Simón Bolívar liberó cinco repúblicas americanas del Imperio español: Venezuela, Panamá-Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Vivió 47 años y uno de ellos en el Casco Viejo de Bilbao. Sus orígenes estaban cerca de Markina. “Bolívar, pradera de molino en lengua vasca, molino que supo moler trigo de gloria y dar a los pueblos pan de libertad”, escribió la poetisa rumana Elena Vacarescu. Lo logró en la batalla de Ayacucho, que representó el enfrentamiento más importante para consolidar la independencia de esos estados, antiguas colonias.

Antonio José de Sucre fue el gran mariscal de Ayacucho. Bolívar lo designó primer presidente de Bolivia, y el nombre de Bolivia deriva del apellido de El Libertador desde 1825. Hoy se llama “Estado Plurinacional de Bolivia”, tras reconocerse la multiculturalidad, las diferentes nacionalidades y la diversidad de la población boliviana. ¿Se imaginan que el Estado español se denominara así? Pues hay precedentes y no pasa nada.

En el oriente de Venezuela hay un estado que se llama Sucre, en su honor. Su capital es Cumaná. Puro Caribe. Mis aitas estaban allí exiliados y los cuatro hermanos nacimos en Cumaná, la población natal de Sucre, que debía de ser el tipo más leal e inteligente que tuvo Bolívar. Lo asesinaron.

Cuento esto por la cercanía con Bolivia. En el Beni los misioneros vascos hicieron una gran labor. Carlos Anasagasti, franciscano, capellán de gudaris, fue su primer obispo. Era de Bermeo. Y en Euzkadi tenemos unos nueve mil bolivianos que votaron el pasado domingo 17 de agosto en el Palacio Euskalduna. EITB, con su desastrosa política informativa, nos sigue enseñando cómo cocinar, pero nada de lo que debería interesar a un ente público, y más en este caso, pues se trata de una emigración agradecida y trabajadora. El 19 de octubre tienen la segunda vuelta.

Paz Zamora

Con una vida marcada por la política, incluso antes de nacer en Santiago de Compostela hace 57 años, en el exilio de sus padres perseguidos por dictaduras militares, el senador y candidato Rodrigo Paz busca seguir las huellas de su padre, el expresidente de Bolivia Jaime Paz Zamora (1989-1993), y escribir su propia historia al frente del Palacio Quemado.

Paz Pereira ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales y competirá en la segunda contra el expresidente Jorge Tuto Quiroga. Tras sus primeros años en el exterior, fue al colegio en La Paz. Tenía 12 años cuando su padre fue el único sobreviviente de un atentado aéreo. Estudió Economía y Relaciones Internacionales y cursó una maestría en Gestión Política en la American University de Washington. En 2002 llegó al Congreso como diputado por el departamento de Tarija, pero entre 2010 y 2020 volvió a la ciudad homónima, donde fue primero concejal y luego alcalde. En el último lustro se desempeñó como senador por la alianza Comunidad Ciudadana, liderada por el expresidente Carlos Mesa.

Los ejes de la campaña

Su carrera en Tarija, la principal región productora de gas y conocida como “la billetera del país”, con reclamaciones autonómicas que desde Euzkadi apoyamos, arroja luz sobre por qué su campaña se enfoca en una descentralización del Estado para darle mayor presupuesto a los departamentos.

El plan de gobierno del Partido Demócrata Cristiano de Paz Zamora –se llama así, una tercera vía tipo PNV–, titulado Agenda 50/50, se ordena en tres ejes. El primero habla de una “asfixia” en la que el Estado concentra cerca del 85 % del presupuesto y pide un modelo que redistribuya los fondos proporcionalmente.

El candidato, además, propone lo que denomina Platita para todos: un programa de créditos accesibles, facilidades tributarias para impulsar la economía formal y la eliminación de barreras de importación a productos que Bolivia no fabrique, lo que incluye la “eliminación” de la aduana. “Vienen tiempos mejores. Bajar aranceles, bajar impuestos, platita para todos”, dijo en un acto en Achacachi en junio. “Capitalismo para todos, no para unos cuantos”, ha sintetizado en varias declaraciones.

No obstante, aclaró semanas atrás que no busca préstamos de organismos internacionales. “En Bolivia la plata alcanza para reactivar nuestra economía. Que conste, soy contrario a cualquier crédito del Fondo Monetario Internacional”. Y el tercer eje que pone como prioridad es la reforma de la Justicia y la lucha contra la corrupción, a la que califica como un problema estructural del país. Paz va acompañado por Edman Lara como candidato a la Vicepresidencia, un excapitán de la Policía Nacional que fue dado de baja en 2024 por haber denunciado flagrantes casos de corrupción en las fuerzas de seguridad, haciéndose muy famoso por su valentía.

“Hay quienes viven de la política y quienes hacemos servicio público. Creo que mi generación tiene el derecho de postular a la Presidencia, no desde la capital sino desde Tarija, y plantear una alternativa para el país”.

El plan de gobierno también menciona la vulnerabilidad de la comunidad LGTB y la problemática de la violencia contra las mujeres. Además, propone políticas de energías limpias, en un país mayoritariamente conservador y con una economía extractiva de hidrocarburos.

Si Bolivia ya tuvo a dos jefes de Estado nacidos en el exterior, de la talla de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, Paz Pereira apuesta por unirse a esa lista y seguir el legado familiar con su sello personal.

NOS VISITÓ SU PADRE

En 1990, siendo yo diputado, visitó oficialmente Madrid su padre, el presidente Jaime Paz Zamora. De este presidente boliviano me llamaron la atención dos cosas: su cara quemada tras el atentado aéreo de 1980 (fue el único sobreviviente) y lo bien que hablaba. Como buen boliviano era hombre de discursos suaves y emotivos. Su mano izquierda política le permitía gobernar un país que estaba saliendo muy poco a poco de la miseria, la inflación, el golpismo y el cultivo de la coca. Había nacido en Cochabamba, hijo de un general que era primo hermano del presidente Víctor Paz Estenssoro, una de las personalidades bolivianas más importantes del siglo XX y quien fuera presidente de su país en cuatro ocasiones.

Paz Zamora estudió con los jesuitas en Sucre y se trasladó a la ciudad argentina de Córdoba, donde ingresó en la orden de los redentoristas, estudiando Filosofía y Teología. Antes de ser ordenado se graduó como licenciado en Ciencias Sociales y Políticas, con mención en Relaciones Internacionales, en la Universidad Católica de Lovaina. En 1971 fundó el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, el MIR, partido inscrito en la Internacional Socialista, del cual fue líder, además de organizar la resistencia clandestina contra el régimen militar del general Hugo Bánzer. Pasado el tiempo, Bánzer le apoyaría para que Paz Zamora fuera presidente.

Estuvo dos días en Madrid. El Rey le ofreció una cena en la que estuve, y Felipe González, una comida en La Moncloa. En esta oportunidad se invitó a todos los partidos y a tres representantes del Grupo Mixto: Mardones, Rojas Marcos y Lizondo. Había muchos empresarios y banqueros como Mario Conde. Los invitados bolivianos con smoking, frente a los rancios fracs de los huéspedes. Me ubicaron en la mesa frente a Txiki Benegas, quien falleció hace ahora diez años. Tras escuchar el himno de Bolivia, Juan Carlos de Borbón glosó la importancia de Bolivia, recordó su viaje en 1987 y alabó a un país que trataba de salir de su crisis. El discurso de Paz Zamora fue más poético y evocador. Tras los brindis comenzó la cena. Como fondo, la orquesta de la Guardia Real interpretaba varias obras. El café se tomó en la sala Gasparini, donde mayordomos uniformados ofrecían puros con la vitola de la firma de Juan Carlos, café y algún licor. Fue el momento de los saludos y los contactos políticos. Hablé con Benegas y Luis Yáñez. Al salir, Felipe González me dijo que estaba leyendo el libro de Vázquez Montalbán sobre Jesús de Galíndez, tras haber visto el programa de Manuel Campo Vidal, pues le había interesado el personaje. En ese programa de televisión tuve un debate con Vázquez Montalbán, que describía a Galíndez como espía de una CIA que ni existía. El catalán había escrito el libro Galíndez y yo le rebatí varias opiniones. A Vázquez Montalbán le había extrañado que en 1956, en la Universidad de Barcelona, se hablara de cómo un agente del PNV había sido secuestrado en Nueva York y posteriormente asesinado en República Dominicana, tras haber sido torturado por aquel dictador tan sanguinario.

Al día siguiente, el presidente boliviano fue al Congreso. Se le recibió en la Sala Internacional. El presidente Félix Pons pronunció un discurso de bienvenida. Paz Zamora, sin papel, lentamente desgranó un precioso parlamento que gustó a todos los presentes. Habló no solo de la situación de su país y de la superación de la miseria y la inflación, sino también del abandono de Europa hacia América y del porqué del eterno desencuentro. Es uno de los discursos que más intensamente se me quedó grabado. El presidente fue muy aplaudido.

Ojalá su hijo Paz Pereira gane las elecciones en la segunda vuelta, el 18 de octubre. Creo que los vascos deberíamos seguir más de cerca estos acontecimientos y no tanto cómo se hacen las kokotxas en EITB. América comienza a salir de gobiernos de fuerza y de dictaduras, y solo sé que la comunidad boliviana en Euzkadi está encantada con la pelea entre Evo Morales y el actual presidente Luis Arce, que ha dado la victoria a candidatos alternativos como Paz Zamora y Tuto Quiroga, aunque no hay que desdeñar el 20% logrado por Evo Morales en su llamamiento a la abstención. Ojalá pronto Venezuela le dé suela a Maduro, aunque todo esto a EITB no le interese absolutamente nada o lo vea con los ojos de una izquierda fracasada. Pero a mí, y a muchísima gente, nos interesa, y mucho.