Iñaki Berraondo

"Claro que sería deseable realizar más test, pero en este momento epidémico hacemos los suficientes"

01.04.2020 | 00:21
"Claro que sería deseable realizar más test, pero en este momento epidémico hacemos los suficientes"

Berraondo vislumbra, con toda la cautela, un cambio de tendencia y cree que, en materia de test diagnósticos, Euskadi está en cifras equiparables a las de Corea

donostia Los datos de ayer, con 263 nuevos casos en la CAV, invitan a lanzar un mensaje positivo, aunque haya que ser prudente.

–Estos datos nos reafirman en la creencia de que estamos ante un cambio de tendencia. Teníamos una tendencia ascendente y, aunque sigue, porque a los casos de un día hay que sumar los del día anterior, parece que está empezando a cambiar.

Se estabilizan también los ingresos en Cuidados Intensivos.

–El cambio de tendencia en el número de casos está claro, pero en la tensión de las UCI tardará un poco más de tiempo en verse. Porque una persona que entra en una UCI con COVID-19 tiene una estancia bastante larga, alrededor de quince días, y eso hace que se vea más tarde el cambio de tendencia. Además, los pacientes críticos hay que mirarlos en conjunto. Esta semana las UCI atraviesan días complicados, sobre todo alguna de ellas, pero trabajamos en red y unas echan una mano a las otras.

La batería de cifras positivas continúa: de los test realizados el lunes, siete de cada diez fueron negativos.

–Lo que es cierto es que estamos haciendo un buen número de test y cuando acabe la epidemia habremos hecho muchísimos. La tendencia es comparar quién hace más, pero eso es algo erróneo. Lo que hay que ver es cuántos test ha hecho cada uno en un momento dado de la epidemia. Estamos comparándonos con otros países que han pasado momentos –quiero decir en la duración de la epidemia– a los que nosotros no hemos llegado. Actualmente hemos realizado más de 7.100 por millón de habitantes. Son cifras equiparables a las de Corea. Y también a las de Italia, que ha hecho ese mismo número, pero con una epidemia que empieza prácticamente dos semanas antes.

Muchos sanitarios los reclaman después de que algunos compañeros hayan dado positivo y, sin embargo, aseguran que no se les hace el test.

–Depende. Con cada profesional sanitario que da positivo se analizan los contactos para saber si hay que aislarlos o no. A los que tenemos en aislamiento, aunque no presenten síntomas, hacia el séptimo día, les hacemos la PCR (la prueba de diagnóstico) porque si es negativa pueden incorporarse al trabajo. Es el protocolo que seguimos con estos profesionales, dictado por el Ministerio, aunque es cierto que va cambiando a medida que la epidemia avanza y conocemos más cosas de ella.

¿No sería más acertado hacer la prueba a los casos leves para la detección precoz? ¿Se están realizando todos los test de diagnóstico de coronavirus necesarios?

–Estamos optando por todos los casos que vemos en los hospitales que son sospechosos de COVID-19 y por las profesiones esenciales por la importancia de tener un diagnóstico lo más exacto posible. ¿Sería bueno hacer más? Claro, siempre que se pueda, sería lo deseable. Pero en este momento epidémico son suficientes. Nuestra intención es hacer más, pero vamos a un buen ritmo y nos permite diagnosticar los casos y actuar de acuerdo al momento de la epidemia.

Se habla mucho de los test rápidos. ¿Son eficaces?

–Hay que ser muy cautos con la capacidad de esos test para ayudarnos en esta epidemia. Pueden tener su utilidad para detectar un positivo, pero si es negativo, hay posibilidad de que tengas coronavirus sin saberlo. Y nos obliga a hacerle una PCR de las de laboratorio. En este momento, la prueba de oro es la PCR que hacemos en Euskadi y ya hemos hecho más de 15.500. Además, somos pioneros en montar una manual. Es decir, en el caso de que no tengamos más kits industriales, nuestros hospitales están preparados para hacerlo de forma manual. Eso es algo muy importante por el esfuerzo que han realizado los laboratorios.

¿Y los famosos test rápidos del Ministerio de Sanidad?

–A día de hoy, todavía no sabemos si los vamos a poder utilizar. Sabemos que han llegado más de un millón al Ministerio y que los están validando. Si son test con la suficiente sensibilidad, los podremos utilizar. Ahora bien, esos test rápidos van a ser una ayuda a las pruebas que habitualmente hacemos. Por ejemplo, si hacemos el test rápido en una residencia y la persona es positiva, ya podemos actuar sobre ella y aislarla. Pero si es negativa, hay que confirmarlo con la PCR de laboratorio, de mucha mayor fiabilidad.

¿Cuántas horas se tarda en saber el diagnóstico?

–Ahora, en este momento, cinco o seis horas de promedio. En algunos hospitales se puede tardar más en la medida que haya que desplazar la muestra y dependerá de cada situación concreta. El test rápido te dice el resultado en quince minutos, pero seis horas es una respuesta muy eficaz.

Ciudadanos vascos que creían tener los síntomas llamaban al Consejo Sanitario para hacerse la prueba y tampoco la conseguían.

–Evidentemente sería bueno hacer más test porque con más pruebas tendríamos más precisión. Pero en este momento con lo que hacemos y aislando a las personas con síntomas compatibles con el coronavirus, estamos consiguiendo contener la epidemia. Que los test rápidos nos pudieran ayudar, sería lo ideal. Pero para el control de la epidemia y los casos más complicados identificados a la entrada de los hospitales, el ritmo de pruebas es bueno.

Más de mil sanitarios están contagiados. ¿Es porque se les han realizado más pruebas o porque han estado más expuestos sin el material de protección necesario?

–Es verdad que les hacemos más pruebas, pero la causa es porque están en primera línea de actuación con enfermos del COVID-19. Eso hace que tengan más riesgo. Sobre los EPI (Equipos de Protección Individual), estamos intentando proveer de equipos a todos los hospitales comprando en un mercado muy complicado. Hacemos todo lo que podemos para repartir más, y cada día que pasa tenemos acceso a mejores y nuevos EPI. Y damos prioridad a los servicios que asisten a estos pacientes, en las urgencias, en las plantas que les atienden y lógicamente en las UCI.

Hay denuncias de desabastecimiento de fármacos de sedación en las UCI. ¿Es así?

–Más que desabastecimiento, se puede hablar de una situación en la que ha aumentado muchísimo la demanda en todas las UCI de Europa. En este sentido, en algún momento y en algún hospital puede faltar algún material, pero nos ayudamos de un hospital a otro y los clínicos siempre tienen alternativas óptimas para atender al paciente.

Todavía no se ha producido ningún desplazamiento de pacientes a otros territorios. ¿Aguantarán las UCI la presión?

–No, de momento no tenemos ningún desplazamiento. Pero si hubiera que hacerlo, optaríamos por el traslado de pacientes a hospitales con mayor capacidad. También existe la fórmula de desplazar profesionales, pero no estamos pensando en un escenario en el que no seamos capaces de dar respuesta en las UCI, y eso que seguramente son el talón de Aquiles de esta epidemia. Pero creo que se ha trabajado mucho con los profesionales de la UCI para solventar este problema sin ningún tipo de colapso.

En Euskadi también se observa que la letalidad es menor que la existente en otros países europeos.

–La letalidad es un tema controvertido. Nosotros somos absolutamente transparentes y la medimos con el número de defunciones en función de los casos positivos. Por ejemplo, si una persona en situación de paliativos se infecta con el virus, se está etiquetando por nuestra parte como un fallecimiento por COVID-19. Sin embargo, hay otros países que no lo contabilizan así en la medida que esa persona estaba en la fase final de su vida.

¿Estará Osakidetza mejor preparada si el virus vuelve el próximo otoño-invierno?

–Sin ninguna duda, porque buena parte de la población habrá pasado la enfermedad y tendrá ya inmunidad contra el coronavirus. Y otra cosa importantísima, para entonces habrá formas de tratar al virus que ahora ya se ensayan en el propio hospital de Cruces o en el de Galdakao, que testa otra terapia. Por lo tanto, tendremos mejores alternativas terapéuticas y, si es posible, una vacuna aunque entiendo que para el próximo otoño no va a estar. Aunque creer que puede haber otra oleada no deja de ser una estimación sin manejar datos reales.

"En este momento la prueba de oro es la PCR que hacemos en Euskadi y hemos realizado ya más de 15.500"

"Hacemos lo que podemos en un mercado muy difícil y cada día tenemos acceso a nuevos y mejores EPI"

"Si el virus vuelve el próximo otoño, estaremos, sin duda, mejor preparados porque ya habrá formas de tratarlo"

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