Gipuzkoa Coronavirus | La vacuna de la "tranquilidad"

21.02.2021 | 00:41
Sera Franco y Rafael Lucena, en su domicilio de Urretxu. Foto: Iker Azurmendi

Cinco personas mayores de 80 años, que han reducido su actividad familiar y social por "respeto" al covid-19, confían en ser pronto vacunadas para poder recuperar cierta normalidad en su día a día.

Viven en sus domicilios y tienen más de 80 años, así que pertenecen al siguiente colectivo que recibirá la vacuna contra el covid-19. Se encuentran lo suficientemente bien de salud como para tener calidad de vida y hacer vida social, ambas reducidas en mayor o menor medida debido a la pandemia, que ha hecho que se resientan tanto el físico como el ánimo. Después de una vida en la que han tenido los lógicos achaques de salud, reconocen no tener miedo al coronavirus, aunque sí "respeto" porque son conscientes de que pertenecen al grupo de riesgo en caso de contraer la enfermedad. La vacuna, que todos están dispuestos a ponérsela, se ve, por tanto, como el pasaporte a una mayor "tranquilidad" y a recuperar, mientras la salud lo permita, la actividad que tenían antes de que el covid mediatizara todo. Varias personas de este tramo de edad cuentan a NOTICIAS DE GIPUZKOA cómo han llevado estos últimos meses y qué esperan una vez que estén inmunizados.

"Estamos menos con la familia"


Sera Franco y Rafael Lucena, ella andaluza y él extremeño, son un matrimonio de 85 y 84 años que llevan casi toda su vida en Urretxu, donde se casaron el 5 de septiembre de 1959, y reconocen que el covid les ha "cambiado" la vida durante el último año. "Hemos salido menos que antes. Tenemos una casa en Torrevieja y ya llevamos más de un año sin ir. Yo salgo un poco más que mi marido, a hacer un recado y andar, dependiendo de cómo me encuentre", comenta Sera, que dice no sentir "miedo" al virus: "Pero sí que estamos con cuidado, haciendo lo que hay que hacer y ya está". En su entorno, ve "de todo": "Hay quien se preocupa menos y hay quien no sale de casa".

Sera y Rafael tienen una numerosa familia –nueve hijos, 16 nietos y dos bisnietas– y lamentan haberse juntado menos durante estos últimos meses: "No hemos podido estar tanto con la familia. Cuando vienen a vernos no se quitan la mascarilla. Los cumpleaños han cambiado un poco, y eso sí que está siendo un poco triste con la edad que tenemos ya. Pero qué vas a hacer, es lo que hay".

Dice Sera que aún no han recibido la llamada de Osakidetza para ir a vacunarse, pero que irán cuando les toque. Y deja un mensaje ante las diversas protestas que se vienen escuchando por parte de diversos colectivos que piden recibir la vacuna: "Espero que nos toque pronto, pero no sé, porque unos protestan, los otros también... nosotros no protestamos. ¿Ganas? Sí. Nos llamaron para ponernos la vacuna contra la gripe y fuimos, así que ahora también".

El mayor deseo de la extremeña es claro. "Juntarnos cuando podamos", dice refiriéndose a su familia. "No pienso en un plan concreto, sino en ver más a mis hijos, mis nietos... son muy cariñosos". Además, cree que saldrán a la calle "más tranquilos" una vez que estén inmunizados: "Saldremos, aunque yo más que mi marido, porque está peor de salud. Tuvo un derrame y también un infarto, pero da gusto verlo, no parece la edad que tiene. Con esta edad no piensas en el futuro, sino en estar mejor y poder hacer algunas cosas".

"estoy saliendo poco"


Julen Zabaleta, elgoibartarra afincado en Eibar, será de los primeros en recibir la vacuna, ya que este pasado domingo cumplió 100 años, así que es uno de los 243 guipuzcoanos (según los últimos datos del Eustat) cuya edad tiene tres dígitos. "Me toca ir al médico de cabecera, así que igual me dice algo de la vacuna. La última vez que fui le pregunté y me dijo que aún no sabía", explica Julen, que dará el sí a vacunarse si así se lo recomiendan los doctores.

Julen es conocido en Eibar por su actividad como dibujante –ha hecho alrededor de "8.000 dibujos", como él mismo dice–, que estuvo practicando hasta los 98 años. De hecho, está "bastante bien" de salud, comenta uno de sus hijos, Jon, que bromea: "Tiene algunas cosas, pero yo también y tengo 30 años menos". El propio Julen añade: "Apetito tengo, pero hace un año me caí, me di un golpe en la cabeza y me hice daño en todo el cuerpo. Me dolía un lado, se me pasaba y me empezaba a doler otro. Me doy mucha pomada".

Reconoce el dibujante que está saliendo "poco" a la calle. "Esta mañana he salido pero me he tenido que volver al rato porque me mareaba", comentaba el día que atendió a este periódico, el pasado jueves. Respecto al covid, dice tener "un poco de miedo": "Estoy al tanto de la actualidad y sé que hay que tener cuidado". Esto hace que pase "más tiempo en casa". Incluso en una fecha tan especial como su centenario tuvo cuidado y celebró el cumpleaños con un reducido grupo de familiares. Así que admite que estaría "más tranquilo" con la vacuna: "Creo que todos lo estaríamos".

"saldré un poco más"


Ana Pérez Vicente, irundarra de 85 años que reside en el barrio donostiarra de Intxaurrondo, está siendo muy cautelosa para evitar contagiarse y durante la pandemia apenas ha salido de casa. "Me da un poco apuro salir con lo que está pasando, así que estoy un poco aburridilla en casa". Una situación que combate saliendo al balcón "a leer una revista" y con la visita de sus hijos y su nieta: "Mi hija Ana viene mucho y algunos días me visita mi nieta, que me está dando la vida, es una alegría. El otro día estuvieron cenando en casa. Mi otro hijo, Rafa, vive fuera, pero viene a menudo y me llama todos los días. Tengo mucha suerte con mis hijos". También mantiene relación telefónica con su hermana, que reside en Barcelona.

A sus 85 años, Ana se encuentra "divinamente bien, gracias a Dios". "El otro día fui al médico, me dijo que estaba muy bien y que no me quería volver a ver hasta octubre". Y eso que ha tenido serios problemas de salud: "Tuve un tema de una variz en la cabeza que estuve cuatro meses en la residencia y hace 23 años sufrí un derrame cerebral, menos mal que estaban mis hijos en casa. Así que no me puedo quejar por cómo estoy, mi médico ni se lo cree. En casa hago todo yo sola de maravilla".

Ana reconoce que antes de la pandemia ya salía "menos" de casa, actividad que ha reducido aún más ahora y que está dispuesta a retomar cuando esté vacunada, volviendo a hacer vida social con otros señores y señoras del barrio: "Cuando me avisen, iré a ponérmela. Puede que me dé más tranquilidad y salga un poco más. Cuando me he puesto la de la gripe nunca me ha hecho efecto, aunque ya sé que no tiene nada que ver una con la otra. Por ahora, me encuentro bien". Y dice más: "Cada vez tengo más ganas de vivir".

"se nota menos ambiente"


María Luisa Delgado es una urretxuarra de 81 años que ve "menos alegría y menos ambiente en la calle. Urretxu es un pueblo con ambiente y ahora hay menos. Noto a las personas como un poco más tristes, pero creo que estamos en todos los sitios igual". "Es una pena lo que estamos viviendo", resume. Eso sí, ella intenta mantener el ánimo y, aunque sale "poco" a la calle, al menos todos los días baja un rato "a pasear y dar una vuelta por el barrio", lo que su estado de salud le permite. "Llevo año y pico en el que me fatigo mucho. He pasado por muchas cosas en mi vida y ahora vienen las consecuencias", reconoce.

María Luisa vive sola desde que hace cinco años y medio falleciera su marido, Francisco, con quien se casó, casualmente, el mismo día (5 de septiembre de 1959) que Sera y Rafael, vecinos urretxuarras y protagonistas también de este reportaje. "Me arreglo bien en casa. Con esfuerzo, pero me arreglo. No soy de las que me quedo quieta", dice. Sobre su familia, ve todas las semanas a su hija y los nietos van a visitarla "cuando pueden", comenta.

Tras ponerse la vacuna contra la gripe "en octubre", ahora espera su turno para vacunarse frente al covid, una enfermedad a la que tiene "respeto, más que otra cosa": "Desde luego, no me voy a negar a ponerme la vacuna, aunque ya oigo de gente que tiene dudas. De momento no me han llamado. Cuando me toque, me la pondré y a ver qué efecto hace". La inmunización ante el virus le proporcionará "un poco más de tranquilidad", lo que a su vez le permitirá salir más a la calle "si hace buen tiempo" y se encuentra "bien" de salud.

"Cuando me toque me pondré la vacuna y saldré más a la calle si estoy bien de salud"

maría luisa delgado

Vecina de Urretxu de 81 años

"No hemos podido estar tanto con la familia y cuando nos vemos no se quitan la mascarilla"

sera franco

Vecina de Urretxu de 85 años

"Sé que hay que tener cuidado con el covid y estaría más tranquilo con la vacuna, creo que como todos"

julen zabaleta

Vecino de Eibar de 100 años

"Me da apuro salir, pero mis hijos vienen a menudo y mi nieta me está dando la vida"

ana pérez vicente

Vecina de Donostia de 85 años