Gipuzkoa | Hariak, estrategia contra las soledades: Hilos de convivencia

La estrategia guipuzcoana contra las soledades, Hariak, recibe 605 aportaciones locales en un proceso de participación que ha implicado a 80 de sus ayuntamientos (91%)

01.08.2021 | 01:38
Una escultura del artista Henri Lanaerts observa a una mujer de avanzada edad en la entrada de su casa de la localidad navarra de Irurre.

donostia – Gipuzkoa lleva año y medio trabajando en una estrategia propia e integral contra las soledades: Hariak. Se trata de una iniciativa de política pública que se formula para tres años y acaba de entrar en la etapa final de su definición, inmerso en un "enriquecedor" proceso participativo en el que se han implicado 80 ayuntamientos de Gipuzkoa (el 91%) y más de 200 representantes políticos, técnicos municipales y responsables de organizaciones sociales del territorio. La previsión es que la estrategia esté en marcha para el primer trimestre de 2022.

Las soledades tienen estigma social. "Nos cuesta reconocer abiertamente que nos sentimos solas porque existe una idea generalizada que lo considera algo negativo", reconoce Ainhoa Becerra, responsable de Innovación de Adinberri, el evolucionado centro impulsado por la Diputación de Gipuzkoa para abordar el reto de la transformación demográfica y el envejecimiento de la población.

Y aún así, aunque nos cuesta admitirlo, el 5,5% de las personas de más de 55 años del territorio, es decir, 15.000 personas, afirman sentirse solas con bastante frecuencia. "Es lo que denominamos soledad declarada o pública", aclara Becerra. La media europea se sitúa en el 9,5%.

El problema está ahí y se ha hecho evidente ante los ojos de las instituciones y diversos agentes sociales. Otro dato significativo: en Gipuzkoa, según el estudio Bakardadeak (Fundación Matía), unas 20.000 personas mayores de 80 años viven solas. "Es un dato estadístico que no debe incluir a sus integrantes en un censo de soledades. No es lo mismo vivir sola o solo que sentirse sola o solo, pero sirve para avanzar en una estimación sobre la magnitud que podría alcanzar el fenómeno", explica la responsable de Adinberri, porque "vivir en solitario es uno de los factores predictores de la soledad".

La estrategia no nace de la nada. "En Gipuzkoa han sido muchas las organizaciones sociales que en los últimos años han centrado buena parte de sus energías en abordar las soledades de manera directa o indirecta a través de iniciativas de diversa índole. Es necesario reconocer y poner en valor todo lo hecho hasta ahora a nivel local, y a partir de ahí construir una estrategia común para Gipuzkoa", dice Becerra.

Por ello, la Diputación Foral de Gipuzkoa, y en concreto la Fundación Adinberri, junto al Departamento de Políticas Sociales, asumieron el reto de impulsar una estrategia específica y unitaria respecto a las soledades justo poco antes de que se desatara la pandemia. "Se trata de una estrategia que aportará una respuesta y abordajes innovadores. Orientada a la acción y a la prevención. Que pone en valor todo lo que ya se estaba realizando en el territorio", admite Becerra. Hacer partícipe a toda la sociedad es "clave".

Por ello, en febrero de 2020, justo antes de la pandemia del covid, se constituyó un grupo motor compuesto por diversas instituciones, organizaciones sociales (Adinkide, Afagi, Agijupens, Cáritas Gipuzkoa, Cruz Roja, Dya Gipuzkoa, Fundación Hurkoa, Nagusilan, Fundación Matía, Aubixa Fundazioa y Helduen Hitza, entre otros) y expertas y expertos en el campo de las soledades.

En junio de 2020 se remitió un cuestionario al conjunto de los 88 ayuntamientos de Gipuzkoa con objeto de enriquecer el documento y sus aportaciones han sido incorporadas en el último año, de modo que, en mayo de 2021, con el documento de bases ya elaborado, dio comienzo el proceso participativo territorial con los ayuntamientos, representantes de Osakidetza y organizaciones sociales del territorio, comarca a comarca, con el doble objetivo de dar a conocer la estrategia y enriquecerla aún más.

Se han realizado dos rondas de sesiones: en la primera participaron representantes políticos y técnicos de los ayuntamientos y en la segunda se unieron las organizaciones sociales y representantes de Osakidetza.

Durante todo este proceso han participado entidades sociales con ámbito de actuación en toda Gipuzkoa: Adinkide, Nagusilan, Afagi, Agijupens, Dya, Cruz Roja, Hurkoa... Y junto a ellos han acudido a las sesiones de participación diversos colectivos locales interesados en abordar el reto de las soledades.

En estos momentos, admite Ainhoa Becerra, "estamos inmersos en el análisis de las 605 iniciativas locales que hemos registrado y de las actas que recogen el debate desarrollado en las 20 sesiones comarcales. Además, en septiembre recogeremos las iniciativas que en torno a las soledades se desarrollan desde las empresas y los centros de investigación, a través de un cuestionario específico que hemos remitido en el mes de julio".

"Teníamos la convicción de que podía existir un consenso social en relación a la necesidad de abordar el reto de las soledades. Pero han sido los datos extraídos durante el proceso participativo los que han evidenciado una inquietud ampliamente compartida y el profundo compromiso expresado desde todos los ayuntamientos y las organizaciones de la sociedad civil", que calificaron con más de nueve puntos sobre diez la necesidad de emprender dicha estrategia y con cerca de un 8,5 las propuestas planteadas. La soledad, como "circunstancia que nos atañe y nos compromete a toda la sociedad", incide Becerra.
 

LA SOLEDAD EN GIPUZKOA

Más mujeres. En Gipuzkoa, como en otros lugares, la soledad declarada suele ser menor entre los hombres (3,7%) que entre las mujeres (7%). Se contabilizan, por tanto, más de 4.000 hombres y casi 10.000 mujeres de 55 y más años en esta situación.

La red familiar. En el estudio Bakardadeak elaborado por Matia Fundazioa y financiado por Adinberri, se evidencia la potente red familiar existente en Gipuzkoa, donde más de la mitad de la población mayor de 55 años tienen hermanas o hermanos, hijas o hijos o nietas o nietos. La red familiar media está compuesta por 9,7 miembros y la de amistades por 8,9 personas de media. Por otro lado, es importante la proximidad y el contacto existente con dicha red y la media de distancia en minutos entre los hogares de madres o padres e hijos o hijas, poco más de 20 minutos, lo que indica que las familias mantienen mayoritariamente la pauta de cercanía.

 

Uno de cada cuatro no se siente familiarmente integrado. En el plano familiar, el 73,7% de las personas entrevistadas (mayores de 55 años) estaría socialmente integrada, mientras que en la dimensión de amistades, baja al 59,8%.

Adinberri, el centro impulsado por la Diputación para abordar el reto de la transformación demográfica lidera el proyecto Hariak

Se espera que la estrategia pueda activarse en el primer trimestre de 2022 y en ella llevan trabajando año y medio varios agentes sociales


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