Tras el alto el fuego llegó el olvido
Gaza
Los ecos del horror en Gaza ya casi no resuenan, poco a poco el foco informativo ha ido cambiando de objetivo y las extravagancias del mandamás americano, así como todo lo que de ellas se deriva, han desplazado la miseria de Palestinahacia el olvido, secuestrando nuestra atención y preocupación.
El pasado 10 de octubre entró en vigor en la Franja un paripé al que llamaron alto el fuego. Desde entonces, UNICEF ha documentado el asesinato con disparos de, al menos, 60 niñas y 40 niños; el resto de liquidados, hasta superar los 400, son adultos.
La cifra de menores asesinados no termina con los tiroteos, pues las inclemencias del severo invierno, las aguas contaminadas y la destrucción de tiendas de campaña por las intensas tormentas han jugado también su parte en este escenario de pena y abandono. Quedan en Gaza cientos de miles de personas expuestas a riesgos que amenazan muy seriamente sus vidas, pero de esto apenas se habla en los medios. En Gaza no hay petróleo ni minerales de interés, solo personas que malviven en condiciones extremadamente precarias, cuya existencia se encuentra continuamente amenazada por la afilada guadaña de la muerte. La paz no ha llegado a Gaza, tampoco la justicia, solo el olvido de un mundo atenazado.