Lituania celebra la primera ronda de las parlamentarias

La participación a media jornada de la primera vuelta en las elecciones del país fue del 32%

12.10.2020 | 00:27

riga – La participación a media jornada de la primera vuelta en las elecciones parlamentarias que se celebraron ayer en Lituania era del 32%, dos puntos más que en los anteriores comicios nacionales a esa hora, según las autoridades de Vilnius.

Ese voto en los colegios electorales incluyó el 11% que hicieron uso del sufragio avanzado –entre el 5 y el 8 de octubre–, un porcentaje más alto que en las elecciones de 2016, en que fue del 6,5%.

A las urnas están convocados unos 2,5 millones de electores, que definirán entre esta y la segunda vuelta, el 25 de octubre, el reparto de escaños del nuevo Parlamento de Vilna, el Seimas.

Los comicios se celebraron bajo estrictas medidas de higiene y seguridad. En disputa están los 141 escaños de la cámara: 71 corresponden a distritos unipersonales, que se deciden en las dos rondas de votación; los otras 70 surgen del reparto proporcional entre las listas de los partidos.

Los últimos sondeos preelectorales apuntaron a un codo a codo por el primer puesto entre la Unión de los Agricultores y Verdes (LFGU), la formación del primer ministro, el independiente Saulius Skvernelis, y la Unión Cristianodemócrata Lituana.

pandemia del covid Skvernelis, quien votó a primera hora al igual que el presidente del país, Gitanas Nauseda, afirmó que Lituania nunca había vivido tan bien y expresó su aspiración a poder proseguir así. El jefe del Gobierno también destacó el papel desempeñado para paliar los efectos económicos de la pandemia. El Ejecutivo aprobó recientemente un paquete de 2.000 millones de euros para ayudar a las empresas más afectadas por la crisis.

El nuevo Gobierno surgirá con toda probabilidad de una negociación entre las distintas formaciones –incluidas las minoritarias– que accedan al Seimas. Algunos analistas consideraron que las condiciones impuestas por la pandemia del coronavirus pueden ser un factor disuasorio para el votante menos comprometido, lo que favorecería, teóricamente, a los conservadores, cuyo votante es tradicionalmente más fiel.