El cambio climático creará "impactos severos" al 40 % de los guipuzcoanos

Un informe revela que en el último medio siglo la temperatura media ha aumentado 1,2 grados

24.07.2020 | 15:57
Manifestación convocada en Donostia en 2019 por Fridays for Future con motivo de la huelga mundial por el clima.

DONOSTIA - Momentos de inundaciones, seguidos de sequías, junto a la subida del nivel del mar y un incremento de temperatura de hasta cuatro grados, provocarán "impactos severos" al 40 % de la población de Gipuzkoa, si no adaptamos medidas para paliar el cambio climático antes de alcanzar el "punto de no retorno".

Esta es una de las principales conclusiones del "Informe de impacto y vulnerabilidad al cambio climático de Gipuzkoa" que ha sido presentado este viernes en Donostia por el diputado de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas de Gipuzkoa, José Ignacio Asensio, en un acto en el que ha estado acompañado por la directora de su departamento, Mónica Pedreira, y el director de Naturklima, Xabier Esteban.

El estudio, primero de este tipo promovido por una administración local, consta de 300 páginas en las que se analizan las principales amenazas relacionadas con el cambio climático que afectan a las localidades y habitantes de Gipuzkoa, así como su impacto en los distintos sectores económicos, con el objetivo de "aportar conocimiento y valor al sector público y privado para acelerar la transición ecológica e impulsar la economía verde".

Entre otros datos, el estudio, que se irá actualizando anualmente, revela que la temperatura media en Gipuzkoa ha aumentado 1,2 grados centígrados en los últimos 50 años y avanza que a finales de siglo podría llegar a ser hasta 4 grados más elevada que en la actualidad.

Asimismo, avanza que el calor, las inundaciones y las sequías serán las "principales amenazas de los núcleos urbanos", que afectarán "severamente a los municipios costeros, así como a sus infraestructuras y sectores económicos".

El documento revela que el impacto del calentamiento del territorio es mayor durante la primavera y el verano, y que en la actualidad se registran 30 días cálidos más que hace 50 años, lo que "supone prácticamente un mes más de verano".

Durante estas estaciones se evidencia también un descenso de las precipitaciones, en contraposición al registro de otoños más húmedos, con unas previsiones que hacen pensar en una rebaja de entre el 5 y el 11 % en las lluvias que además no será "de manera uniforme", ya que los veranos serán "mucho más secos" con descensos de hasta un 35 %.

El informe adelanta igualmente una subida del nivel del mar de entre 50 y 70 centímetros, que en el peor de los escenarios podría llegar hasta un metro para final de siglo, unido a una previsión de aumento de olas entre 5 y 10 %, lo que podría conllevar la perdida, entre el 25 y el 40 %, de las playas, algunas de las cuales "corren el riesgo de desaparecer" con la consiguiente afección al sector turístico.

El estudio considera que la concurrencia de todos estos fenómenos se sustanciará en sequías e inundaciones fluviales y marítimas que "afectarán directamente al 40 % de la población de Gipuzkoa".

La afección natural por pérdida de biodiversidad y el cambio de hábitos de algunas especies de peces influirá también en el sector pesquero, mientras que el de los transportes sufrirá "impactos directos" por la climatología cambiante y el riesgo de deslizamientos y desprendimientos que afectarán sobre todo a las infraestructuras viarias.

Igualmente, el ámbito agrario padecerá por el efecto de la "mediterraneización" de los ecosistemas, cambios fenológicos y la aceleración de la degradación del suelo.

La salud de los ciudadanos es otro de los aspectos en los que influirá el cambio climático, dado que el efecto de las olas de calor incrementa el riesgo de mortalidad.

A modo de ejemplo, el estudio aclara que a partir de los 30 grados de temperatura, en una ciudad como San Sebastián, la tasa de mortalidad aumentaría de media un 6,54 %.

Por estos motivos, el diputado José Ignacio Asensio ha recordado que "la lucha contra el cambio climático es un reto global, pero requiere de una acción multinivel local clara", en la que la comunidad científica, las empresas, la industria, las instituciones y la ciudadanía deben ser "capaces" de "ir modificando determinados comportamientos en materia de movilidad, de consumo, de uso de la energía y el agua".