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En un lugar del salón...

30.03.2020 | 23:50
En un lugar del salón...

... de cuyo nombre no quiero acordarme (aunque era el sofá), no ha mucho tiempo que se sentaba un escritor que nunca acababa de ponerse en serio con su vocación, hasta que un confinamiento por el maligno coronavirus le dejó encerrado en casa, y sin excusas, para llevar su noble hazaña a buen puerto.

de pronto tenemos el tiempo que tanto deseábamos para iniciar nuestra carrera soñada de escritor. Estás en casa, no hay distracción posible en el exterior porque no puedes salir y el sueño de aislarte del mundo para demostrarte a ti mismo si eres o no un buen escritor lo tienes, de golpe, en la palma de la mano. Quitas lo de la palma porque es un recurso muy manido y si ya lo empleas en la duodécima línea es que muy buen escritor no vas a ser. Pero obviando ese detalle, ahora sí, estás listo para lanzar tu carrera de escritor. Y no, no se trata de escribir El Quijote, que ya está hecho,ni una obra cumbre de la literatura, que de esas ya hay muchas y los estudiantes de la ESO no te iban a perdonar que les amplíes el temario a estas alturas.

Pero la primera pregunta, llámalo excusa, que te atormenta es: ¿Será ahora un buen momento o es mejor esperar a que acabe esta pandemia para inspirarme dando largos paseos y observando a la gente? Pues la respuesta es corta y directa: el momento es ahora. La escritora, filóloga, especialista en técnicas narrativas y directora del reconocido taller de escritura creativa Grafein, Silvia Adela Kohan, lo explica así: "Ponerte a escribir en este tiempo tan raro es saludable porque te permite desconectar de la realidad y entrar en un territorio mágico en el que puedes hacer que las cosas sucedan como deseas, amplías tu espacio mental y puedes imaginar lo que t e falta".

Como casi todo en esta vida, todo es empezar, explica. "Verás que una palabra te lleva a otra y a una idea y se te van abriendo puertas que no veías e incluso encontrarás tus dudas", y añade que "son muchos los escritores que afirman que hasta que no lo escriben, no saben lo que piensan".

Sí, es cierto que estamos recluidos entre cuatro paredes y aquí no tenemos el comodín de cogernos un sitio al fondo de la cafetería para inspirarnos, pero esto también puede tener ventajas: "Este momento de limitaciones, tal vez te ayude a escribir del modo más libre posible. La única imposición es que le dediques unos minutos cada día. Eso predispone las neuronas y se adquiere el hábito, tanto para los que empiezan como para los que tienen un proyecto entre manos y, además, permite superar bloqueos". "Puedes escribir a la hora que prefieras y en el lugar de la casa que te resulte más placentero: la mesa de la cocina, la cama, un sofá, un rincón de la casa en el que puedas dejar tu libreta o tener tu ordenador", añade dejando claro que la única condición es un lugar donde nos sintamos cómodos, podamos estar concentrados y no suframos interrupciones.

sin obligaciones Además, recomienda evitar las autoimposiciones: "No te obligues a seguir un orden, escribe listas de palabras diversas y a partir de cada palabra un fragmento. Puedes hacerlo como un diario íntimo, recogiendo lo que sientes frente a esta experiencia inédita del coronavirus y el confinamiento para después llevarlo a la ficción o a un libro de memorias, entre tantas opciones. Pero escribe la primera ocurrencia a partir de cada palabra de la lista, desde tu corazón, y no desde la mente" y concluye su lección para los lectores de NOTICIAS DE GIPUZKOA con este sabio consejo que anima a que pongamos en práctica: "Mientras no podamos viajar por el exterior, la escritura es el mejor medio para viajar por nuestro interior".

Aceptado el reto de ponerse a escribir, ahí va la primera condición: "Desecha el miedo y la vergüenza y escribe con libertad. No siempre es agradable sacar lo que duele, lo que avergüenza, lo que molesta; no todo el mundo se atreve, pero la novela exige la valentía de hacerlo". "Contar no es solo informar, cuenta con pasión, no expliques. Cuando informas, explicas, pero para contar hay que elegir una voz narrativa y una intención", subraya la escritora.

Y por si acaso el miedo al folio en blanco nos bloquea, su compañero en Grafein, el también escritor Ariel Rivadeneira, aclara que ese bloqueo viene "no porque no tengamos historia para contar, sino porque antes de ponerte a escribir, ejerces de crítico". "Lánzate. No sufras, actúa. Escribe sin importante mucho lo que dices y cómo lo dices, sabiendo que la corrección es un paso posterior" y "olvida al público lector porque puede convertirse en un lector cruel en tu imaginación", aconseja.