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La última cena de Ana Curra con Parálisis Permanente

La reina gótica estatal recupera las canciones del mítico disco ‘El acto’ con 13 músicos jóvenes y postpunk, entre ellos el vasco Hofe

La última cena de Ana Curra con Parálisis PermanenteRedaccion DNN

Ana Curra, recientemente jubilada como profesora de piano, es historia viva del pop y rock estatal desde que despuntara con Pegamoides y después pasara por Parálisis Permanente antes de liderar Seres Vacíos y una carrera en solitario marcada por su loas a la oscuridad. Reina gótica y afterpunk, acaba de publicar La última cena con Parálisis Permanente, que firma junto a los 13 Apóstoles y revisa el cancionero mítico y vivo de la banda que compartió con Eduardo Benavente junto a músicos jóvenes y amantes de lo oscuro, las guitarras y el enfrentamiento al sistema. “El grupo sigue tan vivo como necesario entre las generaciones actuales”, explica Curra.

La sacerdotisa afterpunk, que se educó con Martin Scorsese, Jim Jarmusch, David Bowie, Iggy Pop, Rimbaud y Verlaine, llegó a los Pegamoides de Alaska con su teclado y esas “pintas” coloristas que le daban vergüenza a su padre boticario, y tras abortar en Londres con 16 años y con Malasaña “como epicentro”, descubrió el Rastro y a Kaka de Luxe (“generadores de la Movida”) y le dijo que sí a Carlos Berlanga (y no a los Secretos), según reconocía en el libro de conversaciones que publicó Efe Eme.

El final de Pegamoides, con el golpe de estado musical incruento que hizo derivar su sonido hacia la oscuridad afterpunk con apoyo de Olvido y Benavente, ya convertido en pareja sentimental de Ana, conectó con el nacimiento de Parálisis Permanente, en el que, inicialmente, estuvieron también Nacho Canut y Jaime Urrutia, de Gabinete Caligari. El tema Quiero ser santa sirvió de conexión entre ambos proyectos. 

En ese corto periodo de tiempo roto por la muerte de Eduardo en accidente de tráfico cuando contaba con solo 20 años, en el que la pareja vivió tiempos de “experimentación musical y sexual”, compartieron su único disco largo, el oscuro y explícito El acto, (1982) para ella “el mejor disco de la música en España”, por “la época, contexto y ruptura de moldes”, que grabaron con el vasco Rafa Balmaseda al bajo y Toti Árboles a la batería.

Traslación al presente

El acto es, según Curra, “el disco perfecto para hacer el amor”, el tratado perfecto de “amor, sexo y muerte”, que ahora ha revisitado con el acompañamiento de 13 músicos actuales, deudores de la obra de Parálisis Permanente y adalides del post punk. “Estos duetos no son solo canciones, son un objeto de poder que testifica que el grupo sigue tan vivo como necesario entre las generaciones jóvenes. Cada colaboración es enorme, entusiasta y brillante”, explica la de El Escorial.

Disco salvaje y autoeditado, con portada y diseño de Borja Bonafuente inspirado en una foto de Pablo Zamora, se grabó en directo en salas con el pedigrí histórico de El Sol o los teatros Kapital y Kaital, y con un grupo de auténtico lujo para revivir/sentir un repertorio mítico. Además de Ana a la voz, teclados y producción, aparecen los guitarristas César Scappa y José Battaglio, veteranos curtidos en Escaparates (allí militó Eduardo también) y La Frontera, respectivamente; Manolo, del grupo La Uvi, al bajo, y Rafa Le Doc, batería de PPM y Punk Guerrilla.

Ofrece versiones respetuosas y realizadas “con devoción” a los maestros y a aquella locura urgente de los 80, con un sonido contundente aportado por la fiereza de las guitarras tétricas y cortantes en primer plano y una mayor presencia de los teclados que en los Parálisis originales. Respecto al repertorio, no se centra exclusivamente en El acto, ya que se amplía a versiones de singles como Nacidos para dominar, Unidos, Quiero ser santa y Autosuficiencia, que relegan a cortes como Bacanal o Jugando a las cartas. 

Acto de homenaje

El sonido de la tormenta precede a El acto, con la voz chulesca de Martín, de Los Chivatos, la primera de las bandas que participan en una revisión que tiene otras de sus gemas en Adictos a la lujuria, con Ana compartiendo micrófono con la gritona Anxela, del dúo punk femenino gallego Bala, y en el mítico Unidos, acelerado y con más morbo si cabe, junto a Álvaro, de los imparables y concienciados Biznaga. 

Del resto del repertorio destacan también las visiones de los vocalistas de La Plata y La Élite en la versión de Héroes y el himno Autosuficiencia, respectivamente; la participación del vasco Hofe en Tengo un pasajero, que derrocha rabia y salvajismo punk; la magia de Nacidos para dominar, que permanece incólume con Ares, de Nueve Desconocidos, un tipo ligado familiarmente a Jorge Negrete; la versión del recurrente Quiero ser tu perro de Stooges con Fer y Frankie, miembros de Camellos, o el dueto con Marta (Viuda), vestido con un teclado litúrgico en Quiero ser santa. 

Ana explica que “es en este marco de diversidad musical y búsqueda creativa” heredero de la pandemia y la incertidumbre, de donde nace este disco como “diálogo generacional entre pasado y presente”. “He contado con una nueva generación de músicos que se suma como el último eslabón de una cadena larga y poderosa que reconozco y admiro –prosigue–. Porque Parálisis es también hijo de padrinos y madrinas de quienes bebimos y nos mostraron el camino”, concluye Ana citando al mantra proto–punk de The Stooges y a Bowie.