Los trabajadores de la incineradora de Zubieta iniciarán este próximo jueves un calendario de movilizaciones, con un paro a las 13.00 horas en la entrada de la propia planta, para reclamar un convenio de empresa que "reconozca, mejore y dignifique" sus "penosas" condiciones.

El sindicato LAB, en un comunicado, ha explicado que, tras un año negociando con la empresa Ekobal sobre la regulación de las condiciones laborales "tan específicas y concretas de la incineradora y no contempladas en el Convenio de Limpieza Viaria de Gipuzkoa", los trabajadores "vuelven a la casilla de salida ante la falta de voluntad de la empresa a reconocer las penosas condiciones de trabajo que las personas trabajadoras de la incineradora están obligadas a soportar".

Además, la central sindical ha denunciado que todo ello sucede "con la connivencia de GHK y Ekondakin, y siempre con la Diputación de Gipuzkoa como última responsable".

"Turnicidad, peligrosidad y toxicidad"

LAB ha detallado que las personas trabajadoras de la incineradora trabajan "en un entorno con una turnicidad, peligrosidad y toxicidad no regulada en el convenio del sector, condiciones por las que ni están protegidas ni gratificadas".

"La empresa, además, obliga a trabajar jornadas de hasta 12 horas seguidas a las personas trabajadoras de los turnos 24/7, turnos que ya de por sí conllevan un perjuicio real en la salud, para cubrir ausencias de trabajadores del turno anterior o del turno siguiente. Por si esto fuera poco, obliga también al personal de mantenimiento a realizar un servicio de retén los fines de semana, imponiendo un servicio y una disponibilidad que ni están regulados ni gratificados", ha alertado.

Petición de convenio

En ese sentido, se ha preguntado si "son conscientes Ekobal, GHK y Ekondakin del perjuicio que generan en la salud de las personas trabajadoras tantas horas de trabajo acumuladas y no reguladas" y si la Diputación Foral de Gipuzkoa "es conocedora de las condiciones de las personas trabajadoras de la incineradora".

Los trabajadores reivindican un convenio de empresa en el que "se valore y se regule la turnicidad y la continua disponibilidad" que se les exige, así como la "peligrosidad y toxicidad real a la que están expuestas a diario".