“Está claro que los asesinos no tenían nada que temer”

El hijo del difunto Paulo denuncia que las diligencias previas evidencian que no se investigó

01.01.2022 | 23:36

segura – Si el dolor por el asesinato de un padre de familia y el estigma social creado alrededor de su muerte fuese poco, el despropósito de las investigaciones, hurgan más aún en la herida. Elixabete Garmendia, la coordinadora de Garaialde txostena, asegura sin reparos que "el caso de Paulo muestra todas las facetas del concepto de impunidad", la que sentían los asesinos que se jactaron del asesinato, al dejar colocados meticulosamente junto a los pies de la víctima los dos cartuchos con los que lo ejecutaron.

Los documentos de las diligencias, facilitados a la familia por el Ministerio del Interior tras solicitarlos formalmente en el año 2000, indican muy a las claras que no se hizo nada por investigar el crimen y que, probablemente, los asesinos contaban con ello. Garmendia enmarca todo ello dentro de la "guerra sucia" que los cuerpos parapoliciales llevaban contra ETA en los años 80.

Iñaki Garaialde se enerva al repasar los documentos. "Está claro que los asesinos no tenían que tener miedo de nada", relata el hijo de Paulo. "Al mes", el juez declaró el sobreseimiento provisional y de ahí a un año vino el archivo definitivo y el reconocimiento por parte del Ministerio del Interior de que, "presumiblemente", a Paulo lo había matado la Triple A". Así se lo hizo constar el Gobierno español a la familia cuando Joxepa, viuda con siete hijos a su cargo y sin apenas recursos, solicitó una ayuda económica. "La ama no tenía ni para comer", lamenta Iñaki.

"Ha sido un caso sin investigar. Saca cuentas. Estas son todas las diligencias previas: hojas vacías, con firmas y sellos, el informe del forense, una sola hoja por las dos caras del atestado, y poco más", afirma Iñaki sujetando unos pocos folios.

El atestado dice que Paulo desapareció sobre las 11.20 horas, por la mañana, pero "la llamada en la parada del taxi la recibió a las 23.50 horas, al final de su cumpleaños. Estaba allí su hermano Pedro y la cuñada Joaquina"; cogió el teléfono de la parada, dijo que tenía un servicio y fue la última vez que le vieron. "La información que se daba en los periódicos, con toda la confusión que había, era mejor que la de las diligencias previas", asegura.

Había "al menos dos hilos fuertes de los que tirar", pero no se investigó ninguno. No se investigaron las huellas de los cartuchos, aunque tuvieron que ser sacados a mano del cañón por los autores del crimen. Supuestamente se enviaron a balística de la Guardia Civil a analizar, pero nada se supo de ellos, ni el juez los solicitó, archivando el caso enseguida, explica Garaialde.

Tampoco se tiró del hilo del coche, un Seat 131 Supermirafiori blanco que apareció por arte de magia cuatro días después en la carretera que conduce al barrio de Urkizu, en Tolosa. "No sabemos ni a qué hora, ni quién lo encontró. Se enteró mi hermana en una tienda. Según recuerda Iñaki, luego, ya en el cuartel de la Guardia Civil "nos pidieron que lo retiremos. Lo cogemos con mi tío y yo y lo dejamos delante de casa; comemos, vamos después de comer, solo lo anduvimos mi tío y yo" y luego, recuerda Iñaki, agentes de paisano que supuestamente serían de la Guardia Civil "le hicieron al coche una revisión de la leche" en busca de huellas. Para nada.

Iñaki se revuelve al leer el informe: (el coche) hallado a la altura del kilómetro 3 de Urkizu, no pudiendo realizar el informe de posibles huellas o vestigios por haber sido usado por un hermano de la víctima para realizar un viaje que tenía contratado antes de llevarse a efecto el propósito de la fuerza. "Es decir, escriben que mi tío fue a hacer un viaje con el coche, que también andaba de taxista, y entonces anulan la investigación. Cómo no van a dejar con esa chulería los cartuchos. Estaba el círculo cerrado. Tenía todos los ingredientes", asevera Iñaki.

"Es un despropósito. Después de dar la orden de archivo, el juez de paz, a petición del juez del caso, le llama a mi madre para tomarle declaración. No hay por dónde cogerlo", concluye.

"Había al menos dos hilos potentes de los que tirar, pero no se investigó. El círculo estaba cerrado"

iñaki garaialde

Hijo de Paulo

"El caso de Garaialde muestra todas las facetas del concepto de impunidad"

elixabete garmendia

Coordinadora de Garaialde txostena

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