Euskadi cuenta con una nueva red para el control de la actividad sísmica

Gracias a las quince estaciones de detección y control instaladas por el Ente Vasco de la Energía, sus geólogos pueden leer un terremoto producido en Alaska

03.12.2020 | 18:28
El responsable del área de Recursos Geológicos Mineros del EVE, Álex Franco, junto al director de la entidad, Iñigo Ansola, y otra geóloga, Ane Pelue.
Euskadi no es Japón o Turquía. Sus placas tectónicas carecen de una actividad tan desarrollada como la de estos y otros países y el riesgo de un terremoto es "muy bajo", lo que, no obstante, no quiere decir que la tierra en la CAV no se mueva y se deba evaluar sus riesgos sísmicos. Para ello, el Ente Vasco de la Energía ( EVE) ha creado la red Euskalsis, quince estaciones de medida repartidas por los tres territorios capaces incluso de detectar "un gran movimiento en Alaska".
 
"No, es muy difícil que en se dé en Euskadi un terremoto. El riesgo es muy bajo. Lo que no quita para saber qué características tiene nuestro subsuelo", ha tranquilizado esta mañana el responsable del área de Recursos Geológicos Mineros de EVE, Álex Franco, durante una visita a uno de estas estaciones de medición situada en Oiartzun.
 
Solo el sur de Araba y la zona guipuzcoana próxima a los Pirineos que limita con Navarra –donde los movimientos tectónicos sí son más notables– tienen algo más de riesgo de sufrir un seísmo de importancia, pero las probabilidades siguen siendo pequeñas. Esto, no obstante, no quiere decir que el subsuelo vasco esté quieto. Las placas avanzan entre uno y dos centímetros al año, pero a una velocidad imperceptible para la población. Para que esto no fuese así, el seísmo debería alcanzar el nivel 3 en la escala Richter, una categoría muy lejana de la intensidad habitual en Euskadi.
 
Gracias a esta nueva red, los geólogos de EVE pueden analizar todos estos movimientos, hasta los inducidos, y conocer mejor sus estructuras geológicas con las que así dar con los mejores materiales para construir. Lo que estas estaciones no pueden hacer, ha avisado Franco, es "prever un terremoto": "Eso es algo que solo en algunos sitios muy concretos del mundo, en los que son muy habituales, se puede hacer. Y aún así, con un margen de tiempo muy pequeño".
 
Por lo tanto, si no se puede prever los movimientos, ¿cuál es la principal función de estos sismógrafos? "Estas estaciones permiten recoger datos de una manera tan exacta que podemos saber el punto concreto en  el que se ha producido el seísmo", ha contestado el geólogo, añadiendo que la capacidad de esta nueva red es tan alta que puede detectar un gran movimiento producido en Turquía o incluso Alaska.


 

Dar con los lugares idóneos

La red de detección y control de EVE nace de un proyecto previo de la Universidad de Oviedo, "referentes" para los geólogos vascos, que han analizado el suelo de la cornisa cantábrica durante años. No obstante, Euskalsis es un paso más en medición sísmica.
 
Aunque a primera vista estas estaciones de medición pueden parecer un simple depósito eléctrico, en realidad esconden mucho más que eso. Bajo una arqueta, el sismógrafo se encuentra colocado a diez metros de profundidad –a diferencia de los de la Universidad de Oviedo, que no tienen conexión directa con las placas– recogiendo todos los movimientos que son enviados a la superficie a través de un cable óptico. En la superficie, la estación envía todos los datos por módem a las instalaciones de EVE, al mismo tiempo que las guarda en una tarjeta SD por si hubiese un fallo de conexión.
 
Esta capacidad de medición tan alta ha sido un problema para los geólogos a la hora de repartir las quince estaciones por Euskadi, ya que "el simple balanceo de los árboles por el viento" queda registrado. "Tienen que estar en sitios aislados, sin carreteras o vías ferroviarias cerca, pero además con una orientación sur, con cobertura móvil y en lugares donde nos diesen los permisos para ponerla", ha explicado Franco.


 
Finalmente, los puntos seleccionados, con una distancia entre ellas de entre 25-30 kilómetros como máximo, han sido cuatro en Gipuzkoa (Oiartzun, Bidania-Goiatz y Abaltzisketa), otros tanto en Bizkaia (Abanto-Zierbena, Bermeo, Markina-Xemein y Zeanuri) y siete en Araba (Artziniega, Urkabustaiz, San Millán, Valle de Arana, Bastida, Lantarón, Bernedo y Lekora).
 
El paradero exacto en el que están colocados es un secreto, ya que un simple paso sobre su superficie sería recogido por los aparatos. Todos estos datos en tiempo real estarán disponibles para el público en el portal web geominero.eve.eus en las próximas semanas.