En Navidades, que cocinen otros

Vivimos muy rápido y los momentos que nos quedan libres los queremos disfrutar como nos apetece. De ahí que cada vez sean más las personas que deciden delegar la tarea de cocinar en Navidad a los profesionales.

22.12.2019 | 06:23
Maite Garmedia, inmersa en la intensa actividad de estas jornadas.

Por falta de tiempo, de ganas, por desconocimiento de los secretos de la cocina... Las razones pueden ser diferentes, pero no son pocas las personas que deciden alejarse de los fogones en Navidad y se decantan por la comida preparada. Es más, esta es una opción que suma nuevos adeptos año tras año.

El abanico de posibilidades que se les ofrece a estas personas es cada vez más amplio. Y es que hay establecimientos que se dedican a preparar apetitosos menús para estas fechas, aunque también se pueden encontrar buenos platos ya dispuestos para su consumo en los supermercados. Incluso algunos restaurantes se han sumado a esta oferta y proponen suculentas opciones para estos días tan señalados.

Uno de los establecimientos con oferta especial navideña es La Perola de Donostia. La responsable del establecimiento, Angélica Idiáquez, ha constatado que son cada vez más las personas que no cocinan en las fiestas navideñas.

"Es algo que va a más por distintos motivos. Antes estaba la ama, que era la que se lo curraba: iba a la compra y cocinaba. Ahora no tenemos tiempo ni ganas para hacerlo o no sabemos cocinar", asegura. Pero, reconoce, "nos sigue gustando comer bien: fresco, rico y con producto de temporada", con poco aditivo.

La Perola dispone de una carta abierta sobre la que los clientes eligen su menú navideño. "Hay quien pide todo el menú, pero otros el picoteo o los segundos. Cada cual. lo que necesite, también los postres", explica Idiaquez.

A los guipuzcoanos, al parecer, no nos gusta experimentar con nuevos platos en estas fechas. La sopa de pescado, la crema de marisco o el pastel de pescado son algunos de los entrantes más demandados.

En esta apreciación coincide Maite Garmendia, de precocinados Mai-tte de Lazkao, cuyas cocinas estos días echan humo. Y es que más de 1.000 comensales se han puesto en contacto con ella para disfrutar de unas navidades suculentas pero relajadas. "Hay quien nos pide un plato o dos, pero mucha gente nos solicita todo el menú", explica Garmendia, en cuyo establecimiento, al igual que en La Perola, se pone a disposición de la clientela un menú con distintos entrantes, carnes y pescados para que elijan. En ambos casos, cada cliente elabora el menú más a su gusto con el número de platos que considere oportuno.

Hay tradiciones que perduran. Así lo constata al menos Idiáquez, que en La Perola de la calle San Marcial de Donostia también recibe numerosos encargos de cardo. "De segundo, el pescado tiene mucha demanda. Rape a la americana, los chipirones, la merluza en salsa verde... Lo que más se piden son cosas que solo haya que calentar", explica Idiáquez.

Maite Garmendia ya ha hecho repaso de los encargos recibidos y constata que "la sopa de pescado y la crema de marisco" son los platos más demandados, junto a los chipirones, las carrilleras y, sobre todo, el pescado fresco.

La excepción la encontraríamos en las croquetas, que inevitablemente hay que freír pero que siempre tienen un hueco entre los aperitivos navideños, sobre todo si en la casa hay niños.

Tanto a La Perola como a Precocinados Maitte acuden personas de todas las edades para disfrutar de las fiestas en familia o con los amigos. Los explica la responsable del segundo establecimiento: "vienen desde jubilados a grupos de amigos, de distintas edades y condiciones".

Nochebuena y Navidad acostumbran a ser días más familiares, mientras que en Nocheveja las reuniones de amigos proliferan. Pero en ambos casos, cada vez son más las personas que apuestan por no manchar los fogones propios.

En ello coinciden Idiáquez y Garmendia: la demanda crece de año en año, es algo "que va en alza". Maite Garmendia lo rubrica: "Queremos aprovechar el poco tiempo libre que tenemos y no pasar horas y horas en la cocina. Es algo que vemos que va en aumento claramente. Se pone en una balanza el coste del trabajo de cocinar y lo que cuesta pedir el encargo y a mucha le gente le compensa".

Por ello hay que poner orden y cerrar con cierto tiempo el plazo de recogida de encargos. En el caso de Precocinados Maitte, dicho plazo finalizó a mediados de diciembre. En La Perola hay algo más de margen, una semana, aunque este año, por las fechas en las que coinciden las fiestas, la cosa se han complicado. "La gente no se da cuenta de que al ser martes y miércoles hay un fin de semana por medio y se despista". Porque el problema es que hay que que realizar los pedidos a los proveedores y no se puede correr el riesgo de quedarse con mucho material. Además, hay que dar tiempo a los proveedores para responder a la demanda. Pese a todo, siempre hay algún pedido de última hora que, si resulta posible, se atiende.

SI hay algo que no ha cambiado es el gusto por la comida casera y natural, que es la que ofrecen en La Perola y Precocinados Maitte. Sucede en Navidad pero, coinciden en esta apreciación, a lo largo del año también, porque la curva de quienes acuden a este tipo de establecimiento en busca del menú diario es ascendente.

Algo diferente, por más elaborada, es la oferta del restaurante Hidalgo de Donostia. También en este caso la demanda no ha parado de crecer. Juan Mari Ahumada, en Donostia, y su hijo Sergio en el Txitxardin de Lasarte, reciben cada año mas encargos.

En este caso en el menú se incluyen alternativas como la ensalada de bogavante con huevas de trucha y vinagreta vegetal, la crema de hongos vegana, la paloma guisada o el bacalao ajoarriero con langostinos. La lista es larga, y se pueden encintar incluso croquetas sin lactosa ni gluten.

"En las casas se encienden ya más los móviles que las cocinas", bromea Juan Mari Ahumada. "Vivimos muy deprisa y ya no están las amatxos de antes que lo hacían todo. Ahora en las parejas trabajan fuera los dos y no hay horas para dedicarle a esto", añade.

El vertiginoso ritmo de vida actual hace que cada vez sea más necesario encontrar huecos para el descanso y el ocio. O así lo observa al menos este veterano de la cocina: "Queremos sentarnos a la mesa con todo preparado. En estas fechas todo el mundo quiere comer bien y ya somos muchos los cocineros que preparamos platos para llevar".

de familias a parejas En el caso del Hidalgo se ha intentado "dar algo más de aire a esta oferta y formalizarla" . La respuesta está siendo buena. También al Hidalgo llega distinto tipo de público, "desde familias a parejas que se han quedado solas. Pero sobre todo nos piden las familias, porque ya nadie se quiere levantar a cocinar".

En este caso el margen de maniobra para los rezagados es mayor, ya que se aceptan encargos hasta 48 horas antes de la cita.

A estas alternativas se le puede sumar la que ofertan los supermercados, donde en estas fechas proliferan los platos preparados con tintes navideños que solo necesitan ser calentados para consumirlos.

Porque en las puertas de 2020 parece que cada vez son más las personas que prefieren reservar su tiempo libre para actividades que les supongan un disfrute mayor que ver cómo la familia o los amigos se comen en dos minutos lo que ha costado cocinar muchas horas.

Aunque también hay mucha otra gente para la que cocinar y ver disfrutar de lo cocinado les supone un gran placer.

Lo positivo es que en la actualidad no hay que elegir, porque existen las dos opciones, con propuestas para todos los bolsillos.