Coronavirus | La pandemia y los jóvenes: "Da rabia que te señalen"

04.07.2021 | 00:53
Daniela Azpiroz y Cristina Lavado, el pasado viernes en la Plaza de Gipuzkoa.

Los brotes en Mallorca o Salou y las 'no fiestas' han puesto en el punto de mira a los jóvenes. Daniela Azpiroz, de 18 años, y Cristina Lavado, a punto de los 19, expresan las inquietudes de un colectivo que se siente injustamente tratado

les gusta salir de fiesta a divertirse, estar con sus amigos y a veces lo hacen en "grupos grandes". Reconocen que quizá, en pandemia, tienen que "aprender a divertirse de otra manera, salir de fiesta de maneras diferentes, pero adaptarse de la noche a la mañana no es tan fácil. Al final, lo que nos gusta es conocer gente nueva y sitios nuevos", pero "muchos también somos responsables", asegura Daniela Azpiroz, una joven donostiarra de 18 años. Pandemia y jóvenes. Jóvenes y pandemia. Daniela y Cristina nos explican por qué se sienten injustamente tratados. Señalados y criminalizados incluso.

El macrobrote de Mallorca les ha puesto en el disparadero. En este caso "con razón", dicen, porque "les han dado la mano y han cogido el brazo". Pero los jóvenes llevan en el foco durante muchos meses, "señalados" de forma "injusta" en muchas ocasiones y dejados de lado durante meses en los que han renunciado prácticamente a su vida social de forma más dura que el resto. Daniela y Cristina ponen voz al colectivo juvenil, que se siente injustamente señalado y olvidado, al mismo tiempo, durante esta pandemia. Molesto.

Admiten que el ímpetu juvenil les lleva en ocasiones a situaciones criticables y una mayor exposición, pero aseguran que llevan más de un año perdiéndose un montón de cosas y que nadie ha reparado en ellos hasta que ha llegado el momento de repartir culpas. "Da rabia, porque vale que hay muchos jóvenes lo han hecho mal, no todos; pero mayores también, y muchos. Y el foco está puesto en los jóvenes", lamenta Daniela.

Partimos de una base. Cristina y Daniela se consideran personas bastante responsables. Y a fe que lo son, pero saben bien lo que es ser joven en estos tiempos. Se rodean en su día a día con "gente que pasa de todo y otros que no". Más y menos responsables. Más y menos preocupados por la pandemia, pero aseguran que están cansadas y que quieren recuperar su vida, aprovechar sus buenos años de juventud. Y no sentirse apartadas, como se sienten a menudo por parte de los mayores.

Cristina Lavado cumplirá 19 años en agosto y acaba de completar un grado medio de técnico en Emergencias Sanitarias. Ahora busca trabajo, un año sabático en los estudios, con el objetivo de ahorrar para proseguir con su formación y pagarla de su bolsillo. Con esto está casi todo dicho.

Pero Cristina también se siente señalada. "La verdad es que un poco. Sobre todo últimamente, es que todo va con los jóvenes. Sobre todo en los medios de comunicación. En la calle un poco menos, pero te das cuenta de algunas cosas... ¡Nos señalan tanto! Y luego ves gente mayor que también incumple".

Daniela Azpiroz lo ve igual. Acaba de terminar segundo de bachillerato y se irá en septiembre a Madrid a estudiar un doble grado de Publicidad y Relaciones Públicas. Una vida en construcción. Y cree que en esta película, como en otras muchas, pagan justos por pecadores.

Esta donostiarra de 18 años recién cumplidos se considera responsable. "He visto mucha gente que ha sido súper irresponsable y sé cómo se han tomado las medidas" anticovid, reconoce. "Hay de todo", asegura.

"Es superinjusto, porque muchas personas están viviendo como si no existiera el virus, mientras que otras están haciendo lo que pueden para que la situación mejore. Y entre los jóvenes hay de todo, como en otros grupos" de población, dice Azpiroz. Pero el foco se centra especialmente en ellos. Y eso cansa y molesta.

El covid no les es ajeno y forma parte de sus conversaciones, asegura Cristina. Además, el virus "nos ha afectado mucho", asegura. "Al principio era un poco raro, porque a la hora de quedar con los amigos te tenías que contener mucho, porque tienes una cuadrilla y no podía ser, había limitaciones de reunión, no podías quedar en ciertos sitios, y ahora han dado más libertad y también pecamos de que te den la mano y cojas el brazo", reconoce Cristina Lavado.

Su compañera es de la misma opinión. "Nos hemos contenido tanto, que muchas veces te dan un poquito de libertad y lo que haces es irte de fiesta y hacer lo que no podías hacer en un año. Se te va un poco, lo olvidas. Pero creo que también me merezco un poco de mi juventud", asegura Daniela. Como la vida misma.

Cristina también ha vivido en esa contradicción, entre las ganas y la razón, pero con cuidado, "sobre todo por mi padre, porque tomaba medicamentos y yo tenía miedo de que el virus se metiera en casa". Desde que se vacunó su aita, reconoce que el grado de tensión es menor, pero no desaparece del todo. Lo que sí parece evidente es que el miedo se ha disipado entre los jóvenes.

miedo

"Al principio sí que había más miedo. Era muy generalizado, todo el mundo tenía miedo", afirma Cristina Lavado. No por ella, insiste. Pero ahora "todos en general se han ido relajando. Y ese miedo se ha empezado a quitar", explica. La conclusión es que los jóvenes no se sienten amenazados directamente por el virus.

Daniela nos pone un ejemplo: "Es que además sentimos que la cosa no va con nosotros. Es que eso me ha pasado de cerca con amigas mías, que sientes que es algo que a ti no te va a pasar. Como un accidente en la calle, que te dicen, ten cuidado, pero tú crees que a ti no te va a pasar. Y luego le toca a alguien cercano y ves que la cosa sí va contigo". Con el coronavirus es igual.

Pero aún así creen que nos hemos pasado con ellos. "Sí, se nos ha culpado muchísimo. A ver, sí que es verdad que se dan contagios en fiestas de jóvenes y así, pero yo, desde mi situación personal, creo que tanto adultos como jóvenes, hemos cometido alguna irresponsabilidad, porque es imposible seguir todas las normas al pie de la letra", explica Daniela.

Han visto al virus de cerca, pero no con su peor versión. "Amigas que se han confinado, no tener que confinarme yo misma por contagios cercanos, pero sí momentos en el que la abuela de una amiga se murió, pese a estar vacunada", cuenta Daniela. "Y en ese momento, la seguridad de que mis abuelos estaban vacunados, desaparece. Tenemos una falsa seguridad de la vacuna y la mascarilla, pero tampoco estamos a salvo de todo", reflexiona.

Con todo, su sensación es que "he hecho segundo de bachillerato sin fiesta y psicológicamente se nos ha abandonado un montón. Es duro, hemos ido a clase con mascarillas, con limitación social, que no me confinen, que es un año importante. Un montón de tensión con la que a nivel psicológico nadie nos ha ayudado. Así como ha habido movimientos para ayudar a personas mayores, a nosotros se nos ha abandonado. Al final se nos ha limitado de manera muy fuerte e imprevista y todo mientras estudiamos", opina.

"Y durante el confinamiento, por ejemplo, no se tuvo muy en cuenta, sobre todo al principio, que quizás fuéramos jóvenes con familias en casa, pero al ser jóvenes la tensión entre familiares también es grande. Porque son edades conflictivas. Gente que no estaba sola en casa pero se sentía más sola que gente que estaba sola en casa. Un sector de la población que ha estado muy abandonado y encima se nos ha criminalizado. ¿Y qué tenemos ganas de hacer? Pues lo normal, disfrutar de la juventud, salir de fiesta...".

otras preocupaciones

Pero sus preocupaciones van más allá del virus. A Cristina ahora le preocupa sacarse el carné de conducir, "que antes de la pandemia ya estaba bloqueado, y es un tema que preocupa". También el tema del trabajo es algo muy típico. Si antes era difícil, ahora lo es más", asegura esta joven.

"De momento", lo que más le preocupa es "poder trabajar y poder disfrutar un poco más de la vida. Y, luego, viendo cómo está todo, "pillarme unas vacaciones por ahí y descansar de todo esto y olvidarte", dice.

También Daniela asegura que, al final, "necesitas un par de días perdido en el monte o algo así, sin móvil ni nada". Desconectar del virus y las preocupaciones. Le gustaría viajar. "Tengo muchísimas ganas de irme a Menorca o Ibiza. Me encantaría", afirma.

"Nuestras preocupaciones, aunque parezca a veces que son banales y superficiales, son infinitas y tienen un trasfondo muy potente. La soledad, el mundo laboral, independizarse, hacer cosas ya sin el respaldo de padres y tutores. Que nos tomen en serio... Así lo percibe Daniela. "Hay un montón de jóvenes iniciando movimientos sociales en redes sociales. Movimientos feministas, LGTBI y ecologistas, que están teniendo un montón de fuerza. A nivel individual, a medida que vas creciendo, vas intentando que se te escuche, hacerte valer. Pero cuesta", dice.

"Ahora han dado más libertad y también pecamos de que te den la mano y cojas el brazo"

Cristina lavado

Estudiante

"Nuestras preocupaciones, aunque parezca a veces que son banales y superficiales, son infinitas"

daniel azpiroz

Estudiante

"Ha habido movimientos para ayudar a personas mayores, pero a nosotros se nos ha abandonado", se lamentan


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