‘El Drogas’ reflexiona sobre la divinidad en un disco-libro

Se trata de un nuevo proyecto literario y musical, que contará con un vinilo surgido en el confinamiento

30.09.2021 | 00:40
‘El Drogas’ en una fotografía promocional. Foto: N.G.

Donostia – Enrique Villarreal, El Drogas, ha salido fuerte de la pandemia, en la que no ha perdido el tiempo. "En vez de ponerme a hacer pan" –bromea en una entrevista– en el confinamiento tomó la guitarra acústica para dar forma a un nuevo disco que saldrá a la venta junto a un libro de poemas en el que el músico navarro reflexiona sobre lo divino y lo humano.

Se trata de un nuevo proyecto literario y musical del que fuera vocalista del grupo Barricada, que se ha materializado en un libro-disco y un vinilo edición coleccionista que verán la luz mañana.

"No tenía ninguna intención de hacer esto exactamente", explica El Drogas, quien resalta que "la vida es la que te pone un poco en el camino que ella decide. Yo acababa de sacar un quíntuple disco y, de repente, a mitad de presentación, se da el tema de la pandemia y, en vez de ponerme a aprender a hacer pan o a cocinar, hice lo que más o menos estoy acostumbrado a hacer".

El nuevo proyecto consta de un cuidado y voluminoso libro-disco que incluye El largo sueño de una polilla, un nuevo disco en versión CD, y un libro de poemas, "189 escritos con una mano enferma", que no son sino otra vuelta de tuerca en la carrera literaria de este poeta de voz rasgada al que le gusta estrujar las palabras hasta el límite.

El camino, la muerte, la tierra, la sangre, el tiempo o la parada son algunas de las obsesiones que pueblan las más de trescientas páginas de este libro, ilustrado con fotografías del propio autor.

En el libro ofrece "escritos", porque "para escribir poemas hay que ser poeta y yo me considero más escribiente", afirma el músico, que durante la pandemia comenzó a revisar sus cuadernos "a ver qué tenía por ahí". Encontró catorce escritos, pero pensó "esto es poco" y se puso "a escribir como loco". El resultado, 189 poemas, a modo de reflexiones, sobre sus vivencias de este último año.

Cuando se encontraba "saturado de escritura y de lectura", el navarro cogía la guitarra acústica o se sentaba al piano y "con tres acordes me arrancaba una melodía y terminaba metiéndole letra, y en ese boceto ya se intuía una canción. Así es como he ido haciendo las ocho canciones" del disco, compuestas en un formato acústico más desnudo del habitual, si bien ricas en matices.

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