Patxi Zabaletafundador de aralar, partido en el que terminó militando madariaga

Patxi Zabaleta: "El de Madariaga fue un mensaje duro en la época, pero con fuerza y legitimidad. Y surtió efecto"

07.04.2021 | 00:20
Patxi Zabaleta: "El de Madariaga fue un mensaje duro en la época, pero con fuerza y legitimidad. Y surtió efecto"

El fundador de Aralar repasa la trayectoria de Madariaga, "muy complicada", y delimita su relevancia en el partido como "muy testimonial"

donostia – Patxi Zabaleta fue requerido ayer para recordar la figura de Julen Madariaga, fallecido ayer a los 88 años. Sobre todo, desde que a finales de los 90 el político navarro fundó el movimiento Aralar, primero como corriente de opinión dentro de Batasuna y después como partido político propio, con una idea en la que fueron pioneros: la de que la paz debía llegar de forma unilateral y sin contraprestación alguna.

Zabaleta explica que Madariaga, figura "muy, muy complicada", no estuvo desde el primer momento en Aralar, pero sí desde muy pronto y hasta su disolución. "Llevaba tiempo enfermo. La última vez que le vi fue en la disolución del partido", que se produjo en diciembre de 2017, precisa a este periódico en conversación telefónica.

Zabaleta conocía bien a Madariaga, que fue uno de esos personajes que, como Txillardegi, estuvo tanto en la fundación de ETA como en los movimientos que se alejaron de sus postulados y sus posicionamientos con el paso del tiempo. "Él tuvo un papel importante en la cuarta asamblea, de la que surge el movimiento Komunistak, y en la quinta asamblea también es clave para entender lo que luego fue la separación entre ETA militar y ETA político militar". "Desde un punto de vista político, Madariaga tenía la convicción de que la lucha armada tenía que cesar por motivaciones políticas. Y que la sociedad vasca tenía que exigir ese cese, porque fueron motivaciones políticas las que llevaron a fundar ETA en su día", reflexiona. "Era un mensaje duro en la época, porque la política nunca es fácil y en aquellos años menos, pero era un mensaje que tenía fuerza y legitimidad, y surtió efecto".

Figura "muy, muy complicada", para Patxi Zabaleta "Madariaga es el símbolo de que la primacía de la lucha política tenía que imponerse, que la izquierda abertzale estaba obligada a dar los pasos hacia un cese unilateral". "Durante los años 80 se hablaba mucho de negociación: de la mesa de Garaikoetxea, de Argel€ pero esa idea de paz unilateral y cese sin contraprestación alguna es una teorización en la que Aralar fue pionero a partir de 1998", precisa.

"Y el peso de Madariaga en Aralar fue testimonial, nada más".