Noemí Casquet: "El sexo es una herramienta muy poderosa"

Noemí Casquet es una joven periodista y escritora que cree por igual en el amor y en el sexo, conceptos que para ella deben ir juntos. Después de la trilogía formada por 'Zorras', 'Malas' y 'Libres', acaba de publicar la bilogía 'Cuerpos' y 'Almas'.

22.11.2021 | 10:51
La joven Noemí Casquet se ha revelado como una escritora muy prolífica.

Es una mujer directa que no tiene pelos en la lengua cuando habla de sexualidad. También es muy joven, pero con "mucha experiencia y experiencias", ríe durante la entrevista. Acaba de publicar dos libros de golpe que forman parte de una bilogía: Cuerpos y Almas. En ellos su protagonista, Ruth, se disfraza y parcela su vida, la real, de la que imagina que quiere vivir, en un juego de espejos en el que se habla de egos, de amor, de sexo y de ganas de vivir experiencias propias y ajenas.

Su velocidad escribiendo es increíble: cinco libros en dos años y medio.
Eso parece, sí. El año pasado saqué la trilogía Zorras, Malas y Libres, y este he sacado la bilogía Cuerpos y Almas. Cuando me preguntan si escribo muy deprisa, siempre digo lo mismo: es que follo poco.

¡Vaya!
La verdad es que tengo cierta facilidad, y cuando nos centramos y nos ponemos a ello somos más productivos de lo que creemos. Si yo me centro en una cosa, la consigo.

Su protagonista en Cuerpos, y también en Almas, se disfraza para convertirse en lo que quiere ser, pero que no es. ¿Cree necesario utilizar máscaras y disfraces?
No, pero los utilizamos. Y el reto de la vida es no utilizarlos. Siempre nos estamos disfrazando y pocas veces somos capaces de sostener quienes realmente somos. Al final, no tenemos ni idea de quiénes somos realmente. Una de las preguntas más trascendentales que puedes hacerte es: ¿Quién soy? Como hacemos más viajes por el exterior que por el interior, utilizamos los disfraces para adaptarnos a la imagen que quieren de nosotros.


La periodista y escritora especializada en divugación sexual Noemí Casquet.

Y las redes sociales tienen parte de culpa de estos disfraces, ¿no?
Sí, claro que sí. Vemos a una persona que ha tenido un hijo y dice que está feliz; a alguien que está haciendo el viaje de su vida; a quien ha encontrado el trabajo de sus sueños€ En vez de enfocarnos en nosotros mismos, envidiamos a esas personas y nos gustaría ser otra distinta. Usamos disfraces y envidiamos los disfraces del resto.

¿Y cuántos disfraces tiene usted?
Yo solo soy Noemí Casquet, pero me ha costado mucho tiempo tener solo mi propia piel. Lo que ves es lo que hay, y no tengo ninguna necesidad de impostar absolutamente nada. La libertad requiere de lo mismo, y cuando lo aceptas asumes todas las consecuencias.

No llevar disfraces adecuados en los momentos oportunos puede generar incomodidad.
La incomodidad es algo necesario en lo que hago y en el trabajo que hago. Lo que quiere es romper con una infraestructura establecida durante muchos siglos. Obviamente, no lo voy a poder hacer sola en lo que me queda de vida, porque no llevar disfraz también genera vulnerabilidad.

Vulnerabilidad puede llegar a ser sinónimo de debilidad.
No tiene que ser así. Puede ser la otra cara del poder, es simplemente mostrarte humana, transparente, reconocer que no puedes con todo y que hay cosas que también te afectan. Me siento vulnerable en muchas ocasiones, pero eso no significa que no tenga poder.

¿Romantizamos demasiado el término libertad?
Sí, y también lo usamos demasiado. Además, está también dentro del discurso de personas que van en contra de la libertad. Cuando practicas la libertad te vas a dar cuenta de que genera mucha carga, todo el mundo te va a señalar y va a hablar de ti, no vas a gustar a muchos. Es que cuesta mucho sostener la libertad.

¿Máscaras para ayudarnos a esconder los sentimientos?
Claramente. Vivimos en una sociedad totalmente edulcorada. Nos metemos antidepresivos de cualquier tipo para estar felices todo el rato.

Pero la felicidad es lo que busca el ser humano de forma constante...
La felicidad en las redes sociales es algo que habría que revisar. Tenemos el ego como una de las grandes drogas de nuestra sociedad. En las redes vemos como todo el mundo es feliz, cómo se controla la tristeza en nuestra sociedad.

¿Vivimos una distopía de felicidad?
Por supuesto. Hay épocas en que estamos en el lodo, muy jodidos, y otras en las que estamos de bien a muy bien. Pero así es la vida. Parece que la búsqueda de la felicidad es la búsqueda de la euforia y la alegría. La felicidad también pasa por la tristeza y por esos días de energías bajas. Tenemos muchos elementos para disfrutar, y también para estar tristes.

Cambiando de tema, o no, el sexo es fundamental en sus libros.
El sexo te puede hacer inmensamente feliz y también eternamente infeliz, todo depende.

Sexo sin tabúes. ¿Tiene límites esa eliminación de los tabúes?
Claro: el consenso. Sin consenso estaríamos hablando de otras cuestiones: violación, abuso, etc. El consenso es algo imprescindible a la hora de practicar sexo. Así se puede llegar hasta donde dos personas, o las que sea, quieran. Nadie puede censurar lo que a una persona le pueda dar placer. Pero el consenso debe ser explícito.

Es usted una divulgadora sexual. Ha dicho que prueba todo lo que divulga. Tiene que ser agotador.
Depende lo que pruebes, ¿no? Ja, ja, ja€ No, no me agota. Obviamente, hay cosas que me gustan más y otras que no me atraen en absoluto. Mi vida sexual privada y mi vida sexual profesional son dos vidas muy distintas. Soy de las que creen en el nuevo periodismo.

Perdone, pero quizá me he quedado un poco antigua. ¿El nuevo periodismo es probarlo absolutamente todo?
Pues sí. Los periodistas, algunos, investigamos, pero a través de nuestra propia piel. Nos apoyamos en fuentes personales para documentarnos. Intento probar todo lo que divulgo, aunque en muchas ocasiones no puede ser porque no tengo ni el tiempo ni las personas necesarias.

¿Hay que separar amor y deseo?
En absoluto. Cuando separamos amor de sexo estamos hablando de un sexo autodestructivo. Ambos son la misma cara de una moneda. El sexo va mucho más allá de echar un polvo o de un orgasmo. Nuestro origen es el sexo, nacemos de él. A través del sexo pasa nuestra identidad de género. A través de él pasa nuestra orientación relacional: ¿A quién amamos? ¿Cómo amamos? Cuando intentamos separar estos dos conceptos caemos en la mayor trampa que nos han metido en la cabeza: el consumo de cuerpos.

Pero a veces el placer no tiene relación con los sentimientos de amor.
Nos han metido tanto miedo al amor que a veces lo que estamos haciendo es masturbarnos con un cuerpo ajeno. El amor, igual que el sexo, va mucho más allá. Aunque se folle con una persona desconocida que hayas tenido a un solo clic, ámala en ese momento con todo tu ser.

Está muy de moda hablar de poliamor. ¿Es posible para usted amar a dos o más personas a la vez?
Pienso que sí, pero ahora mismo las monogamias están a la orden del día, aunque hay muchas personas que se cuestionan si este modelo les satisface. El poliamor no es algo que nos venga de nuevas, lleva muchos siglos instaurado en otras culturas.

Más que al poliamor usted se refiere a la poligamia.
Sí, exactamente. El poliamor se vio reforzado en los discursos de amor libre que nos llegaban de los años 60. El poliamor y el amor libre que se está viviendo en estos momentos han sido despertados por la generación millennial.

¿Por qué?
Porque nos prometieron trabajo, casa, una vida diferente y todo se fue abajo con la crisis económica. Tuvimos que crear unas nuevas estructuras, se crearon las redes sociales, otras formas de vivir, y esas estructuras también románticas, sexuales a muchos niveles. De ahí surgió el poliamor de nuevo y es lo que experimentamos a día de hoy.

¿Es una forma de vivir más intensamente el amor?
Soy una persona no monógama, pero no quiero que se instaure el poliamor para todo el mundo. Tiene que ser una elección.

¿Diría que es usted una mujer romántica?
Lo soy, y mucho, pero no tenemos que confundir el romanticismo con el amor romántico. Me puede encantar hacer una cena a la luz de las velas y tener ciertos detalles con la persona a la que quiero o las personas a las que quiero, y esas personas pasan desde mi posible pareja hasta mi madre.

¿Y cree en el felices para siempre comiendo perdices?
Ja, ja, ja€ Creo que no. Eso es el amor romántico y el cómo tenemos que vivir las relaciones que nos ha establecido el imaginario social. A veces no vivimos las relaciones como queremos, sino como nos dicen que debemos vivirlas. Lo mismo pasa en el sexo: no follamos como queremos, lo hacemos como nos dicen que hay que hacerlo. Estamos manteniendo las estructuras como nos dicen. Es en este punto donde entran las posesiones, los celos y esos cuentos de hadas que resultan tóxicos. Nos ponen el punto y final cuando están a punto de comerse la perdiz. No vemos el más allá de haberse comido a la pobrecita perdiz.

¿Por qué cree que durante siglos el sexo ha sido considerado pecaminoso fuera de su función reproductiva?
El sexo es una herramienta muy poderosa. La sexualidad nos ha traído a la vida, imagínate el poder que tiene que gracias a ella tú y yo estamos hablando aquí. Como mínimo tendríamos que honrar al sexo.

¿Querer y amar significan lo mismo?
Para mí, no, pero socialmente sí. Un te quiero y un te amo significan lo mismo, pero las connotaciones son distintas. El querer se puede convertir en un término posesivo. El amar nace desde otro lugar. El querer habla más de ego y posesión y el amar es mucho más interior, más de acompañamiento en un camino. 


PERSONAL
Edad: 29 años.
Lugar de nacimiento: Barcelona.
Formación: Licenciada en Periodismo.
Trayectoria: Ha trabajado en varios medios de comunicación. Colabora con radio y prensa escrita, fundamentalmente como divulgadora de temas relacionados con la sexualidad. Es autora de una trilogía: Zorras, Malas y Libres. Acaba de publicar la bilogía Cuerpos y Almas. Dirige una plataforma de educación sexo-afectiva explícita, Santa Mandanga.
noticias de noticiasdegipuzkoa