Mascarillas a prueba de sed

02.07.2020 | 00:40
Jon Carazo bebe utilizando la adaptación que ha diseñado para las mascarillas, que ha sido desarrollada por la empresa Dhemen Design de Orio.

Mediante un dispositivo cilíndrico hecho de silicona y polipropileno, que es sostenible y reutilizable, el invento ideado por el remero de Orio Jon Carazo permite hidratarse sin necesidad de quitar ni manipular la tela.

Las mascarillas se han convertido en un artículo indispensable en la nueva normalidad y, sin embargo, todavía no están adaptadas a todas las situaciones. Es el caso de los deportistas, para quienes estas telas suponen un handicap a la hora de ejercitarse. Así lo advirtió Jon Carazo, remero de la trainera de Orio, durante el confinamiento, cuando comenzó a idear el modo de resolver el problema de la hidratación deportiva con el uso de las mascarillas.

"En uno de esos momentos de agobio, me dio por pensar en cómo podríamos volver a nuestra normalidad lo antes posible y en cómo tendría que ser la mascarilla de un deportista", cuenta Carazo, que prosigue: "Se me ocurrió que lo principal para hacer deporte era poder beber y de ahí surge la idea".

El funcionamiento es muy sencillo: "Es un dispositivo –aplicable a cualquier tipo de mascarilla; quirúrgica, FFP2, FFP3...– que tiene una forma cilíndrica y está fabricado en polipropileno y silicona. Se inserta por una cara de la mascarilla y por la otra se ensambla y se hace presión para que se mantenga. Al llevar silicona, tiene una válvula que permite que no salga nada hacia el exterior pero sí deja que entre el líquido cuando tú quieres beber", explica Carazo.

Aunque no es tan sencillo como acercarse al grifo. Se necesita para ello disponer de unos botellas especiales aunque con mucha presencia en el mercado. "Hay un número bastante grande de recipientes compatibles para esto, porque no vale una simple botella, tienen que ser desde bidones deportivos, a este tipo de botellas que tienen una especie de pitorro, o incluso con pajitas", indica.

Diseñar la idea fue, quizás, la parte más sencilla de todo el proceso, ya que el tiempo corría en contra. "Ha sido un camino bastante intenso porque el tema más importante es que había que correr porque la necesidad es ahora. Hemos corrido todo lo que hemos podido pero respetando todos los pasos que hacían falta para tener un producto de calidad y funcional."

Así, comenzó una carrera a contrarreloj. "Cuando surgió la idea visité a la empresa de diseño Dhemen Design de Orio", una firma con 25 años de experiencia y casi 400 productos diseñados y lanzados al mercado. Junto a ellos comenzó la fase del diseño del prototipo, consultar si existía alguna patente, tramitarla y desarrollar el proyecto.

Ahora queda la recta final. Carazo confía en que en un plazo de cinco o seis semanas pueda comercializarse a un precio de 9,90 euros. "El dispositivo es de múltiples usos, no es de usar y tirar. Hasta que no lo rompas no hay problema, porque no hay desgaste, no tiene nada. Es lavable, no tiene por qué ser sustituida", apunta.

En un comienzo, la idea fue pensada para deportistas y Carazo reconoce que sus compañeros de la trainera de Orio serán "los primeros en utilizarla", pero ahora estudian ampliar el público objetivo más allá de los deportistas. "Nos dimos cuenta de que era una necesidad que no estaba satisfecha en otros muchos ámbitos. Estamos tocando diferentes nichos de mercado, desde el sanitario hasta el deportivo, las aerolíneas... Hay muchos sectores que pueden beneficiarse de esta idea", apunta Carazo.

Jon Carazo, ideólogo de esta adaptación, confía en que en cinco o seis semanas se esté comercializando a un precio de 9,90 euros

La boquilla, que se puede lavar y es sostenible, está ideada para deportistas, aunque se estudia su uso en diferentes colectivos