayudando al equipo. Quiero contribuir a base de trabajo y constancia.

El mes pasado cumplió 100 partidos en el primer equipo de la Real. ¿Qué significó para usted?

Fue un premio. Cuando debuté, en el año 2019, no imaginaba que llegaría tan lejos. Estoy muy orgullosa del camino recorrido, así como del esfuerzo que siempre he puesto, tanto en los instantes dulces como en los amargos. Además, tuve la suerte de festejar mis 100 partidos con una victoria por 3-0 contra el Deportivo. Este bonito recuerdo se me quedará grabado para siempre.

¿Qué otros momentos de su trayectoria destacaría?

Una siempre rememora con especial cariño el día de su debut, aunque, si te soy sincera, tengo la suerte de haber vivido muchas cosas bonitas en este club. No puedo escoger solamente un instante. Por supuesto, volver de las dos graves lesiones que sufrí fue muy emotivo, como también lo fue lograr nuestra primera clasificación para la Champions.

“Cuando debuté, en 2019, no imaginaba que llegaría a los 100 partidos con el primer equipo”

¿Qué consejo le daría a la Cecilia que debutó en 2019?

Le diría que confiase en el proceso y en el trabajo del día a día. El fútbol es complicado y tengo la sensación de que todo transcurre con demasiada velocidad, sin tiempo para la reflexión. Por ello, es importante tener paciencia y confiar en que todo el sacrificio realizado acaba dando sus frutos.

¿Qué lección extrajo tras sus dos graves lesiones?

Creo que he aprendido a relativizar. Antes me afectaba muchísimo que las cosas no saliesen bien en un partido o un entrenamiento. Mi estado anímico se veía demasiado condicionado por lo que sucedía dentro del terreno de juego. Por supuesto que ahora también me influye mucho, pero canalizo mejor la frustración, sé que un mal resultado no es el fin del mundo. Valoro más la rutina del día a día, la suerte que tengo al jugar sin molestias. Sé lo que significa verte obligada a parar, sentir que te han arrebatado tu sueño. Cuando veía a mis compañeras jugar mientras estaba lesionada sentía muchísima envidia. Por eso, ahora aprecio más que nunca estar sana.

¿Cuál fue su primera sensación cuando, tras el calvario de la primera lesión, sufrió una segunda y, además, prácticamente idéntica?

Obviamente, fue un shock. No me lo podía creer, me dolió en el alma. La primera lesión la sufrí en la rodilla izquierda el 12 de septiembre del 2021, en un partido en el estadio del Athletic. El periodo de recuperación fue de diez meses. La segunda se produjo el 6 de enero de 2023, en la rodilla derecha, durante un entrenamiento en Zubieta, y estuve un año entero sin regresar. Afortunadamente, haber pasado por la misma situación con anterioridad me ayudó a lidiar con la segunda lesión. La incertidumbre se diluyó, pues sabía cuáles eran los tiempos para volver.

¿Siente que ahora está en su mejor momento a nivel futbolístico?

Pienso que sí, aunque espero que mi mejor versión aún esté por llegar. Todos estos años me han aportado madurez y experiencia. También he mejorado físicamente, fortaleciendo mi musculatura, lo que antes era uno de mis puntos débiles. A su vez, trabajo constantemente en apuntalar mis fortalezas, como la velocidad y el desborde. No obstante, creo que la evolución no solo la he experimentado yo, sino que se está dando en el equipo en su conjunto. Todas lo están haciendo fantásticamente. Y no hablo solo de las jugadoras, sino también del cuerpo técnico, una pieza imprescindible en nuestro éxito como equipo.

¿Qué supone haber conseguido su sueño de ser futbolista profesional?

El fútbol siempre lo ha sido todo para mí. De pequeña vivía pegada a un balón. Me tomo lo conseguido como una recompensa a tanta dedicación. Soy una afortunada. Desde mi etapa en el Añorga, donde pasé unos años maravillosos, hasta ahora, ya en el primer equipo de la Real, he vivido situaciones extraordinarias y he salido reforzada de los varapalos.

¿Es consciente de que es un referente para muchas jóvenes?

A veces no nos damos cuenta de nuestra influencia en las nuevas generaciones. Me gustaría ser un ejemplo para ellas y transmitirles que las oportunidades llegan si pones toda la carne en el asador. El trabajo y la ilusión son ingredientes indispensables que se acaban premiando, más aún en un club como la Real, que cuida mucho a su cantera.