Pistas de montaña en Aralar: La guerra de los cinco años

Incendios, sabotajes y ahora un tiro en la frente a una vaca del alcalde de Abaltzisketa avivan una polémica que explotó en 2016 entre pastores y conservacionistas, pero que ya venía desde hace dos décadas

03.06.2021 | 16:50
Pastores llenan la sala de Plenos del Ayuntamiento de Ordizia durante la votación sobre las pistas en la mancomunidad de Enirio-Aralar en 2016

DONOSTIA- Incendios en chabolas e instalaciones de pastores y ganaderos, cercas de corral para el ganado destruidas con motosierra, sabotajes a las máquinas que iban a construir la pista de 1,5 kilómetros que hoy conecta desde la zona de Intzensao a Goroskintxu, vallas de paso arrancadas y, lo último, un tiro en la frente de un animal, una vaca de cientos de kilos de peso. Jon Zubizarreta, pequeño ganadero (19 yeguas y 4 vacas) y alcalde de Abaltzisketa, tiene claro que "esto ha sido un mensaje a mi persona". Uno más, pero asegura que "seguiré trabajando en favor de Aralar mientras tenga el apoyo de sus vecinos y de los pastores y ganaderos" que pastan en la sierra. Lo hará, dice, "con las manos limpias y las cartas boca arriba". Algo que "no todos pueden decir".

Un vídeo en redes sociales colgado ayer por el propio Jon Zubizarreta denunciaba un hecho lamentable. La ejecución de un animal de su propiedad el pasado 8 de mayo con un disparo en la frente. Otro ataque más, según el alcalde, contra el colectivo de 126 ganaderos y pastores (40) que ocupan Aralar con su ganado entre mayo y noviembre.

Los ataques se suceden, asegura Zubizarreta, justo después de que se produzca alguna celebración y/o reivindicación por parte de los ganaderos y pastores, "como una reacción, y a partir de ahí que cada uno saque sus conclusiones". Son ya más de 10 años de sabotajes, recuerda el alcalde de Abaltzisketa, desde que ardieron las primeras instalaciones para la producción de queso de montaña en Aralar, hasta el ya famoso incendio de la sociedad de Oidui, en febrero de 2017, que concitó el rechazo unánime de los 15 ayuntamientos que componen la mancomunidad de Enirio-Aralar y también de ganaderos, pastores y grupos conservacionistas.

Pero la tensión es palpable. La Justicia acaba de archivar las dos denuncias de los colectivos ecologistas Landarlan y Eguzki, que defienden por encima de cualquier otro aspecto la "conservación de los hábitats y de las especies" en Aralar. Estos colectivos denunciaron a la actual directora de Montes de la Diputación, Arantxa Ariztimuño, y a los responsables de la mancomunidad cuando se autorizó, en 2016, la mejora de los accesos a Goroskintxu y Doniturrieta, por considerar que contravenían las normas de este espacio natural. La justicia ha archivado definitivamente estas dos causas, cuatro años después.

La construcción de pistas de montaña en Aralar fue una decisión adoptada por mayoría en la mancomunidad de Enirio-Aralar a finales de 2016, pero ahora el desarrollo de nuevas pistas ya planificadas no tiene continuidad, después de que la mayoría de los 15 municipios que componen la mancomunidad pasasen a estar gestionados por EH Bildu tras las elecciones de 2019.

A finales de 2021 se cumplirán cinco años desde que la polémica estalló públicamente, pero el debate sobre la gestión de Aralar y sus usos se remontan ya a hace dos décadas, a comienzos de siglo. En 2003 ya existía una reivindicación importante por parte de ganaderos y pastores para mejorar los accesos al parque natural, donde todos los veranos, desde mayo hasta noviembre, pastan cerca de 19.000 cabezas de ganado: 17.000 ovejas, 900 vacas y 800 yeguas. Para entonces, su malestar era palpable. Sin infraestructuras, ni cobertura, pasando meses en el monte con sus familias en el caso de los pastores.

Fue a partir de 2015 cuando las instituciones decidieron romper una lanza en favor del sector ganadero y atender sus demandas, la construcción de unas infraestructuras mínimas para desempeñar su labor en Aralar. Y con ello estalló una guerra política. Aralar con ganado, como lo conocemos, o Aralar asilvestrado.

Relaciones rotas


La campaña de este año también ha venido marcada por la polémica. Los dos principales sindicatos agrarios (EHNE y Enba), unidos, se concentraron en las campas de Larraitz, a los pies de Aralar, para anunciar la ruptura de relaciones con la mancomunidad de Enirio-Aralar, con mayoría de ayuntamientos de Bildu, que se oponen a la mejora de la red de pistas y quieren reducir la cabaña ganadera en Aralar.

Además, quedan pendientes dos tramos de pistas de acceso por construir, considerados "de máxima prioridad" por pastores y ganaderos: la segunda parte de la pista que une Goroskintxu con Saltarri, a 1.120 metros de altitud; y la de Ariñate, en la zona de Amezketa, que conecte con Igaratza. Dos vías que "darán servicio y acercarán a varias chabolas", asegura Zubizarreta.

"El ambiente es el que es. Ahora ya sabemos que se pueden hacer pistas para mejorar los accesos de los pastores (así lo ha determinado la justicia), pero la mayoría de la mancomunidad no quiere las pistas". Entre tanto, la presente esta siendo una campaña con "menos alimento para el ganado en el monte". Todavía hay poco ganado, porque algunos pastores suelen retrasar unos días la subida a los pastos de Aralar. Pero lo peor es el clima de tensión y la nula perspectiva de acuerdo.

Un acto planificado


La muerte de este animal, con un tiro en la frente, asegura Jon, supone no solo premeditación, sino la elaboración de un plan, porque "no es tan fácil: primero, saber de quién es el ganado, segundo, por dónde anda el ganado de cada uno, y tercero, pegarle un tiro. Quien lo ha hecho es alguien que sabe lo que hace y se ha tomado muchas molestias", asegura. La organización agraria Enba le mostró públicamente ayer todo su apoyo.

Los quince municipios que conforman la mancomunidad de Enirio-Aralar son Ordizia, Beasain, Lazkao, Altzaga, Arama, Ataun, Gaintza, Amezketa, Abaltzisketa (estos votaron a favor en 2016), Orendain (se abstuvo), Zaldibia, Itsasondo, Legorreta, Ikaztegieta y Baliarrain (estos últimos cinco fueron los que se opusieron en 2016 a la construcción de pistas para mejorar el acceso de los pastores a sus chabolas).

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