donostia - La presencia del buitre leonado en Gipuzkoa goza de buena salud, ya que en los últimos quince años el número de parejas reproductoras afincadas en el territorio se ha cuadruplicado. A pesar de ello, esta especie carroñera conserva su régimen de protección como especie amenazada.
Hace 36 años, cuando se llevó a cabo el primer censo anual en Gipuzkoa, no se constató ninguna pareja. Era 1979, y en décadas precedentes los venenos y otras amenazas directas habían mermado la población de buitre leonado, no solo en el País Vasco, sino en todo el Estado. Sin embargo, en los 80, esta rapaz comenzó poco a poco a colonizar de nuevo el territorio perdido, incluida Gipuzkoa, de modo que diez años después ya se registraba la presencia de doce parejas reproductoras distribuidas en tres colonias.
El siguiente salto cuantitativo llegó en 1999, cuando se censaron 53 parejas en seis colonias, lo que suponía un 341% más que diez años antes. Y siguiendo esta evolución positiva, a día de hoy nos encontramos con 210 parejas nidificantes en el territorio, una treintena más de las que había en 2008.
Su presencia no solo se reduce a las parejas que han hecho de los montes guipuzcoanos su hogar. La población de buitre leonado en el territorio asciende a 600 individuos en total, que anidan en doce colonias, con 210 parejas reproductoras y unos 150 ejemplares jóvenes, subadultos o solitarios, según se desprende de los datos hechos públicos por el Departamento de Innovación, Desarrollo Rural y Turismo en respuesta a una pregunta del PSE en las Juntas Generales.
Aunque estos datos de la población de buitre leonado (Gyps fulvus) puedan parecer cifras muy elevadas, si se comparan con territorios limítrofes resultan mucho más exiguas. Según la respuesta del diputado Jon Peli Uriguen, en Araba y Navarra disponen “de muchos más efectivos”. “529 y 3.000 parejas reproductoras respectivamente, frente a las 178 de nuestro territorio en el año 2008. Además, como estas aves pueden desplazarse hasta 300 kilómetros en un solo día, el territorio de Gipuzkoa es utilizado asiduamente por ejemplares no residentes, algunos de lugares tan distintos como Aragón”, añade el responsable del Departamento de Innovación, Desarrollo Rural y Turismo.
Ya en el citado año 2008, la Sociedad de Ciencias Aranzadi cotejó, en un informe, que la recuperación de la población de esta ave carroñera se constataba no solo en el “incremento del número de parejas reproductoras”, sino también “en la ampliación en el área de distribución y colonización de nuevos roquedos para la reproducción”. Las sierras de Aizkorri, Aralar, Ernio, Aiako Harria y Uli cuentan, en la actualidad, con colonias estables de buitres leonados que son censados anualmente por el Servicio foral de Fauna y Flora Silvestre para “monitorizar su evolución en el tiempo”.
Pero la presencia de este carroñero nunca está exenta de controversia. En los últimos años, la aparición de ejemplares en el ámbito urbano, como ocurrió recientemente en Irun, o su masiva presencia en vertederos como el de Sasieta, han despertado ciertas suspicacias, que se unen a las que siempre han existido entre el sector ganadero por los supuestos ataques a ganado vivo, sobre todo tras la crisis de las vacas locas que prohibió la presencia de ganado muerto en el monte.
regulación Cuestionada la Diputación por los mecanismos y protocolos para controlar la población de los buitres en Gipuzkoa, el Departamento de Uriguen señala que “no ha realizado ninguna actuación tendente a favorecer el aumento de la población de buitres en Gipuzkoa, limitándose únicamente a realizar el seguimiento y monitorización de la especie”. Es más, añade que “al contrario que en otros territorios, en Gipuzkoa no se han instalado lugares para la deposición de animales muertos en el monte”. Estos espacios, que se denominan muladares, se acondicionan expresamente para la alimentación de aves rapaces necrófagas.
No obstante, el Ejecutivo foral señala que, en breve, se publicará el Plan Conjunto de Gestión de Aves Necrófagas de Interés Comunitario de la CAV, realizado y aprobado conjuntamente por el Gobierno Vasco y las tres diputaciones forales, donde se incluye al buitre leonado “entre sus sujetos de gestión. Es más, continua Uriguen, “en lo que respecta a la alimentación de las aves necrófagas busca regular la disponibilidad de alimentos en Zonas de Protección (ZPA) para la Alimentación de Aves Necrófagas de interés comunitario, que son aquellas áreas en las que los rebaños pastoreados extensivamente pueden servir de alimento a las aves en caso de muerte natural, en lugar de ser recogidos por el servicio de recogida de animales muertos del Departamento de Innovación, Desarrollo Rural y Turismo”.
Se trata de una normativa que surge a raíz de una orden ministerial de 2011 para regular los comederos para este tipo de aves y que diversas comunidades autónomas, como Navarra, Aragón o La Rioja ya han puesto en marcha.