Carlos Therón: "En 'Reyes de la noche' se habla de la guerra de egos"

'Reyes de la noche' es un regreso a las noches de radio salvajes de los años 80. Aquellos tiempos en los que García y De laMmorena se batían el cobre para llevarse a la audiencia. La serie de movistar+ propone una inmersión en el pasado reciente.

26.05.2021 | 09:52
El director Carlos Therón combina comedia, drama y acidez en 'Reyes de la noche'.

Carlos Therón es un hombre al que le gusta la comedia, un género difícil al que a veces le echa unas gotas de drama, cinismo y acidez. Este conjunto de ingredientes le permite contar la realidad desde puntos de vista muy distintos. No admite que Reyes de la noche sea una parodia de dos personajes que incendiaron las ondas con sus disputas, sus noticias y sus bravuconadas: José María García y José Ramón de la Morena. Para él, esta serie es el relato de la situación de información deportiva vivida en los años 80 a través de dos personajes: Francisco Javier Maldonado, alias Paco el Cóndor (Javier Gutiérrez) y Jota Montes (Miki Esparbé). Se trata de una serie coral para reproducir los años de oro y más salvajes de la radio española.

Presenta usted una comedia que tiene mucha acidez y bastante drama.
Es una comedia, sí, pero también la excusa para poder hablar de otras cosas más oscuras y serias. Ocurre con todas las comedias, incluso en aquellas que no ves la parte de drama, pero en todas hay una parte que está contando que detrás de las risas hay lágrimas. Quizá no se trate de hablar de cosas serias, sino de cosas más feas.

¿Y cuál es la parte fea en esta historia?
La guerra de egos y este conflicto entre periodistas deportivos que enganchó en los 80 a los oyentes españoles. Fue algo muy parecido a lo que contamos en Los reyes de la noche. A través de esta comedia podemos hablar de ciertos temas que para algunas personas, sobre todo las que siguieron aquella radio deportiva de los 80, les parecerá apasionante.

¿Fueron tan locos aquellos años radiofónicos? El fútbol estaba en la radio y no en las plataformas...
Exacto. Las plataformas no existían y un estudio de radio podía ser el campo de batalla perfecto. En el fondo, aquello que ocurría era una radiografía del país. La madurez llegó con la apertura, los Juegos Olímpicos y otra serie de cosas que sucedieron, pero entonces ya estábamos en los 90. ¿Años locos? Puede ser, pero también fueron divertidos y dieron juego en muchos aspectos.

¿En los 80 los ciudadanos no eran maduros?
Creo que estábamos en la adolescencia de la democracia. Aún no había pasado mucho tiempo de su llegada y era necesario que nos acostumbráramos, al menos los que tenían cierta edad entonces.

Unos años en los que había en juego cuestiones que eran muy importantes para los ciudadanos.
Se estaba jugando con determinados conceptos: libertad de expresión, libertades en todos los sentidos, y ahí entraban las distintas formas de entender las pasiones futbolísticas, que hoy en día ya no son iguales.

¿Nos hemos distanciado de esas formas?
Es interesante verlo en perspectiva. Por un lado estamos lejos, pero por otro no lo estamos tanto. Los ciudadanos siguen creyendo en el fútbol, sigue habiendo pasiones, quizá no de la misma forma, pero el fútbol sigue estando ahí.

¿Podríamos entender la serie como una parodia a José María García y a José Ramón de la Morena?
Está inspirada en esa época, en los conflictos que tuvieron esos dos personajes. Los reyes de la noche es una historia que tiene que ver con ellos, pero no son ellos. Se parece a la realidad como 300 se parece a la batalla de las Termópilas. Esto es una ficción inspirada en ese momento histórico.

¿No se podía haber hecho una serie basada en personajes reales?
A veces, para contar una historia es mejor ir a la ficción pura. Es mejor que intentar contarlo como fue, porque si lo haces no lo cuentas bien. Voy a decir algo: hay muchas cosas de las que pasaron en realidad en aquellas horas de radio deportiva que superan lo que nosotros contamos.

¿Conocía aquella época de la radio, la vivió de alguna forma?
De refilón. Yo era pequeño entonces y lo que me interesaba era escuchar a Carlos Pumares (crítico de cine), que tenía un programa de cine después del de José María García. Pero todo dependía de cuándo terminara García alguno de sus shows o polémicas. No entendía mucho, a mí me interesaba el cine, pero la pasión con la que se hablaba de esos temas me dejaba fascinado.

Fue una década muy especial para la radio.
Fue especial para muchas cosas. Fíjate, aunque a mí el fútbol me interesara poco, creo que la pasión por la radio me viene de esos años en los que la escuchaba esperando que García terminara y entrara Pumares. Soy de esos que tienen la radio constantemente puesta en casa, me acompaña todo el día. Tengo pasión radiofónica, mucho más que la pasión futbolística o deportiva, y eso es algo que sí he trasladado a la serie.

Un periodismo muy agresivo, al menos en los sectores informativos de lo deportivo. No se escatimaban los gritos ni los insultos.
Ja, ja, ja... Mirada esa época en perspectiva, la serie cuenta los precios que hay que pagar para llegar a sentarse en el trono, por eso algunos periodistas se convirtieron en reyes de la noche. Quien quería ocupar ese lado, ese trono, en el oído de los que estaban escuchando la radio por la noche, tenía que pagar un peaje. Son cosas que tienen que ver con la moral, con la ética y con determinadas formas de hacer periodismo en esos años locos de radio, como dices.

¿Peajes muy altos?
Para los que pelean, o peleaban, por ello, quizá no. Para otros, seguro que sí eran peajes altos. Es el debate que se ha planteado siempre y esa discusión de hasta dónde llegan los límites. Ver cómo puedes enganchar a un país por las noches es interesante. Pasaron cosas muy importantes, muy agresivas, y creo que la forma que han ideado los creadores de la serie para contarla a través de la comedia es la mejor manera para hacerlo.

¿Cree que el periodismo deportivo actual sigue siendo tan agresivo como en los años 80?
Quizá sea más correcto, pero como todo lo que vivimos. Habitamos un mundo en el que lo políticamente correcto está a la orden del día. Ahora hay que tener más cuidado con lo que se dice y con cómo se dice, lo que no sé es si realmente es más ético. Puede que sea menos agresivo de primeras, pero en el fondo puede resultar igualmente agresivo.

¿Por qué?
Porque todos los días hay que generar noticias y cualquier noticia se convierte en un fenómeno, aunque no tenga ninguna importancia. Eso hace que este periodismo pueda convertirse en un Sálvame. Pero como en todo, son unos casos y otros no. Hay quien hace un periodismo deportivo impecable, pero el mundo del fútbol está lleno de pasiones.

Presiones y dinero.
Todo pesa demasiado. Al final, tener que dar tantas noticias deportivas te lleva al lado del corazón. Lo que se genera con esto es que los programas deportivos se conviertan en un Sálvame del deporte o un espacio del corazón protagonizado por futbolistas.

También los políticos han saltado a ese ruedo, sobre todo si hay elecciones por medio.
Hemos llegado a un momento muy intenso en este tipo de programas. Se han convertido en espectáculo total, tanto el deporte como la política. En la ficción nos piden que seamos veraces y que protejamos la realidad.

Pero cuando hablamos de la realidad...
Entonces no importa que se mienta. Cualquier elemento de la sociedad se ha convertido en espectáculo. Hay que tener cuidado en todos esos ámbitos que se convierten en un mero espectáculo. Algunos, y no digo el deporte, pero sí la política, son muy importantes para la sociedad.

Cambiemos de tema. Se ha estrenado Los hombres de Paco y usted fue el director de una serie de capítulos.
Estuve en la última temporada y tengo muchas ganas de ver por dónde han tirado en esta ocasión. Veré este regreso con mucha nostalgia. Sé que los actores lo han pasado muy bien porque tengo contacto con alguno de ellos. Espero que lo que veamos sea algo tan divertido como lo fue en su momento. Fue un trabajo que disfruté mucho.

¿Por qué se están retomando tantas historias del pasado? Porque hay varios proyectos en marcha.
Tiene que ver con que las series en sí mismas han ganado mucho protagonismo y parece buena idea revisar una historia que dejamos hace unos años. Es divertido pensar en cómo contaríamos esa historia una década después.

Una década en la que el mundo ha dado giros que no esperábamos.
Los hombres de Paco cambió muchas cosas. Entró entre la comedia y la acción, algo que no estaba visto en la ficción española. Sin ser la más vista, sí que fue muy querida por los espectadores. Supongo que habrá mucha gente a la que les apetecerá ver a Paco y a Povedilla.

¿No sería mejor explorar otras historias que reeditar el pasado?
Estoy seguro de que está actualizada. Hay mucha demanda de ficción, por lo que creo que hay sitio para Los hombres de Paco y para La casa de papel.

Terminada la serie Reyes de la noche...
Lo que tengo pendiente es el estreno de Operación Camarón, la película que rodé el año pasado. Se iba a estrenar justo cuando llegó el estado de alarma, así que lo que espero es que llegue ahora. 

PERSONAL
Edad
: 43 años (15 de abril de 1978).
Lugar de nacimiento: Salamanca.
Actividad: Es director y guionista. Siempre ha destacado en el género de la comedia. 
Trayectoria: Comenzó haciendo cortos, entre ellos En la cuna del aire. Entre sus títulos destacan Comunica, La ley de Murphy, Interruptus e Impávido (este último se convirtió años más tarde en largometraje). La televisión es un medio que le ha dado muchas alegrías, con series como Los hombres de Paco, El barco, Chiringuito de Pepe, Olmos y Robles, Mira lo que has hecho y ahora Reyes de la noche. Le gusta mucho el mundo del cine y se encuentra a la espera de poder estrenar su último trabajo cinematográfico: Operación Camarón. Ha firmado, entre otras: Fuga de cerebros 2, Es por tu bien o Lo dejo cuando quieras.
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