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Héroes sin capa ni antifaz

24.03.2020 | 01:06
Antonio Frutos, ayer en el interior de una de las ambulancias de la empresa Ambuiberica.

En las dos últimas semanas, el 10% de la plantilla de Ambuiberica en Gipuzkoa ha cogido la baja por estar en contacto con el COVID-19. Denuncian falta de material para trabajar con seguridad.

"En este momento, las ambulancias somos vehículos transmisores de la enfermedad". Quien habla es Antonio Frutos, técnico en emergencias sanitarias de Ambuiberica, una de las dos empresas de ambulancias que Osakidetza tiene subcontratadas para prestar servicio en Gipuzkoa. Denuncia que carecen del material suficiente para protegerse de posibles contagios del COVID-19 y, por consiguiente, proteger a unos pacientes de otros de posibles infecciones. La situación a la que han llegado es de tal gravedad que, en apenas 15 días, el 10% de la plantilla ha tenido que coger la baja, bien por haberse contagiado y tener que guardar aislamiento, bien por haber tenido contacto con el virus y tener que ponerse en cuarentena. Lamentan la "total falta de previsión" de la empresa, así como el nulo control que lleva a cabo el Departamento de Salud, responsable del contrato. Han denunciado su situación tanto ante Osalan como ante Inspección de Trabajo pero, mientras, la pandemia avanza y cada salida que realizan ponen en riesgo tanto su salud como la de los trasladados.

Lamentablemente, las carencias con las que trabajan no son nuevas; llevan tiempo denunciando esta situación. "Estás viendo venir la ola, ves lo que está pasando en Italia, sabes que es cuestión de tiempo que esto llegue. Tocas la campana de alerta a la empresa y al Gobierno Vasco, pero no la han querido oír. Y cuando la ola te empieza a mojar, te dicen que es como una gripe estacional con la que hay gente que fallece. Pero, de repente, se declara la emergencia sanitaria, y aquí estamos, sin casi mascarillas, ni guantes, ni equipos de protección", censura Frutos.

La situación para estos sanitarios que se enfrentan en primera línea al virus es dramática. "A día de hoy tenemos Equipos de Protección Individuales (EPI) contados. Un EPI es personal, porque no es lo mismo uno para mí, que mido 1,70, o alguien de 1,90, con más o menos corpulencia. Cuando entramos en la empresa nos dieron un EPI a cada uno que se han ido gastando por el uso y que no se han repuesto. Antes de que estallara todo eso hicimos una valoración de cómo estábamos y nos dimos cuenta de que en todas las nuevas contrataciones no se les había proporcionado el EPI correspondiente. Ahora mismo estamos compartiendo EPIs, intentando que al menos en cada una de las bases haya dos. Pero es que ahora deberíamos llevarlo continuamente, porque prácticamente todos los casos son posibles o confirmados por coronavirus", denuncia Frutos.

La escasez de material es tal que cuentan que, hace unas semanas, la empresa les compró "mascarillas de broma, de carnaval, de papel, de esas que sacas la lengua y se les hace un agujero", lo que les llevó a interponer la consiguiente denuncia ante la Inspección de Trabajo.

Pero los ejemplos no cesan. "Nos tenemos que llevar la ropa a lavar a casa y ahora el 80% de los pacientes son infecciosos. Los compañeros de la base de Errenteria-Larzabal están sin bomba de desinfección aérea ni lejía. Se han tenido que traer de casa papel de manos y la lejía para desinfectar", cuenta Frutos, que añade: "Nos la estamos jugando cada vez que salimos".

Gipuzkoa, al igual del resto de territorios del entorno, cada vez tiene más casos de coronavirus, por lo que cada salida se convierte en un riesgo de contagio.

"Vas a atender a una persona que, según te dicen, se ha caído en su casa, pero es que a estas alturas cualquiera es un posible caso de coronavirus. Nos estamos encontrando con muchas personas que después de varios días con fiebre, con diarrea, acaban en un síncope por debilidad. Tú has recibido un aviso por síncope, pero cuando llegas te encuentras con un claro caso de coronavirus", explica.

La falta de herramientas adecuadas afecta a las propias ambulancias. "Tenemos vehículos en los que el escalón para subirte a la ambulancia se ha roto y nadie lo ha reparado. Para ayudar a subir al habitáculo, el paciente te envuelve con su brazo, ese famoso brazo que nos dicen que tenemos que toser en el pliegue del codo, es lo que te rodea el cuerpo", ejemplifica.

La plantilla está preocupada ante esta situación. La baja de 18 compañeros –de un total de 170– es solo una señal de alarma de que las cosas no se están haciendo bien, pero Frutos insiste en que, además del peligro individual, las ambulancias, por sus carencias, están poniendo en riesgo a la población a la que prestan servicio. "En este momento, somos más un problema que una solución. No solo nos estamos contagiando, es que los síntomas pueden aparecer o no y, mientras tanto, hasta que la enfermedad aparece, seguimos trabajando, estamos contagiando y transmitiendo la enfermedad de un paciente a otro", advierte.

Todo ello les ha llevado a sufrir momentos de mucha tensión y estrés laboral, pero como en otras muchas situaciones de crisis, también se han encontrado con la solidaridad de muchos guipuzcoanos. Frutos no quiere olvidarse de nadie a la hora de extender su agradecimiento: "A Félix, el tatuador de Egia, que nos ha donado todos sus guantes; a Iñaki y Fran, que por sus circunstancias tenían mascarillas en casa y nos las han hecho llegar; a Asier, un herrero que tenía pantallas de protección facial y nos las ha traído; a Igor, el carrocero de Errenteria, que está desinfectando con bombas de ozono las ambulancias gratuitamente; y a Maritxu, vecina de Tolosa, que vive enfrente de la base y que nos deja por las mañanas café recién hecho para que los compañeros tengan café durante las guardias de doce horas". "A falta de medios por parte de la empresa, la gente se está volcando muchísimo con nosotros", agradece.

"En este momento, las ambulancias somos vehículos transmisores de la enfermedad"

antonio Frutos

Trabajador de Ambuiberica