Así serán las visitas a los centros de mayores de Gipuzkoa: un familiar, con límite de tiempo y sin contacto

Las residencias de ancianos se preparan para abrir sus puertas el lunes tras tres meses cerradas Las visitas a los usuarios serán limitadas y estarán supervisadas para garantizar la seguridad

05.06.2020 | 01:50
Un usuario de la residencia de Errenteria realiza una llamada durante el confinamiento, ayudado por una auxiliar. Foto: N.G.

donostia – Son miles los usuarios de residencias de ancianos que esperan con ansia la visita de sus familiares. Desde mediados de marzo, estos centros han permanecido cerrados, bunkerizados para reforzar la seguridad y minimizar el riesgo de que el COVID entrara en ellos. Esto ha provocado que nuestros mayores hayan soportado tres largos meses de soledad, reduciendo el contacto con sus seres queridos a llamadas y videollamadas facilitadas por los propios centros. Sin embargo, ahora que la pandemia comienza a remitir y los datos arrojan cifras esperanzadoras –en Gipuzkoa únicamente una residencia permanece con casos activos de coronavirus–, ha llegado el momento de reabrir las puertas y retomar poco a poco la normalidad.

Un primer paso para ello se ha producido esta misma semana, cuando muchos de los centros han autorizado visitas con una distancia social más que evidente: familiares y usuarios han podido saludarse en la distancia, acercándose los primeros al exterior de los centros y asomándose los segundos a las ventanas o terrazas.

Una primera toma de contacto que sirve de aperitivo para lo que se vivirá a partir del lunes, cuando las visitas volverán a estar autorizadas. El Departamento de Políticas Sociales que dirige Maite Peña ha elaborado unas pautas generales que han sido adoptadas en conformidad con el Plan de Desescalada de Servicios Sociales con el objetivo, entre otros, de recuperar paulatinamente estas visitas.

Según se recoge en el Boletín Oficial de Gipuzkoa (BOG) publicado ayer, el contacto entre familiares y usuarios se contempla como "un derecho y una necesidad de las personas residentes", convirtiéndose asimismo en una "medida de prevención del sufrimiento y el deterioro psicológico de las personas mayores".

Sin embargo, y por prevención, estás visitas serán todavía muy limitadas.

A la espera de que cada centro presente su propio protocolo –que deberá ser aprobado por la Diputación antes de abrirse el centro–, el BOG apunta que las visitas se llevarán a cabo mediante cita previa, limitándose a un único familiar por residente cada cinco días y no podrá existir contacto físico entre el familiar y el residente.

Este documento explica que, antes de iniciar el encuentro, un responsable del centro supervisará la aplicación de las normas de higiene y el uso de las protecciones establecidas. Además, se tomará la temperatura y se impedirá la entrada al centro a todo el que supere los 37 grados.

Los horarios de visita se programarán de forma que no exista cruce físico entre unos familiares y otros, que deberán respetar el recorrido señalizado en el centro para no cruzarse con ningún residente, hasta llegar al lugar en el que se celebre el encuentro. El BOG establece que, en la medida de lo posible, las visitas se lleven a cabo fuera de la zona de habitabilidad, evitando que se produzcan en las habitaciones de los usuarios, por lo que se establecerán salas específicas habilitadas para la ocasión, cuyo mobiliario será desinfectado entre visita y visita.

prohibido el contacto Las residencias han hecho llegar a las familias una circular con todas las normas que habrá que cumplir durante los encuentros y son conscientes de que la parte más difícil de cumplir será la prohibición del contacto físico con los usuarios.

Para evitar estas "inercias", las visitas serán supervisadas por personal del centro y se establecerán barreras arquitectónicas de separación, tales como mesas o mamparas, de forma que impidan el contacto.

Además, tanto los familiares como los usuarios vestirán mascarillas para minimizar los riesgos de contagio.

Las pautas generales establecen también que en el caso de que los visitantes quieran hacer entrega de un objeto a sus familiares, deberán informar al centro para que, previa entrega, sea debidamente desinfectado.

La Diputación de Gipuzkoa contempla que, a medida que se vayan superando etapas, estas medidas se irán flexibilizando, de forma que, una vez superada la fase 3, se permitirá la visita de hasta dos familiares al mismo tiempo por usuario. Eso sí, las residencias advierten de que la recuperación del contacto físico todavía no está contemplada, por lo que piden paciencia tanto a usuarios como a familiares, a los que recuerdan que lo importante ahora es ir recuperando hábitos pero con seguridad, para que no se produzcan pasos hacia atrás.

las visitas

Un familiar

Mientras dure la fase 3 de la desescalada, que se inicia este lunes, día 8, será una única persona la que podrá visitar a cada usuario de las residencias de ancianos. Según establece el protocolo diseñado por la Diputación de Gipuzkoa, se posibilitará al menos una visita por residente cada cinco días. Podrán autorizarse mayores frecuencias y diversidad de las visitas en función de las circunstancias personales de la persona residente.

Tiempo limitado

Son muchos los familiares que están deseando encontrarse con sus ancianos, por lo que a fin de garantizar que todos ellos puedan verse, se fijará un tiempo limitado de visita. Hay que tener en cuenta que se funcionará con cita previa –a solicitar a través de la propia residencia– y que habrá que evitar el contacto entre unos familiares y otros. Además, las residencias deberán desinfectar el espacio en el que se celebrarán los encuentros entre una visita y otra.

Sin contacto

A fin de garantizar la seguridad de los residentes, el contacto físico estará prohibido entre familiares y residentes. Se deberá guardar una distancia interpersonal de seguridad de al menos dos metros, tanto entre el familiar y la persona usuaria, como entre los diferentes familiares y usuarios.

Seguridad reforzada

Los familiares que vayan a ver a sus ancianos deberán aplicar todas las medidas de protección que garanticen su propia seguridad y la del usuario, tales como la toma de temperatura, el lavado de manos antes y después de la visita, la desinfección del calzado, el mantenimiento de la distancia de seguridad y el uso de mascarillas quirúrgicas. La temperatura les será tomada antes de entrar al centro y en todos aquellos casos que se supere una temperatura corporal de más de 37 grados, la visita quedará suspendida.

Superada la fase 3, se permitirá la visita de dos familiares al mismo tiempo, aunque el contacto físico seguirá sin contemplarse