alerta mundial por el coronavirus

Familiares y usuarios de residencias de mayores ya cuentan los días para reencontrarse el 8 de junio

A partir de esa fecha se autorizan visitas programadas de un solo allegado y bajo estrictas medidas de seguridad

21.05.2020 | 01:26
Dos personas mayores protegidas con mascarillas, ayer, dando un paseo por el centro de Donostia.

donostia – El ansiado reencuentro entre usuarios de centros residenciales de Gipuzkoa y sus familiares ya tiene fecha. Ocurrirá en poco más de dos semanas, siempre y cuando todo continúe por la misma senda favorable. Será entonces, el 8 de junio, cuando quizá se derrame más de una lágrima, en el transcurso de una visita presencial tan deseada tras una experiencia vital inenarrable. Vuelven los encuentros cara a cara, pero lo harán de manera escalonada. Será un solo familiar el que pueda trabar contacto inicialmente con ese ser querido al que hasta ahora solo podía ver telemáticamente. En una fase posterior, a partir del 21 de junio, se autorizarán visitas de dos allegados. Todo, en cualquier caso, queda supeditado a las directrices sanitarias y el imprevisible curso de los acontecimientos que, en buena medida, dependerá de la responsabilidad de cada ciudadano.

Son algunas de las medidas contempladas dentro del plan de adaptación a la nueva realidad presentado ayer por la Diputación, que no se cansa de insistir en que toda prudencia es poca. La recuperación será paulatina, sin descartar una eventual marcha atrás si fuera preciso. La hoja de ruta contempla un horizonte temporal prolongado e incluye al conjunto de los servicios sociales, aunque dentro de esta vuelta escalonada los centros residenciales de Gipuzkoa cobran especial protagonismo.

La pandemia ha puesto de manifiesto durante estas semanas atrás la extremada vulnerabilidad de las personas usuarias que, tras la durísima experiencia vivida, van reclamando poco a poco espacios de libertad y un contacto directo con su entorno.

Atendiendo a esta necesidad, incluso antes de que lleguen a implantarse las visitas presenciales, ya se está trabajando para que se produzcan los primeros contactos visuales de residentes con sus familiares. Está previsto que así sea en los centros cuyo diseño lo permita. Desde terrazas y jardines, los usuarios podrán ver siquiera en la distancia a sus seres queridos.

Los contactos hasta ahora han sido telemáticos, causando zozobra, desazón y una enorme preocupación por una situación sobrevenida que ha cambiado la vida de usuarios, familiares y trabajadores de una red asistencial que va recuperando el pulso. "Prevención, anticipación y una respuesta rápida ante la mínima sospecha mediante pruebas PCR". Son tres de los ejes sobre los que pivota el plan hacia la nueva normalidad. Se va a realizar un pormenorizado seguimiento de casos para evitar a toda costa cualquier contagio en las residencias, y todo ello se articulará en coordinación con las Unidades de Vigilancia Epidemiológica desplegadas por Osakidetza. Además, un total de 300 plazas quedarán libres para facilitar el aislamiento y atención de posibles casos positivos en un futuro.

el legado de la dura experiencia El futuro es incierto. Nadie en ningún punto del planeta está en condiciones de asegurar ahora mismo a ciencia cierta cómo será el escenario tras el verano. Por lo pronto se conoce el pasado más reciente, que ha sido desolador. Las instituciones han adaptado todos sus recursos a la nueva situación, tras recoger el legado de la dura experiencia vivida.

Tanto el diputado general del territorio, Markel Olano, como la titular de la cartera de Políticas Sociales, Maite Peña, tuvieron ayer palabras de aliento y reconocimiento para el conjunto de personas que se han dejado la piel, y la vida, en este mal sueño en el que se ha convertido la expansión sin freno de la epidemia. Atrás quedan unos meses "dramáticos" en los que las distancias se han impuesto por motivos de fuerza mayor entre familiares y usuarios de residencias que se han convertido en la población diana de la pandemia, cobrándose la vida de 167 residentes en Gipuzkoa.

La realidad a día de hoy es bien distinta. Por décimo día consecutivo no se registran fallecimientos en ninguno de los 65 centros, pero no hay más que echar la mirada un mes atrás para advertir la letalidad de un virus para el cual todavía no hay vacuna. "Se ha respondido con un compromiso increíble ante una situación dramática, especialmente entre el 12 y el 19 de abril, cuando tuvimos que lamentar quince personas fallecidas y 314 positivos", recordó ayer Olano.

Las medidas de choque implantadas para hacer frente al virus han permitido reconducir la situación y contener la pandemia. De hecho, el 93,4% de los centros del territorio se han mantenido libres de la enfermedad. Actualmente son tan solo cuatro las residencias que cuentan con algún positivo, por lo que es hora de caminar hacia la nueva normalidad, eso sí, de manera "ordenada, coherente y preventiva".

Con ese objetivo, la semana pasada, responsables forales y técnicos del Departamento de Políticas Sociales recabaron las aportaciones y sugerencias de diversos agentes. Entre ellos, equipos responsables de las residencias y centros de día, entidades del tercer sector, familiares, sindicatos, ayuntamientos y grupos políticos de las Juntas Generales. El documento de trabajo, según expresó ayer Olano, queda abierto a nuevas aportaciones y modificaciones que puedan realizarse en las fases sucesivas.

Por el momento solo están permitidas las visitas a usuarios de centros residenciales en situaciones muy excepcionales, como es el caso de pacientes que afrontan la recta final de sus vidas por una enfermedad en fase terminal. El objetivo es que, paulatinamente, se vayan abriendo puertas de manera que los usuarios en su conjunto vayan recuperando "de forma más presencial el calor de sus familias y allegados".

Al tiempo que se sucedan las diferentes fases, también se mantendrán las videollamadas iniciadas a través de la iniciativa Besarkada Birtualak. A su vez, a partir del 8 de junio los centros se abrirán a nuevos ingresos con pacientes que hayan dado negativo en las pruebas PCR y después de haber superado un periodo de aislamiento previo. Según avanzó la Diputación, también comenzarán a regresar a los centros las personas a las que durante estas semanas atrás se ha brindado la posibilidad de marchar a sus hogares durante el pico más alto de la pandemia. Eso sí, las salidas al exterior de personas usuarias, así como las actividades de voluntariado, siguen suspendidas.

Con respecto a los centros de día, se inicia una adaptación de las instalaciones a la nueva situación, de tal manera que a partir del 8 de julio comience la apertura progresiva de estos recursos de día.

"no nos va a temblar el pulso"

ante un posible rebrote

Garantizar la integridad. El mapa presentado ayer permitirá avanzar paulatinamente pero ante el más mínimo contratiempo sanitario, la Diputación tiene claro que adoptará todas las medidas que sean necesarias. "Si hace falta retroceder lo haremos. Transitamos hacia una nueva realidad, pero no nos va a temblar el pulso si hacen falta adoptar de nuevo medidas difíciles y drásticas para garantizar con ellas la integridad de las personas". Así respondió ayer a preguntas de este periódico, la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, consciente de que tras el verano es más que posible que pueda resurgir algún rebrote.

la nueva realidad

Cinco fases. El Plan de Adaptación a la Nueva Realidad para los servicios sociales contempla distintas fases.

Residencias. A partir del 8 de junio se iniciarán las visitas programadas de un familiar por residente con altas medidas de protección. A partir del 21 de junio podrán ser dos familiares.

Centros de día. Del 8 de junio en adelante comenzará la apertura progresiva de los centros adaptados a las nuevas circunstancias, con usuarios que den PCR negativo y priorizando los recursos no ubicados en centros residenciales.

Dependencia. Se han retomado las nuevas valoraciones en domicilios. En la fase 3 (8 de junio) se iniciarán las valoraciones presenciales de las nuevas solicitudes.

Discapacidad y enfermedad mental. Está previsto que a partir de la semana que viene se inicie la nueva normalidad convivencial y grupal sectorizada por módulos y en grupos reducidos permanentes. Se procederá también al retorno de las personas que han salido al domicilio, con PCR negativo y aislamiento previo. Se iniciarán las visitas de un familiar por residente en centros con acceso independiente y con altas medidas de protección.

Inserción social. Se mantendrán las plazas de alojamiento generadas durante el confinamiento para personas sin hogar hasta la fase 3. En adelante, "se llegará a la atención normalizada".

Mujeres víctimas de violencia machista. A partir de la semana que viene se reanudará de manera paulatina la atención presencial, hasta alcanzar la atención normalizada.

Protección a la Infancia. Comienzan estos días las atenciones presenciales dentro de los programas de intervención familiar. En la fase 3 se pondrán en marcha acciones grupales de no más de 10 personas.

Huelga interrumpida. Las trabajadoras de residencias del sindicato ELA en Gipuzkoa retomaron ayer sus movilizaciones, tras haber aplazado por la pandemia de COVID-19 la huelga de 243 días que estaban llevando a cabo. Las trabajadoras se concentraron en la Plaza de Gipuzkoa frente a la Diputación para exigir a esta institución que "se responsabilice de la mejora de las condiciones de este sector esencial". Para ELA la "crisis" del coronavirus "lamentablemente ha dejado claro" que el trabajo que realizan las mujeres en las residencias de ancianos "es un servicio público esencial" y que "un modelo que prima el beneficio económico al cuidado de nuestros mayores, llevado al límite, deja un reguero de muertes". Por este motivo, el sindicato anunció que, si no se tienen en cuenta sus reivindicaciones, "reforzadas y legitimadas más si cabe aún con la pandemia", las trabajadoras "volverán a la huelga".

Un total de 300 plazas quedarán libres para facilitar el aislamiento y atención de posibles casos positivos en un futuro