Coronavirus en Euskadi | La atención hospitalaria se mantendrá todavía en tensión durante todo el mes

Las autoridades sanitarias vascas esperan que se toque techo en los próximos días, después de un enero catastrófico

02.02.2021 | 01:02
Los hospitales registraron el domingo 53 nuevos ingresos frente a los 74 del sábado, y ascienden a 632 los hospitalizados, 27 más que en la jornada previa. Foto: Borja Guerrero

Donostia Febrero arranca con la presión asistencial disparada. La resaca navideña se está prolongando. No en vano, el pasado mes se cerró como el segundo más duro desde el estallido de la pandemia; solo superado por aquel fatídico abril de 2020 en el que predominaban el desconocimiento y la ausencia de medidas de protección. Ahora, sin embargo, cuando el conocimiento sobre el covid-19 es mayor y los criterios son claros, el escenario clínico ha empeorado.

Un dato lo corrobora: las personas ingresadas en las UCI de los hospitales vascos se han incrementado en enero un 107,8%, ya que el día 1 había ingresados un total de 77 enfermos en esas unidades y el día 31 esa cifra ascendía a 160. Y lejos de mejorar, la situación se mantendrá todavía tensionada durante el presente mes. De hecho, las voces expertas creen que todavía no se ha alcanzado el pico de esta tercera ola y que aún llevará varias semanas aplanar la famosa curva de contagios. En los hospitales hay 632 pacientes en planta que, sumados a los 160 de las UCI, elevan a 792 el número actual de pacientes internados, frente a los 323 que había el 1 de enero.

Las previsiones ponen la vista para este hecho –que se antoja clave para la evolución a corto plazo de la presión asistencial– a finales de semana o comienzos de la próxima. Y a partir de ahí, confiar en que el actual ritmo de ingresos hospitalarios se vaya ralentizando y, en consecuencia, reducir también el trasvase de enfermos más graves a las Unidades de Cuidados Intensivos que ya están al rojo vivo. Tanto que no se registraba un dato similar desde mediados del pasado abril, en pleno apogeo de aquella primera ola que sorprendió a la ciudadanía y a los sistemas sanitarios. La propia consejera de Salud, Gotzone Sagardui, insistió ayer en la gravedad del escenario presente y reconoció que este mes será "intenso" en los centros hospitalarios.

Sobre todo teniendo en cuenta que la situación en el conjunto de la geografía vasca "es preocupante", con tasas acumulada de positividad en los últimos catorce días "altas" y, según apostilló la consejera, aún "lejos de lo deseado". El sistema asistencial está tensionado pero, en palabras de Sagardui a Onda Vasca, todavía estaría con capacidad para poder reaccionar ante algún revés inesperado de la pandemia.

"Muy intenso"

De momento, nadie oculta que el horizonte a corto y medio plazo es "complicado" por la confluencia de diversos factores que han intervenido de un modo directo en la transmisión del patógeno: la relajación en las pasadas navidades, el incumplimiento de la normativa durante los fines de semana y la irrupción de la cepa británica. El pronóstico del Sistema Vasco de Salud es que todo el mes de febrero sea "muy intenso" en cuanto a personas contagiadas que deban recibir tratamiento clínico. Eso sí, el protocolo que regula el funcionamiento de las UCI se mantendrá en fase 3 –hay establecidos hasta cinco niveles de gravedad– debido precisamente a esa capacidad de maniobra que tiene la red asistencial vasca.

Una de las decisiones adoptadas por Osakidetza para poder afrontar con garantías este nuevo asalto de la pandemia a los hospitales vascos tiene que ver con el retraso de algunas cirugías no urgentes y la suspensión de otras, lo que ha obligado a reorganizar la estructura y esquemas de trabajo de los quirófanos de Cruces, Basurto y el Universitario de Araba. La consejera de Salud admitió este hecho –ya puesto en marcha durante las otras oleadas– pero argumentó que esa planificación obedece a la conveniencia de "tener más camas UCI" para atender a personas enfermas de covid-19 con complicaciones serias en su salud. Porque los ingresos hospitalarios en planta continúan creciendo y eso significa que parte de esa carga asistencial se trasladará a las UCI. Además, la recuperación del paciente sigue siendo larga y eso repercute en la elevada ocupación de estas unidades especializadas.

Con todo, la consejera de Salud defendió que el sistema asistencial vasco tiene capacidad de reacción a pesar de encontrarse en una situación complicada. Y es que, según dijo, Osakidetza trabaja en red, "apoyándose unos centros en otros, lo cual garantiza que siga atendiendo tanto pacientes covid como no covid". No obstante, Sagardui redobló sus llamamientos a la sociedad para que cumpla con las medidas básicas de prevención para cortar la transmisión del virus. "Venimos de semanas con muchos contagios e ingresos en los hospitales vascos, lo cual hace prever un febrero intenso", apostilló.