Son muchas las dudas que surgen ante un posible injerto capilar. ¿Verano o invierno? ¿Es mejor esperar a que la alopecia esté más avanzada o, por lo contrario, realizar el tratamiento en cuanto se empiece a notar la pérdida de cabello? Realizarse un injerto capilar no es una decisión que se tome a la ligera y son muchas las dudas que entran en juego a la hora de elegir someterse a esta intervención.

Los especialistas explican que no existe un momento “estándar” aplicable a todo el mundo, sino que debe basarse en una valoración médica individualizada, ya que no solo importa la cantidad de pelo que se ha perdido, sino del tipo de alopecia, su evolución, la edad del paciente y la zona donante.

“En general, no es recomendable injertar de forma demasiado precoz sin haber estabilizado previamente la alopecia con tratamiento médico, ya que, en caso contrario, la pérdida de pelo nativo continuará. Tampoco conviene esperar a fases muy avanzadas, donde la zona donante puede estar más limitada. Lo ideal es hacerlo cuando la alopecia está controlada con tratamiento médico y teniendo unas expectativas realistas de resultado”, sostiene la doctora Raquel Amaro, de Hospital Capilar.

El especialista subraya que puede realizarse en cualquier época del año, aunque muchos pacientes prefieren intervenirse en otoño o invierno con el fin de evitar el calor, el sudor y la exposición solar intensa. En cualquier caso, añade, lo determinante no es la estación, sino que el paciente pueda seguir adecuadamente las pautas postoperatorias.

Recomendaciones

La doctora Raquel Amaro apunta una serie de recomendaciones y consideraciones generales que deben tenerse en cuenta a la hora de realizar un injerto capilar:

* El uso de tintes o tratamientos cosméticos no impide someterse a un injerto. No obstante, suele recomendarse evitar tintes o tratamientos agresivos en los días previos y posteriores a la cirugía para no sensibilizar el cuero cabelludo.

* Viajar antes del injerto no suele suponer un problema. Sin embargo, tras la cirugía, es preferible evitar viajes largos durante los primeros días, especialmente en avión, ya que pueden incrementar la inflamación.

* No es preciso guardar un reposo absoluto tras el injerto. Se pueden realizar actividades cotidianas suaves, como pasear o trabajar siempre que no impliquen esfuerzo físico o riesgo de traumatismos en la zona injertada.

* Se recomienda evitar la sudoración intensa durante al menos un mes tras la intervención, ya que puede perjudicar al injerto. Antes de la cirugía no es necesario evitar sudar, aunque sí es importante acudir con el cuero cabelludo sano, limpio y sin procesos inflamatorios activos.

* Es fundamental realizar previamente una valoración médica completa, así como comprender que el injerto no frena la alopecia, sino que mejora la densidad en zonas concretas, por lo que será necesario combinarlo con tratamiento médico. En este sentido, es importante comunicar si toma medicación de forma habitual, por si es preciso suspender alguno de los medicamentos (como antiinflamatorios o anticoagulantes, si así se pauta).

* Evitar deporte, alcohol y tabaco en los días previos.

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Por último, la experta añade dos consideraciones más. La primera de ellas gira en torno a la recuperación, ya que una de las principales dudas sobre el injerto es saber cuánto tiempo puede pasar hasta que se recupera la apariencia normal. Así, la doctora Amaro expone que las pequeñas costras y la inflamación suelen desaparecer alrededor de los primeros 7-10 días, momento en el que la apariencia ya es estéticamente aceptable. “Sin embargo, en torno a las primeras dos semanas, el pelo injertado suele comenzar a caerse y el crecimiento visible no comienza a notarse hasta el tercer y cuarto mes, con resultados progresivos hasta los 12 meses”, apunta

Por último, también es importante saber que, en algunos pacientes, es posible realizar injertos combinados en una misma intervención, siempre que la zona donante lo permita. “Esta decisión debe tomarse siempre bajo criterio médico de forma individualizada”, concluye la doctora.