La concursante de 'First Dates' que bebe su orina

María, de 53 años, lleva dos años sin comer nada sólido y considera que el sexo, la regla y dormir son enfermedades

30.11.2021 | 22:15
María, extendiendo la comida de Rafael por su brazo.

Está claro que el casting de First Dates busca a candidatos que no sólo traten de encontrar el amor, sino de que den juego por sí mismos. Y que a su vez algunos personajes ven en el programa una oportunidad para dar que hablar. Y así todos contentos. Es lo que pasó este lunes en el programa de Cuatro, que Carlos Sobera se topó con una aspirante al amor, María, de 53 años, que parecía querer hablar más de sus rarezas que de lo que buscaba en un hombre.

Así, nada más ser recibida por el presentador vizcaíno, la valenciana, que vive en Berlín, le confesó que ayuna muchísimo. "Fui vegana, luego crudivegana y ahora liquidariana. Llevo dos años enteros sin comer nada sólido. Para venir aquí no he comido nada, sólo he bebido. Bebo agua de coco, mi propia orina€ orinoterapia", afirmaba ante la perplejidad de Sobera.



"Yo me alimento de los aceites esenciales del bosque, de la naturaleza, del oxígeno puro, de la planta de los pies en contacto con los nutrientes de la tierra, porque los poros más importantes están en los pies, y todos los humanos podemos hacerlo", continuaba relatando la levantina. "Jesucristo se curó en tres días un cuerpo magullado después de ayunar 40 días en el desierto".

"Creo que mi familia me ve muy rarita. Tú imagínate soltarle esto a alguien que no está en el mismo rollo. Incluso creo que han creado un grupo de Facebook que se llama Brexit para que yo no les dé tanta información de este tipo, y me parece bien", añadía la aspirante.

María aseguraba que el no comer sólido no le resta fuerza física, sino al contrario. "Por no comer no es que no tenga energía, tengo exceso de energía y me cuesta encontrar amigos que me sigan el ritmo. Últimamente he optado por salir con Erasmus, estudiantes o nómadas digitales, gente joven que va a las discotecas por la noche, y yo puedo bailar toda la noche sin problema".

Sobera decidió ya pasar al grano y hacerle la pregunta clave. "Hablemos de hombres, de cómo te gustan a ti los hombres, de qué estás buscando", le dijo. Pero ella siguió con su discurso. "Hay tres cosas que consideramos normales y son enfermedades. Una es el sexo, porque se nos acumula la caca en el vientre, el estreñimiento, esto se congestiona. Los parásitos son capaces de dominar tu voluntad, de hacerte tirarte a un río, y cuando estás muerto se salen los parásitos".



"¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo?", interrumpió el presentador. Y María lo aclaró. "Al ayunar dos años a líquidos se me fue el deseo sexual y la regla. La regla es la segunda enfermedad. El tercer error o enfermedad es el dormir. Yo duermo muy poquito".

La perplejidad de Rafael

Después de todas estas revelaciones comenzó su cita con Rafael, de 61 años, valenciano como ella, que pronto se dio cuenta de que le habían puesto delante a un personaje que pidió como menú agua de coco y agua mineral. "Es más extraña que interesante", dijo de ella, y ella a su vez aseguraba que sentía una conexión hacia él. "Se le nota la valencianía".

El momento álgido llegó cuando María cogió con la mano parte de la comida de Rafael y se la extendió por el brazo. "Si yo me lo como, esta historia va a tener que circular por metros y metros de intestino hasta que salga por el ano. Como se queda estancado dentro de tu cuerpo provoca las cacas olorosas, los pedos, el sobaco oloroso€ Los parásitos crecen ahí. Si tienes una enfermedad lo que tienes que hacer es cagar. Yo siempre me aseguro de que todo lo que coma o beba me va a limpiar y no me va a ensuciar".



Tras ver y escuchar esa reflexión, Rafael se desahogaba con el programa. "A esa chica le falta algo. No sé si cariño, si la vida le ha tratado mal€ pero está enfadada con la comida".

Aún faltaba el remate final, que precipitó la decisión. María le contó que es "neutral en el sexo, no lo necesito. Busco una pareja que no le importe no tener cochinadas sexuales. A lo mejor alguna vez me lo hago yo sola para relajarme, porque los parásitos siguen ahí", anunciaba ella, mientras él aseguraba que "yo no concibo el amor sin el sexo".

Y el sexo (o su ausencia) propició que separaran sus caminos al terminar la comida.
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