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Piden familias vascas para acoger niños saharauis durante el verano

El programa ‘Vacaciones en paz’ abre inscripciones hasta el 15 de febrero

Piden familias vascas para acoger niños saharauis durante el veranoAinara Lozano

Las agrupaciones que promueven el programa Vacaciones en paz por el que las familias vascas pueden acoger a niños saharauis durante el verano hizo este sábado un llamamiento a la ciudadanía para sumarse a esta iniciativa solidaria.

Representantes de estos colectivos hicieron la petición en una rueda de prensa en Donostia en la que señalaron que el programa de acogida está en marcha y las familias pueden apuntarse hasta el próximo 15 de febrero.

Este año se cumplen 50 años desde que el Sáhara Occidental “fue ocupado” por Marruecos y otros tantos desde que casi 200.000 personas viven en los campamentos de Tinduf, en territorio argelino, señalaron.

Acoger a niños y niñas saharauis es fundamental para su salud”, recordaron estos colectivos, que remarcaron que las condiciones de vida de estos refugiados dependen de la ayuda humanitaria internacional y de unas condiciones climáticas extremas que cada vez son más graves.

En esta situación, Vacaciones en paz se convierte en un “espacio de respiro tanto para los menores que participan como para sus familias”.

“Este año queremos ver si, con la colaboración de todas las familias, podemos llegar a los 4.000 en el Estado. Querríamos sacar a 1.000 niños más que el año pasado pues se prevé que este verano las temperaturas van a subir a la sombra más de 60 grados en los campamentos”, explicó, por su parte, la presidenta de CEAS-Sáhara, Maite Isla, en declaraciones a Europa Press.

Un respiro para los niños y sus familias

El resto del año, estos niños viven con sus familias en jaimas y casas de adobe, y los alimentos y las medicinas no abundan. Por este motivo, cuando los pequeños llegan a España, las asociaciones tienen convenios para que puedan pasar revisiones sanitarias –incluyendo vacunas y chequeos odontológicos– y, además, durante dos meses pueden recibir una alimentación equilibrada. También fortalecen su español, ya que es el segundo idioma en el Sáhara Occidental, y conocen otra cultura.

En todo caso, Isla puntualizó que son niños que provienen de familias estructuradas y que en los campamentos no les falta cariño. “A nivel familiar, es una pasada. La figura de los abuelos es importantísima, la figura de la mujer en los campamentos es muy valorada y, por lo tanto, lo que es el afecto, el cariño, eso lo tienen. Lo que no tienen son cosas materiales y prioritarias, como temas de salud o alimentación”, explicó.

En este sentido, la presidenta de CEAS-Sáhara aclaró que cuando llega el final del verano y tienen que regresar a los campamentos de refugiados no se marchan tristes. “Marchan felices y contentos, deseando llegar a sus casas, llevándoles regalos, enseñándoles las fotos, contándoles todas las anécdotas, porque no hay que olvidar que son niños que vienen de familias totalmente estructuradas”, puntualizó.

Lazos que se crean

Asimismo, Isla destacó los “lazos” que los pequeños crean con sus familias de acogida y, en este sentido, recordó que el verano pasado llegaron al Estado 180 menores que salían por primera vez de los campamentos y que fueron acogidos por la misma familia con la que estuvieron hace años sus padres.

A su vez, añadió que no se puede olvidar que “el tema del Sáhara es un tema político” y “no tiene otra solución que no sea política”. Mientras tanto, consideró que “los mejores embajadores para dar a conocer el problema del Sáhara son los niños y niñas que vienen de vacaciones a España” cada verano con el programa Vacaciones en paz.

Sobre el perfil de las familias acogedoras, pueden participar en el programa desde hogares unipersonales hasta familias con niños