Guerra en Ucrania: La barrera del idioma persiste en Gipuzkoa entre las familias refugiadas por la guerra

Las que han decidido asentar su proyecto de vida en el territorio siguen encontrando dificultades en su deseo de integración: "Quieren hacer cursos de Lanbide, pero están todavía verdes por la falta de destrezas comunicativas".

25.04.2022 | 18:53
Una veintena de refugiados y refugiadas de la guerra en Ucrania a su llegada a Donostia tras realizar un viaje organizado por DYA.

Dos meses después del inicio de la ofensiva rusa en Ucrania, con un saldo de miles de muertos entre civiles y militares, un número creciente de familias desplazadas ha decidido asentar su proyecto de vida en Gipuzkoa. Nadie quiere perder la esperanza de que avancen las negociaciones para establecer un alto el fuego, pero son conscientes de que el conflicto bélico se prolongará más de lo que inicialmente preveían. Entretanto, Euskadi ya ha acogido a más de 2.000 refugiados ucranianos que tratan de rehacer sus vidas. 

"Hay familias que han comenzado a apuntarse a Lanbide, pero todavía es pronto para hablar de resultados. ¿Cómo van a encontrar un trabajo si todavía no conocen el idioma?". Natalia Mykhaylevska, portavoz en Gipuzkoa de la Asociación Ucrania Euskadi, reconoce que será necesario aguardar al menos unos meses "para hablar de integración" y de una vida normalizada.

La invasión militar que comenzó el 24 de febrero ha supuesto el desplazamiento de millones de personas que huyen del horror, y que han encontrado en Euskadi un sistema de acogida que les ha abierto las puertas. El censo de personas procedentes de Ucrania se ha disparado. Solo durante el mes pasado se empadronaron 721 refugiados, la mayor parte en Gipuzkoa, donde las cifras oficiales dan cuenta de 312 nuevos vecinos solo en marzo, por encima de los 266 registrados en Bizkaia y de los 143 de Araba.

"Hay quienes todavía no saben si van a volver a su país o si se quedan aquí. La verdad, aquello tiene mala pinta. Aunque no se pierde la esperanza de volver a casa, muchas familias están demostrando tener la cabeza fría, y ya han comenzado a apuntarse a cursillos de Lanbide para socializar e ir haciéndose poco a poco a una vida más normalizada", detalla Mykhaylevska.


EL IDIOMA: VÍA DE ACCESO A PRESTACIONES DE EMPLEO

De acuerdo a lo previsto en la directiva europea de aplicación, desde el 18 de marzo, estas personas pueden acceder a diferentes prestaciones del Servicio Vasco de Empleo (Lanbide) en función de su situación administrativa.

Según informa el Gobierno Vasco, con una resolución positiva del sistema de protección temporal, pueden inscribirse como demandantes de empleo (DARDE) y acceder al conjunto de servicios que presta Lanbide. "Si su solicitud no está resuelta aún, presentando su pasaporte, pueden inscribirse como demandantes de servicios (DARSE). Esto da acceso a la formación necesaria", detallan las mismas fuentes.

La Asociación Ucrania Euskadi insiste en que aprender el idioma es el paso previo más importante. "Por lo que estamos viendo, a las familias desplazadas les queda todavía mucho para socializar. Quieren hacer cursos de Lanbide, pero están todavía verdes. Les faltan destrezas comunicativas", asegura Mykhaylevska, que hace años siguió en Gipuzkoa el mismo itinerario administrativo que han comenzado a cubrir los recién llegados.

Antes de la invasión, el 1 de enero de este año, la población de ucranianos en Euskadi ascendía a 2.530 personas, de las cuales 1.489 residían en Gipuzkoa, 537 en Bizkaia y 504 en Araba. Aunque solo han trancurrido cuatro meses desde esta estadística, ha sido un periodo de tiempo suficiente como para que las cifras queden totalmente desfasadas debido al éxodo masivo provocado por la invasión de las tropas rusas.


DESPLAZAMIENTOS MASIVOS: PROTECCIÓN INTERNACIONAL

El Gobierno Vasco estima que alrededor 2.000 personas han llegado estas semanas atrás a Euskadi procedentes del país del este. Del total, 1.800 -692 menores y 1.108 adultos- han pedido protección internacional. Por territorios, 782 lo han solicitado en Gipuzkoa, 297 en Araba y 721 en Bizkaia.

Se acogen a la directiva europea que permite otorgar "protección temporal en caso de desplazamientos masivos de personas por motivos de guerra, violencia o violaciones de los derechos humanos". Su aplicación obliga a todos los Estados miembros a otorgar protección internacional temporal e inmediata a las personas desplazadas desde Ucrania, por el plazo de un año prorrogable hasta dos.

Además, un total de 1.500 personas refugiadas han solicitado la tarjeta sanitaria y 422 menores se encuentran ya escolarizados: 216 en Gipuzkoa, 79 en Araba y 127 en Bizkaia.

"Los datos corroboran que en Gipuzkoa había más personas procedentes de Ucrania antes de la guerra que en el resto de territorios, y eso se sigue produciendo ahora también", indican desde el Gobierno Vasco. Esta elevada cifra de familias ucranianas asentadas antes de la contienda explica por qué la mayoría de quienes llegan siguen empadronándose en el territorio. De hecho, están ya presentes en al menos 21 municipios de Gipuzkoa.

Según los datos facilitados este martes por la delegación del Gobierno en el País Vasco, un total de 602 ciudadanos ucranianos, la mayoría mujeres y niños, se encuentran en los recursos de acogida urgente de Euskadi, mientras que las comisarías vascas de la Policía Nacional han atendido a 2.041 desplazados ucranianos solicitantes de protección temporal, lo que garantiza la autorización de residencia y trabajo, hasta que se expida el permiso.

 

LECCIONES EN LA SEGUNDA FASE

"Después de una primera fase de atención de urgencia, estamos pasando a una segunda en la que tratamos de asentar una base de trabajo. Hemos fijado dos días para impartir clases de castellano, y un profesor de la academia Lacunza nos está ayudando por vía zoom, impartiendo lecciones a personas refugiadas alojadas en pisos y albergues", detallan desde la Asociación Ucrania Euskadi.

Las instituciones vascas y la sociedad civil han mostrado su voluntad de contribuir a la acogida de personas refugiadas. Supone un refuerzo de plazas necesario para el Sistema de Acogida e Integración del Estado (SAI), gestionado, entre otros, por las oenegés CEAR, Zehar Errefuxiatuekin y Cruz Roja.

La contribución de las instituciones vascas se orienta a complementar la respuesta de la Administración General del Estado, competente en materia de protección internacional, cuando las plazas de la red oficial se revelan insuficientes. Muestra de ello son los centros de Irun, Oñati, Tolosa y Berriz, que pueden llegar a albergar a 200 personas.

La respuesta de la sociedad vasca también se mide por el número de alojamientos y hoteles que prestan ayuda, además de las viviendas que puedan ofrecer Alokabide y los ayuntamientos, así como otras ofertadas de manera solidaria por la ciudadanía. La disposición del Gobierno Vasco es actuar en un marco de "colaboración plena y leal" con el Gobierno español en el ámbito de las competencias y recursos que así lo requieren.

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