"Rezamos porque sea la última vez que nos tenemos que reunir por la guerra de Ucrania"
Una concentración arropa en Donostia al pueblo ucraniano con motivo del cuarto aniversario de la invasión rusa
Con motivo del cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania, decenas de personas han arropado al pueblo ucraniano este domingo en Donostia en la concentración convocada por la asociación Ucrania-Euskadi, que este año se ha centrado en las futuras generaciones que ya están sufriendo los ecos de la guerra.
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"Cada año, por estas fechas, rezamos porque esta sea la última vez que nos tenemos que reunir por este motivo. Que sigamos haciéndolo, pero que sea por la paz o por otra cosa", ha explicado Natalya Mykhaylevska, de la asociación en apoyo al pueblo ucraniano, señalando la importancia "de seguir siendo visibles" y "no se olvide lo que sigue ocurriendo" en Ucrania.
Para Mykhaylevska, parece que "en el siglo XXI están de moda las guerras" y "los titulares cambian cada día", olvidándose de conflictos que no parecen tener fin, como el de Ucrania. "Este año, personalmente, me ha costado más porque las fuerzas flaquean y porque nos hemos querido centrar en los niños", explica.
Así, el discurso que ha ofrecido en el Boulevard donostiarra ha girado en torno a las próximas generaciones y aquellos que son más vulnerables. "Los niños no entienden ni de fronteras ni de política y se han acostumbrado al sonido de las sirenas y de los misiles cuando no deberían acostumbrarse a eso", añade.
Según señala, desde febrero de 2022 más de 35.000 niños han sido deportados a Rusia y permanecen en campos de concentración. "Son rehenes del estado ruso que los ha entregado en adopción a familias rusas, o los ha llevado a campos de reeducación. Ninguna organización internacional tiene acceso a ellos. Se les impone la ciudadanía rusa, borran su identidad, les obligan a olvidar su lengua y a odiar sus raíces, se les adoctrina para ser enemigos de su propio país", ha señalado en el discurso, recordando que "el robo de niños es un crimen de lesa humanidad".
"La única forma de detener esta guerra es hacer que para Rusia sea imposible continuarla: con sanciones reales, con el bloqueo efectivo de los negocios y del comercio ilegal, y dejando de comprar sus materias primas", ha añadido, al tiempo que ha pedido "no olvidar Ucrania, y no acostumbrarse a las muertes diarias injustas".
Sin futuro en Ucrania
En la actualidad, el número de ucranianos que han huido de la guerra a Euskadi se ha reducido. De las 3.400 personas que llegaron hace cuatro años, la asociación Ucrania-Euskadi estima que continúan aquí en torno a 2.000, ya que muchos han regresado a su país o se han ido a otros territorios.
"Algunos se están replanteando volver y otros quedarse aquí porque no queda nada de su pueblo", indica Mykhaylevska, explicando que "la destrucción de infraestructuras busca quebrar a la sociedad" y evitar así que regresen. "Muchos no ven el momento de volver porque la guerra nunca termina. Es muy complicado pensar en un futuro si no hay nada que te diga que es posible", agrega.
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