La pérdida de pelo es una de las preocupaciones estéticas más frecuentes tanto en hombres como en mujeres.

Aunque puede deberse a múltiples causas —estrés, déficits nutricionales, enfermedades o cambios hormonales— la forma más habitual es la alopecia androgénica, un proceso progresivo que tiene un origen principalmente genético y hormonal.

Este tipo de alopecia está relacionada con la sensibilidad de los folículos pilosos a los andrógenos, especialmente a la dihidrotestosterona (DHT), una hormona derivada de la testosterona.

En las personas con predisposición genética, la DHT provoca que el folículo se miniaturice de forma gradual. Como consecuencia, el cabello se vuelve cada vez más fino, crece durante menos tiempo y termina por desaparecer.

En los hombres suele manifestarse con entradas pronunciadas y pérdida de densidad en la coronilla. En las mujeres, en cambio, es más frecuente una disminución difusa del volumen, sobre todo en la zona superior del cuero cabelludo, sin que se produzca una calvicie total.

Cómo evitar o retrasar la caída del cabello Freepik

Cómo frenar la caída

Aunque la carga genética no se puede modificar, sí existen estrategias para frenar o retrasar la caída del cabello. Los tratamientos más utilizados en la actualidad incluyen fármacos bajo supervisión médica o los trasplantes capilares en fases más avanzadas.

Además, mantener hábitos saludables puede contribuir a mejorar la salud capilar.

Una dieta equilibrada rica en proteínas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B resulta clave para el crecimiento del cabello. Evitar el tabaco, reducir el estrés y no abusar de tratamientos agresivos —como planchas o decoloraciones frecuentes— también ayuda a preservar la calidad del pelo.

Investigaciones que se acercan al fin de la calvicie

En este contexto, la investigación científica continúa avanzando.

Según ha compartido en Instagram el popular enfermero Jorge Ángel, actualmente se está desarrollando un estudio que promete acabar con la alopecia.

"Por ahora está en ensayos, pero los resultados están siendo muy prometedores", ha señalado.

Aunque no se han difundido todavía todos los detalles sobre el mecanismo exacto de este tratamiento en investigación, las primeras fases estarían centradas en actuar directamente sobre los folículos afectados para revertir el proceso de miniaturización o estimular de nuevo su actividad.

Los expertos recuerdan, no obstante, que cualquier avance debe superar distintas fases de ensayo clínico antes de llegar al mercado, un proceso que puede prolongarse durante años para garantizar su seguridad y eficacia.

Mientras tanto, el diagnóstico precoz sigue siendo fundamental. Acudir a un dermatólogo ante los primeros signos de pérdida de densidad permite iniciar tratamientos cuando el folículo aún es recuperable. En la alopecia androgénica, el tiempo juega un papel decisivo: cuanto antes se actúe, mayores serán las probabilidades de mantener el cabello.