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EHU analiza los sistemas de agua dulce para entender la resistencia antibiótica

Las plantas de tratamiento de aguas residuales actúan como punto de concentración de contaminantes de núcleos urbanos

EHU analiza los sistemas de agua dulce para entender la resistencia antibióticaUdala

Donostia – La OMS lleva ya varios años anunciando que la resistencia a los antimicrobianos es una de las diez principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad, afirmando que “el uso indebido y excesivo de los antimicrobianos es el principal factor que determina la aparición de patógenos farmacorresistentes”.

Ante esta alarmante realidad, que afecta a nivel mundial, son varios los estudios que se están realizando desde diferentes instituciones para tratar de arrojar luz sobre un problema que, de no revertirse, seguirá agravándose. Ahora, uno de esos estudios lo encabeza la Universidad del País Vasco (EHU), que ha analizado la comunidad microbiana del agua y biofilm (la capa de microorganismos que crece sobre las rocas) de la cuenca del río Urola.

Irene Beltrán de Heredia López, investigadora de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), explica que, “aunque inicialmente se prestó mayor atención a los entornos clínicos y veterinarios, últimamente se ha puesto de relieve la importancia del medio ambiente”.

Y es que, si bien las plantas de tratamiento de aguas residuales desempeñan sus funciones y cumplen con los límites que marca la legislación, estas instalaciones actúan, indican desde EHU, como puntos de concentración de contaminantes procedentes de núcleos urbanos. “De esta manera, pueden alterar los ecosistemas de agua dulce y se consideran puntos críticos en la dinámica de la resistencia a los antibióticos, especialmente cuando reciben aguas de origen hospitalario o sanitario”, explican desde la universidad.

Este hecho ha llevado a varias investigadoras de EHU a analizar la cuenca del río Urola, en un estudio que les ha llevado a emplear la metagenómica; una técnica de nombre complejo pero que les ha permitido identificar los genes presentes en comunidades microbianas a partir del ADN extraído de muestras ambientales, donde también están los genes relacionados con la resistencia antibiótica.

Y en ese sentido son bastante pioneras: “Hasta ahora hay pocos estudios que hayan analizado el metagenoma del biofilm y lo hayan comparado con el del agua”, afirma Estilita Ruiz Romera, catedrática de Tecnologías del Medio Ambiente de EHU. Con este estudio han logrado ver “qué tipo de genes de resistencia hay en las dos matrices ambientales –añade Beltrán de Heredia–. Esto nos ha permitido ver qué mecanismos utilizan estos microorganismos para luchar contra los antibióticos”.

El resultado de la investigación ha arrojado una realidad interesante, la de que “es importante estudiar de manera conjunta las diferentes matrices ambientales de los ríos (el agua, el biofilm y los sedimentos), porque aportan información diferente. Hemos visto que el agua refleja de forma más inmediata el impacto del efluente, mientras que el biofilm podría actuar como depósito de ciertos genes, algunos no presentes en el agua”, tal y como asegura la investigadora Beltrán de Heredia.

Reservorio

Otra cuestión a tener en cuenta de este análisis es que, si bien “los efectos de la depuradora disminuyen conforme el agua fluye río abajo, el biofilm podría llegar a ser una especie de reservorio de algunos genes de resistencia a antibióticos”.

Ante la realidad de que la resistencia antibiótica es y va a seguir siendo un asunto que preocupe, una de las amenazas para la salud marcadas en rojo por la Organización Mundial de la Salud, Ruiz Romera remarca la necesidad de “darle importancia al papel que puede tener el medioambiente en el desarrollo de estas resistencias. No debemos olvidar que las depuradoras son un punto de concentración de contaminantes. Gracias a las tecnologías más avanzadas que emplean en ellas se evita que muchos de ellos lleguen hasta nuestros ríos, pero los tratamientos de las aguas residuales en las depuradoras no están diseñados para eliminar todos ellos, y mucho menos para eliminar los genes de resistencia a antibióticos. Es necesario seguir avanzando”, resume.

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Monitorización

Para seguir avanzando, ambas investigadoras concluyen que “se necesitan muchos estudios para profundizar en nuestra comprensión de la evolución y la dinámica de la resistencia a antibióticos en los ecosistemas de agua dulce y, en concreto, sobre la existencia de vínculos entre la resistencia ambiental y la presente en entornos clínicos y veterinarios”. Según explican, para lograrlo haría falta realizar “el diseño de estrategias de vigilancia sólidas y adaptables y, al mismo tiempo, la implementación de programas de vigilancia rutinarios en ecosistemas de agua dulce”. Ante esto, Beltrán de Heredia y Ruiz Romera han presentado una hoja de ruta para llevar a cabo esta vigilancia.