El Alarde del Moro, del pueblo y por el pueblo

06.11.2020 | 02:32
La historiadora Lourdes Odriozola, el presidente de Antzuolako Alardearen Kultur Elkartea, Xabier Legorburu, y el edil Mikel Bargiela.

antzuola recoge en un libro la evolución en la historia de su mairuaren alardea, con la aportación de nuevos datos

La batalla de Valdejunquera acontecida el 26 de julio del año 920 revive anualmente su particular episodio en Antzuola desde 1880 –este 2020 ha sido una excepción a causa del coronavirus–, que es cuando por primera vez se escenificó el Alarde del Moro. Este singular ritual, que en sus 140 años de andadura también dio el salto a la gran pantalla en uno de los reportajes del Nodo emitido en 1943, es el hilo conductor del libro que recoge la historia y evolución de una escenografía que ha sabido rejuvenecerse y actualizarse. Cada uno los elementos que hacen única y diferente a esta revista de armas: el general, el moro, las dantzas, los bertsos, el discurso, la bandera€ cobran un protagonismo especial en las hojas de Antzuolako Mairuaren Alardeari buruzko ikerketa historikoa, que ayer tuvo su puesta de largo.

Antzuolako Alardearen Kultur Elkartea y el Ayuntamiento son los impulsores de este trabajo que firma la historiadora Lourdes Odriozola. Dos años de investigación han dado como fruto la "reconstrucción histórica" de la representación teatralizada, y hoy en día rediseñada, del Alarde del Moro. Un proyecto que se ha nutrido de otras publicaciones de finales de la década de los 90 y principios del 2000, y que se redondea con las revelaciones y curiosidades que han aflorado después de que su autora buceara en diferentes archivos, principalmente en el municipal de Antzuola.

"El Alarde del Moro es del pueblo y está hecho por el pueblo", destacó Odriozola sobre el principal rito de autoafirmación de la comunidad antzuolarra. La evolución que ha experimentado Mairuaren Alardea, tanto en el contexto del propio municipio como en el de Gipuzkoa, desde la época en la que Antzuola estuvo anexionada a Bergara, pasando por la independencia y hasta la actualidad, dan contenido al libro que se detiene, igualmente, en las primeras exhibiciones de armas y alardes folclóricos y, en particular, en las distintas épocas de la recreación que en 1976 introdujo sus primeros cambios, y que a partir de 2009 completó su renovación dirigida a dignificar la figura del caudillo apresado Abderramán III, además de a potenciar la música, las danzas y el atrezzo como refuerzo escenográfico para enganchar y traer la tradición al siglo XXI.

curiosidades El jefe de las tropas antzuolarras, el rey moro, los fusileros que estrenaron capitana al mando en 2019, los dantzaris, el coro€ Los personajes que dan cuerpo a esta peculiar ceremonia, que ensalza el sentimiento, la identidad y el orgullo de los vecinos y vecinas de esta localidad, cobran vida gracias a esta investigación que ha servido, asimismo, para sacar a luz nuevos datos y más de una anécdota. "Por las actas municipales y cuentas hemos sabido que el primer alarde se celebró en 1880, un año antes de lo que se pensaba, y estaba documentado. Fue una iniciativa popular y el Consistorio la secundó, al igual que el proceso de renovación que arrancó en 2009", explicó Odriozola.

La historiadora errenterriarra contó otras curiosidades que ha destapado en este trabajo: "En 1917 se quiso dar un enfoque más realista a la escenificación del rey moro y a través de la tienda Industrial Orbea de Eibar se trajo desde Marruecos su vestuario. El califa se calzó babuchas y dejó de ir descalzo desde ese año", relató.

Experta en la historia guipuzcoana, Odriozola recalcó que con la de 2020, solo en otras dos ocasiones Mairuaren Alardea se ha suspendido por causas ajenas a la organización. En plena Guerra Civil española: en 1937 y 1938. "Terminada la contienda y con el franquismo recién instaurado, en 1939 el alarde se llevó a cabo en agosto. La artillería no fue uniformada, y se enfundó la ropa de domingo, un pantalón oscuro y camisa blanca, como se puede apreciar en una de las imágenes recogidas en el libro. Me parece un hecho significativo que denota la unión de un pueblo eminentemente republicano", consideró Odriozola.

Portada del ABC en 1930, el ritual antzuolarra también se coló en la década de 1910 en otros periódicos de tirada estatal "como algo muy representativo y curioso a la vez". El de Antzuola es un desfile coreografiado con personalidad propia: enteramente civil y vinculado a la euskal dantza, que ensalza "su valor cultural", en palabras de Odriozola. "Además, en pleno proceso de democratización, en 1977, se apuesta por el euskera como seña de identidad de la cultura vasca, algo que en otros sitios no ha ocurrido. El primer discurso en euskera data de 1977 y no de 1978 como se creía", concretó la historiadora guipuzcoana, que aseguró tenerle un "gran cariño" a la investigación que ayer se presentó en forma de libro. En el acto estuvieron presentes el concejal Mikel Bargiela y miembros de Antzuolako Alardearen Kultur Elkartea.

En sus 130 páginas, la publicación se adereza con numerosas imágenes que hacen más amena la lectura. La edición impresa –a la venta por diez euros– se ha sacado en euskera, aunque más adelante se pretende ofrecer sus dos versiones, incluida la de castellano, en formato digital.

El primer Alarde del Moro se celebró en 1880, un año antes de lo que se pensaba, y estrenó su discurso en euskera en 1977