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Viaje al pasado en el tren del Urola

24.08.2020 | 01:03

como si de una escena de la película Harry Potter o de cualquier filme de vaqueros se tratase, el Museo Vasco del Ferrocarril transporta al visitante a una época de coquetos vagones de madera y locomotoras de vapor.

Es uno de los atractivos turísticos del territorio y posee un sinfín de pequeños tesoros de los que no solo pueden disfrutar los amantes del ferrocarril. Así lo explica su director, Juanjo Olaizola, que recuerda que el museo es un destino ideal para toda la familia: "La gente mayor, los padres o los aitonas han conocido esos trenes en funcionamiento, les trae muchos recuerdos de su juventud: en este tren iba a estudiar, en este conocí a vuestra madre... Salen un montón de historias", cuenta Olaizola, que añade: "En cambio, los más jóvenes, que solo han visto trenes de vapor en las película, se sorprenden de que esos cachivaches que parecen de otra época hace no tanto tiempo anduvieran por aquí". Y es que, según recuerda, las últimas locomotoras de vapor de Renfe que circularon en Euskal Herria funcionaron hasta 1975, mientras que en los altos hornos de Bizkaia este tipo de locomotoras estuvieron en marcha hasta 1983.

Quienes estos días se acercan a Azpeitia tienen la oportunidad de viajar en el tiempo a bordo de uno de estos tesoros ferroviarios. Es sin duda la joya de la corona del museo: el tren histórico que recorre los cinco kilómetros que separa la estación de Azpeitia de la de Lasao. Lo hace atravesando el valle del Urola, bordeando el cauce del río, visible desde las ventanillas del tren. De lunes a viernes, el tren funciona gracias a una locomotora diésel histórica de hace 65 años; los sábados, domingos y festivos, lo hace gracias a la locomotora de vapor Aurrera, la última de una serie construida entre 1892 y 1898, restaurada en 1991 por el propio Museo. "El recorrido es el mismo, el tren es el mismo, solo cambia la locomotora", explica Olaizola, que reconoce que "la máquina de carbón y el vapor atrae indudablemente más a los visitantes".

Pero no solo el tren goza de atractivo para los turistas, ya que el corto recorrido de cinco kilómetros que realiza está también plagado de sorpresas. Más allá de la belleza del paisaje, quienes realicen este trayecto podrán disfrutar de algunos "hitos históricos" de la ingeniería, como el puente de hormigón de 40 metros diseñado por Eugenio Rivera –ideador del puente de María Cristina de Donostia, conocido también como puente de la estación– y construido en 1925. "Rivera fue uno de los pioneros en el uso del hormigón armado en España", explica Olaizola, que indica que una de las peculiaridades de esta obra de ingeniería es que "eran puentes prefabricados. Ya en 1925 tenían moldes estándar, los fabricaban en tierra y luego los cogían y los colocaban en su sitio".

El tren también atraviesa un túnel de 225 metros, que hace que los vagones queden a oscuras, algo que, según el director del museo, "hace mucha gracia" a los visitantes.

Además, al llegar a Lasao, se lleva a cabo una vistosa maniobra, consistente en soltar la locomotora y pasarla al otro extremo para que el tren pueda regresar a Azpeitia.

Es el principal atractivo del museo, pero los amantes de los trenes tienen mucho más que descubrir en la exposición.

Muy visitadas son las cocheras, donde los turistas pueden encontrar la mayoría de trenes del museo. "Tenemos una locomotora de vapor de 1887 que trabajó en las minas del monte Triano en Bizkaia y que está construida en los talleres que fundó el inventor de la locomotora de vapor Robert Stephenson en Newcastle, Gran Bretaña. Fíjate si tiene pedigrí", cuenta Olaizola, que prosigue: "También la primera locomotora eléctrica que tuvo el Topo, que le llamaban la tragaluces porque chupaba muchos voltios; el primer tren eléctrico que funcionó en la línea 1 del metro de Bilbao, el aitona del actual metro; o la locomotora diésel en funcionamiento más antigua de todo el país, construída en 1925 en Francia para los ferrocarriles vascongados".

También tienen un gran atractivo los talleres mecánicos del ferrocarril del Urola. "Es una preciosidad solo verlo", exclama el director del museo, que explica que "tiene un único motor eléctrico y con un sistema de embarrados, poleas y demás, ese único motor es capaz de hacer trabajar hasta 16 máquinas herramienta".

Finalmente, en el edificio central, el visitante se encuentra con dos zonas diferenciadas: una, en la que están las colecciones de materiales pequeños, tales como farolas, teléfonos, placas de fabricación de locomotoras o maquetas, mientras que en la parte final del recorrido se encuentra la propia central eléctrica de 1925 del ferrocarril del Urola. "Es la original, donde están los equipos construidos y donde hay una placa de mármol descomunal descubierta por Alfonso XIII cuando inauguro el ferrocarril el 22 de febrero de 1926".

De enorme atractivo para los amantes de los trenes y para todo tipo de familias, Olaizola invita a acercarse a Azpeitia y, en estos tiempos de pandemia, recuerda que "es un sitio muy amplio" que "en buena parte está al aire libre" y que se han adoptado todas las medidas de seguridad y límites de aforo para que el turista pueda disfrutar de forma "segura".

En corto

Horarios. De martes a sábado, de 10.30 a 14.00 y de 16.00 a 19.30 horas, y domingos y festivos de 10.30 a 14.00 horas. Lunes, cerrado.

Salidas del tren histórico. En agosto, de martes a sábado: a las 12.30 y 18.00 horas. Domingos y festivos: 12.30 horas. Pese a que el recorrido y el vagón son los mismos, la locomotora varía en función del día de la semana. De lunes a viernes, se opera con una locomotora diésel de hace 25 años, mientras que sábados y domingos, con la locomotora de vapor 'Aurrera', la última de una serie construida entre 1892 y 1898.

Restricciones por el COVID. Debido a la pandemia, el museo ha reducido el aforo del tren histórico a 150 personas –el número de plazas disponible para ir sentado–. En el caso de que haya una mayor demanda, se realizará un segundo viaje con aquellos visitantes que se han quedado sin sitio en el primero.

Precio. General: visita al museo y viaje en el tren de vapor: 6 €. Visita al museo: 3 €. Grupos (más de 25 personas):

2 € por persona.